THE WOMBATS

Es discutible cómo convertirse en un grupo insignia del ‘indie’ actual puede ir más o menos correlacionado con confeccionar música de calidad, pero aun así hay que reconocer el mérito que ello supone. Tienes que hacer algo distinto a los demás, o bien hacer lo mismo que la mayoría pero mejor. Y más si hablamos del Reino Unido y la enorme competencia que allí existe en una generación huérfana del britpop y con los Arctic Monkeys como referentes musicales indiscutibles, con perdón de Pete Doherty.

Por ello The Wombats merece el reconocimiento de haber triunfado desde su primer disco “A Guide to Love, Loss & Desperation” en 2007 con una colección de hits anfetamínicos y eléctricos que entran por los oídos con una facilidad pasmosa. En su segundo trabajo, “This Modern Glitch”, continuaron con la buena trayectoria sin desviarse de la senda del éxito, sino al contrario, afianzándose como uno de los grupos de referencia del panorama ‘indie fronterizo con lo mainstream’ de pop-rock de las islas, y ganando notoriedad y peso fuera de Gran Bretaña.

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Tras cuatro años de recorrerse festivales de medio mundo estrenan su tercer trabajo, “Glitterbug”. Es imposible no tener dudas de cómo un grupo que despuntaba por su frescura y frivolidad empieza a comportarse una vez que su carrera empieza a dilatarse en el tiempo. Es evidente que a partir de cierta edad sacar canciones bailables que gusten a la muchachada se vuelve complicado y, por qué no decirlo, un poco anti natura. Pero aquí están estos Wombats, presentándonos un disco que continúa la línea de los anteriores. Y uno no puede dejar de preguntarse si es que no han querido o no han sabido reinventarse y evolucionar hacia sonidos algo más maduros.

La cuestión es que el primer minuto del álbum genera unas expectativas que irán cayendo irremediablemente con el paso de los minutos. A “Emoticons”, cuyo nombre ya da un poquito de mala espina, le sobran esos gritos de “cheeew” de colegiala de Matthew Murphy, pero a pesar de ellos a la larga nos daremos cuenta de que es una de las pocas piezas rescatables del largo. Y lo peor es que el mismo Murphy nos canta en una especie de profecía involuntaria que, a partir de aquí, “intentan mejorarlo pero sólo lo empeoran”.

Al menos en “Give Me a Try” nos ahorran el falsete que tanto le gusta al líder de los de Liverpool. La sensación que nos deja esta pista es la que nos acompañará en buena parte de las que la siguen, y es que podrían pasar perfectamente por descartes de discos con mucho más empaque como son los anteriores.

Greek Tragedy”, que fue presentada como uno de los singles en los meses anteriores a la publicación del disco, se salva por los pelos de la quema, con un estribillo algo más adictivo y una melodía con un gancho más comparable a lo que nos tenían acostumbrados. Parece que entre los fans que les queden se ha convertido en la canción estrella de este álbum, aunque sea más por falta de competencia que por brillar por sí misma.

De estos ingleses ya conocíamos su gusto por los sintetizadores, pero en este trabajo en general y en “Be Your Shadow” y “Headspace” en particular se les va un poco la mano con la base electrónica para lo que se supone que no deja de ser una banda de pop. Esta última al menos funciona como experimento de discoteca ochentera y la verdad es que acaba incluso agradando, al salirse un poco de la tónica general.

Creo que ya nos habíamos dado cuenta, pero por si acaso a mitad del disco Matt nos confiesa que “This Is Not a Party“. Parece que a los Wombats les ha gustado el rollo retro-dance y en eso tampoco se mueven mal, las cosas como son. De todas maneras sacar en 2015 una canción que hubiera estado destinada a triunfar en 1990 no deja de ser un ejercicio de valentía (o también habrá quien lo llame falta de ubicación temporal).

De golpe y porrazo suena “Isabel”, la rareza del disco. El trasteo electrónico se ve sustituido por un teclado suave y la voz de Matthew Murphy como únicos protagonistas. Al menos esta pista resulta una sorpresa, y eso ya es positivo, si bien tampoco es que su tono emotivo le siente especialmente bien a un grupo que se mueve mejor en aguas festivas.

A esas aguas regresan en el siguiente track, otro de los singles presentado en 2013: “Your Body Is a Weapon“. De largo, la más energética de las canciones de todo el álbum, aquí sí que escuchamos a unos Wombats dignos que fabrican un hitazo bailable como los que rebosaban en sus comienzos. Ya que no parecen tener intención de inventar nada nuevo, al menos podían haber confeccionado más canciones así en el resto del disco.

Pero no. Sin pena ni gloria transcurre “The English Summer“, canción que como su propio nombre indica es más gris y tibia que otra cosa. Claro que suele ser mejor gris que rosa, y es que a “Pink Lemonade” le falta música y le sobra azúcar. La base rítmica crispa los nervios hasta niveles peligrosos. Y de la letra mejor no hablar. ¿Alguien sabe dónde se les ha quedado el ingenio de “Let’s Dance to Joy Division” o “1996”?

Si los de Liverpool llegan a acabar el disco con la anterior, más de uno se plantearía si escucharlo una segunda vez es una buena decisión. Afortunadamente no es así, y “Curveballs” sube el pabellón al final para terminar con algo más de elegancia. Al menos suenan a algo nuevo, y eso nos da unas (leves) esperanzas de que este no sea el fin de los Wombats, sino que puede que todavía les quede algo interesante por aportar en el futuro.


The Wombats – Glitterbug


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  • La carátula está trabajada, las cosas como son. O probablemente es que comparación con lo que nos aguarda en su interior nos hace destacarla.
  • Hay espacio para la ilusión en algunos tramos. Estos tipos han sido buenos, no perdamos la esperanza aún…

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  • Si uno lo escucha a continuación de alguno de sus trabajos anteriores la decadencia es más palpable aún.
  • Demasiada electrónica y poca chicha. Una cosa es madurar y otra muy distinta perder la gracia.

PÁGINA DE ARTISTA

THE WOMBATS
3.8

No se puede tratar de hacer el mismo disco que hiciste hace ocho años y empeorarlo. Unos pocos hits salvables en un disco con más sintetizadores que guitarras y más sombras que luces es lo que encontramos en “Glitterbug”, tercer largo de The Wombats.