Antes conocido como Shinoflow, Carlos Sadness ha logrado un reconocido puesto en la lista de artistas ‘indie’ más populares del momento. Desde 2012 nos deleita con su prosa narrada, basada en fábulas dignas de mundos de Carroll e historias de amor astronómicas con cierto toque de Julio Verne. Después de un más que notable “Ciencias Celestes” (con la amable intervención de personalidades de la música como Zahara o el mismísimo Iván Ferreiro), el barcelonés presenta su trabajo “La Idea Salvaje”: una montaña rusa de emociones envueltas en cálidos ecos de guitarras eléctricas y pequeños guiños tropicales cargados de electricidad. Sin duda, un conglomerado de sonidos dignos de canturrear en casa y festivales. Y, sobre todo, si Santi Balmes se anima a subir al escenario junto a Sadness.

Es evidente el rumbo que has tomado con tu nuevo pseudónimo: del rap al indie más ‘chill’. No obstante, has decidido no perder la costumbre y frasear bonitas historias desde “Ciencias Celestes” hasta “La Idea Salvaje”, de fábulas agridulces a relatos de amor astronómicos. La pregunta es, desde tu experiencia, ¿por qué te decantas? ¿’Trovador’ o rapero?

En un principio el rapear lo tenía a mano para contar algo de forma inmediata, claro que en un momento en el que la música ya es algo profesional pues prefiero un estilo más personal y cercano a la música que escucho, de ahí el hecho a incorporar la métrica recitada y olvidar el rapeo de manera inmediata y al mismo son. Al final aquella influencia rap se va alejando para acabar desembocando en el carácter narrativo actual desde “Ciencias Celestes”. Sin embargo, no quiere decir que fuera más agresivo antes, no he cambiado tanto, el contenido de mis canciones no ha variado mucho desde la adolescencia y la técnica es lo único que ha variado en este tiempo.

Al escribir el disco sí que he estado en sitios al aire libre, envuelto en noches estrelladas, o en la montaña donde se puede apreciar mejor el cielo.

Entonces, ¿no tienes pensado volver a rapear como cuando eras Shinoflow? ¿Echas de menos esa etapa de tu vida?

Sinceramente, no. Porque con un género como el hip hop llegas hasta cierto límite, mientras que con otro género más libre de etiqueta puedes llegar a más lugares creativos. Es como con un coche utilitario, que puedes cruzar toda la ciudad, pero con un todoterreno eres capaz de atravesar montañas.

Después de escuchar “La Idea Salvaje”, te he imaginado tumbado en la hamaca del jardín contemplando las estrellas o incluso en el mejor observatorio del planeta a la hora de componerlo. Pero solo quiero asegurarme, ¿cuáles son los sitios que te proporcionan inspiración para tu repertorio?

Está bien encontrar un paisaje para inspirarse en cada disco y casualmente corresponde con el que has estado anteriormente. Con “La Idea Salvaje” es cierto que no me he ido a Saturno pero al escribir el disco sí que he estado en sitios al aire libre, envuelto en noches estrelladas, o en la montaña donde se puede apreciar mejor el cielo. Todo ello al final acaba inspirando lo que viene siendo mi trabajo, pero otras veces sí que se me ocurren ideas mientras me levanto o estoy en el baño.

En una escala de uno a ‘noctámbulo empedernido’, ¿cuánto te gusta la noche?

Cuando era adolescente me gustaba más porque notaba que era un momento muy inspirador, pero con los años empecé a echar de menos madrugar y aprendí a ver el encanto de las mañanas, a pesar de que la noche me ayudara a desconectar del instituto y la universidad, por ejemplo. Aunque tampoco te creas que soy un vampiro.

Tu música aporta cuidadas composiciones a la guitarra, pero por lo visto también te gusta tratar con los sintetizadores. Y sobre todo ahora, en un disco de temática ‘espacial’ en el que el transcurso de una melodía depende de un teclado y efectos distorsionadores.

En realidad, “Ciencias Celestes” es más electrónico que este, pero a su vez más acústico. En “La Idea Salvaje” se ha cuidado mucho más la producción con los sintes y lo instrumental por lo general, pero al fin y al cabo así es como van vestidas las canciones porque la mayoría nacen de una acústica y melodía de voz, y después unas cuantas serán llevadas a ser producidas, pero en un principio no elijo si esta va a ser más o menos electrónica que las restantes. Tampoco tienen que sonar muy diferentes entre ellas porque busco cierto parecido dentro del repertorio.

Recuerdo que cuando sacaste “Ciencias Celestes”, tiempo después apareció una versión interactiva del mismo en Spotify en el que conduces al oyente por diferentes senderos de tu repertorio y, sinceramente, me pareció una idea de lo más original. ¿Repetirás esta jugada con “La Idea Salvaje”?

