MUSE

Publicado en octubre de 2012, tres años después de su último álbum, “The Resistance”, los de Devon lanzaban su sexto trabajo, “The 2nd Law”. Si el anterior recibió ciertas críticas por atesorar un sonido quizás demasiado comercial, este no se queda atrás. La banda británica cambia la hegemonía de las guitarras y un sonido más cercano al rock por una base de pop electrónico, dubstep y rock sinfónico.

La segunda ley de la termodinámica, que da nombre al disco, es el proceso por el cual Muse pretenden establecer un estado de equilibrio en el que no definen un estilo concreto y se decantan por una búsqueda continua que deriva en mostrar muchos registros y evidentes influencias, pero sin una línea clara que una todo el proceso y facilite el vínculo con el oyente. Esto se convierte en la mayor desventaja del álbum, dando lugar a temas muy buenos y desarrollados y otros que pasan totalmente desapercibidos y no aportan absolutamente nada. Las comparaciones son odiosas, pero son inevitables teniendo en cuenta la calidad de sus trabajos anteriores.

Con este repentino cambio causaron el malestar de muchos fans integristas, pero fue un golpe sobre la mesa sobre todo para silenciar las críticas del último álbum. No seguirá la línea que habían mantenido hasta ahora, pero debajo de todo ese muro de nuevos sonidos se sigue notando la estética de Muse y, al menos, no se les puede reprochar haberse estancado. Son una banda en continuo aprendizaje.

[pullquote]Muse pretenden establecer un estado de equilibrio en el que no definen un estilo concreto y se decantan por una búsqueda continua que deriva en mostrar muchos registros y evidentes influencias, sin una línea clara.[/pullquote]

El tema que abre el álbum no podía ser más heroico, y es que “Supremacy” brilla con luz propia, volviéndose una de las mejores pistas que se adivina tan sólo con esa introducción a modo de diálogo entre la guitarra y la batería. La ambientación orquestal, los riffs de guitarra, la influencia de “Kashmir” de Led Zeppelin y los falsetes de Bellamy son varios de los aspectos que hacen épico este corte.

Acto seguido aparece “Madness” calmando los ánimos momentáneamente, con un ritmo muy pegadizo y un sonido electrónico más preciso. El bajo capta toda la atención mientras a medida que avanza la canción el desarrollo instrumental es mayor, apareciendo la guitarra eléctrica, el teclado y los coros. El final es la síntesis del punto álgido del corte, escuchado sólo unos segundos antes, y terminando de la misma forma calmada con la que comenzó. El comienzo de “Panic Station” nos traslada al de “Another One Bites The Dust” de Queen, pero llevado a la electrónica. Cambio de estilo repentino, adoptando una faceta más ligada al funk, con un ritmo muy bailable que fusiona una vertiente ochentera con aspectos muy futuristas.

[pullquote]No marcar una línea clara también se convierte en la mayor desventaja del álbum, dando lugar a temas muy buenos y desarrollados y otros que pasan totalmente desapercibidos y no aportan absolutamente nada. Las comparaciones son odiosas, pero son inevitables teniendo en cuenta la calidad de sus trabajos anteriores.[/pullquote]

La introducción instrumental de casi un minuto que supone “Prelude” vuelve a tener tintes épicos, de banda sonora clave y nos prepara para la conocidísima “Survival”, himno de los JJOO de Londres en 2012. Cargado de fuerza y energía, bebe de nuevo directamente de Freddie Mercury y de Queen. No en vano, la letra “Whatever it takes you won’t pull ahead, I’ll keep up the pace and I’ll give you my strength… To the whole human race…”, junto con la potencia y protagonismo que adquiere la guitarra eléctrica en este tema, transmiten la pasión y la heroicidad propias de un himno que debe alentar masas.

Follow Me” marca el comienzo de la segunda mitad y el momento en el que la calidad de las composiciones empieza a bajar. Sin embargo, este es todavía un track reconocido, aun teniendo en cuenta la cantidad de arreglos de electrónica que lo conforman. Matt Bellamy la compuso pensando directamente en su hijo, por lo que se nota un tinte esperanzador e ilusionante. Un sonido más limpio, sin dejar de ser contundente, es la base de “Animals”, que recuerda a los Muse de sus anteriores trabajos, con predominio de guitarra y coros. Se agradece una pista que nos lleve brevemente de vuelta a esas composiciones características. “Explorers” vuelve a tener algo de Queen en “Don’t Stop Me Now” pero con un tono más calmado, rebajando levemente la tendencia del álbum. Por otro lado, tiene momentos en los que parece que va a haber un cambio de ritmo y la canción se va a relanzar, pero se mantiene en ese perfil de balada, en la línea de la anterior aunque con un sonido más refinado.

[pullquote]”The 2nd Law” no seguirá la línea que habían mantenido hasta ahora, pero debajo de todo ese muro de nuevos sonidos se sigue notando la estética de Muse y, al menos, no se les puede reprochar haberse estancado. Son una banda en continuo aprendizaje.[/pullquote]

Sin terminar de tener tanta apreciación como las anteriores, “Big Freeze” no es un tema totalmente ajeno al disco, pero no ha tenido tanta repercusión y, es que al lado de las canciones principales, este es simplemente correcto, no destaca. Tiene muchas texturas electrónicas, pero también guitarras y coros fieles a los orígenes de Muse. También hay espacio para composiciones escritas y cantadas por el bajista Christopher Wolstenholme, “Save Me” y “Liquid State”, en las que se refiere a su adicción al alcohol. Se aprecia un cambio de dinámica y no parece que debieran pertenecer a este largo. Mientras “Save Me” (el corte más extenso del disco) es más calmado, en consonancia con el anterior, “Liquid State” demuestra contundencia y guitarras potentes aunque sin llegar al nivel que establece el álbum. Son piezas aceptables, sin más, que no han tenido mucho alcance y pasan bastante desapercibidas.

Para cerrar no podía ser de otra manera que con dos pistas que nos devuelven a esa atmósfera en la que el tratamiento del sonido hace que todo adquiera la épica cercana al comienzo. Otra vez se crea un clímax orquestal para presentar “The 2nd Law: Unsustainable”, un experimento que relaciona el dubstep con los demás instrumentos, creando un dramatismo rematado hacia el final por la aparición de Bellamy. “The 2nd Law: Isolated System” cuenta con una melodía base en la que destaca el teclado y lo que en el principio son voces de informativos. A medida que avanza se transforman, creando una mezcla instrumental en su punto álgido y terminando como comienza. Resulta otro experimento de los de Devon, sin mucho artificio y aparentemente sin mucho esfuerzo consiguen que nos veamos trasladados a ese estado ficticio en el que se proclama el fin.


Muse – The 2nd Law


  • Lejos de estancarse, Muse buscan nuevos sonidos que puedan llegar a definir totalmente su estilo.
  • Consiguen conjugar influencias como Queen, Led Zeppelin, Bowie o U2 y a la vez un sonido mucho más cercano al rock progresivo y al pop electrónico, sin dejar de sonar como Muse.
  • Deja temas llenos de fuerza y energía.

  • Un álbum sin un estilo definido que provoca que algunos temas pasen totalmente desapercibidos.

PÁGINA DE ARTISTA

6.3

Muse presentan nuevo sonido orientado hacia el rock progresivo y el dubstep, con una clara decantación por los arreglos electrónicos. Pese a las críticas, la banda británica no parece tener problemas en demostrar que están en continua búsqueda y perfeccionamiento de un estilo y carácter propios.