Pues la verdad es que pasó bastante inadvertido… Pero no descarto la posibilidad, me gustó mucho la experiencia de crear “La Fábula Celeste”, además de que no es un trabajo difícil de hacer. Puede que después de conciertos y festivales pueda hacer algún tipo de ampliación.

Los temas de tu nuevo disco oscilan entre el vitalismo, la alegría y lo vulnerable, y por así decirlo, la oscuridad. ¿En tu atmósfera personal sueles experimentar saltos tan variables y drásticos?

Piensa que cuando compones un disco conlleva un trabajo de dos años y medio, tres aproximadamente, hay tiempo suficiente para componer de todo un poco, aunque sí que es cierto que hay canciones muy alegres y otras que no tanto. Pero sí que refleja un poco una parte de tu vida en la que suceden muchas cosas. Al final tu disco es el reflejo de tus últimos años de compositor, no obstante y por lo general este es un proyecto bastante colorido.

“La Idea Salvaje” ha conseguido una rápida difusión en territorio nacional, superando así a su antecesor. ¿Te esperabas una acogida tan calurosa?

Tenía la sensación que se iba a quedar en el mismo sitio de “Ciencias Celestes”, una posición que estaba bien pero que seguía habiendo una distancia entre otros nombres relevantes del ‘indie’ español, pero haciendo balance de conciertos y festivales, “La Idea Salvaje” ha supuesto un crecimiento muy notable con respecto a mi anterior trabajo. Me alegra mucho esta fuerte acogida y el hecho de sentirme cerca de nombres relevantes en los carteles de festivales, pero por supuesto que no contábamos con ello, y si llega, bienvenido sea.

¿En tu cabeza reside la idea de sacar pronto un tercer disco?

Tengo la idea de que en algún momento lo haré, por supuesto, pero no he trabajado en ninguna canción por el momento porque prefiero esperar a estos días de verano en los que no haces nada, coges la guitarra y te sientes inspirado. ¡No quiero pensar ahora en eso que me estreso!

¿Y a quién te gustaría ver dentro de él? ¿O con quién volverías a colaborar?

Es complicado eso porque es una decisión que tomo cuando tengo varias canciones del repertorio compuestas y es más de oído la decisión de participar con alguien en mi música. Es muy pronto para pensar en eso.

En tu faceta de ilustrador, tú mismo elaboras la imagen de tus discos. ¿Sigues algún criterio a la hora de trazar bocetos para las carátulas?

Es extraño porque cuando haces una ilustración que es para ti pues lo cambias cien mil veces, no como cuando alguien te lo hace y te tienes que quedar con lo que él haga. Es normal cambiarlo un par de veces, pero lo mío llega a ser exagerado, por lo menos diez veces he cambiado de carátula [Risas].

Por otro lado, Lyona Ivanova ha grabado videoclips para Love of Lesbian y Mürfila, y la verdad es que hace un trabajo muy bonito y original. ¿Qué tal ha sido la experiencia de trabajar junto a ella en “Qué Electricidad” y “Siempre Esperándote (con Iván Ferreiro)”?

Muy buena, porque antes de trabajar conmigo me gustaba mucho lo que se le ocurría para los singles de otros grupos, pero lo guay es que mis dos vídeos favoritos de Lyona son precisamente los míos y cada vez que los veo me gusta más. Con ella no dudaría en volver a trabajar, sin duda.

Que uno también rapee sobre un ritmo que no es el hip hop no significa que los dos estemos haciendo la misma música.

¿Has bebido de alguna influencia a la hora de forjar este estilo de música ‘contada’?

La verdad es que no. Como estilo he conservado un poco lo que hacía anteriormente más algún que otro guiño a bandas como Vampire Weekend, Crystal Fighters u otras que personalmente me gustan, pero por lo demás pienso que es original.

Si te soy sincero, a mí no me recuerdas nada a Delafé y las Flores Azules. Vuestro estilo dentro de lo que cabe es bastante diferente, aunque a los dos os de por frasear la mayor parte del tiempo.

Yo tampoco lo creo. Que uno también rapee sobre un ritmo que no es el hip hop no significa que los dos estemos haciendo la misma música, la gente acaba distinguiéndonos fácilmente.

¿Serás tristeza por mucho tiempo?

Lo del nombre es una historia muy larga que algún día contaré, pero no creo que tenga que ver con eso, la música simplemente refleja lo que soy. Puede que no lo vuelva a ser, pero más allá del nombre, es mejor escuchar la música y sentirse identificado con lo que transmiten cada una de mis canciones.