THE SONICS

Estamos acostumbrados al retorno de bandas que marcaron una época. Ciertas bandas de culto como Stone Roses, Television o Pixies han protagonizado algunos de los más sonados regresos a los escenarios de los últimos años. Lo normal es que dicha vuelta tenga como excusa el lanzamiento de un nuevo LP, la búsqueda de un reconocimiento que en su momento no se les concedió, atender a la demanda de sus fans y de paso llenarse los bolsillos, o una combinación de todo ello. Y lo normal, salvo algunas excepciones, es que dicho acontecimiento acabe generando más sonrojo que satisfacción. Pero, como en todo, hay excepciones y el regreso a los estudios de The Sonics así lo demuestra. A estas alturas no hace falta explicar quienes son The Sonics ni lo que significan pero por si hay algún lector que acaba de descubrir el rock y está flipándolo con Imagine Dragons vamos a realizar una pequeña presentación.

Nacieron en torno a 1960 en la ciudad de Tacoma (EEUU) y están considerados como uno de los grupos precursores del garage rock. The Sonics representan perfectamente la banda arquetípica del naciente garage rock de los años sesenta: un grupo de chicos blancos que amaban el rock ‘n’ roll de los cincuenta de Litlle Richard y Chuck Berry que deciden formar un grupo intentado reproducir las canciones de sus ídolos de una forma agitada y simple. El término garage hace referencia al hecho de que la mayoría de estas bandas, que contaban con una preparación técnica prácticamente nula, ensayaban en su garaje ya que no disponían de un estudio profesional.

¿Qué les hace tan especiales? Además de ser los primeros, poseían un estilo que realmente destacaba en su generación, sus canciones encerraban un sonido crudo y ruidoso, un ritmo frenético que complementaban con una distorsión infernal y unas letras oscuras, en ocasiones ofensivas, en las que emitían todo tipo de ruiditos y gritos. The Sonics estaban verdaderamente adelantados a su tiempo y no sólo fueron garage antes de que se acuñara el término sino que son fundamentales para entender el nacimiento del punk que aún tardaría más de una década en aparecer. Puedes encontrar rastro de la influencia de The Sonics en casi cualquier grupo underground que naciera en las tres siguientes décadas.

Auténticos iconos de la cultura popular pero incomprendidos por sus contemporáneos, su discográfica trató de despojarles de su autenticidad intentando acercarlos a los sonidos de los grupos de la invasión británica, lo que resta calidad a su penúltimo trabajo. Se separaron a finales de la década de los sesenta para subirse esporádicamente a los escenarios en 1972 y 1980. En 2007 volvieron para quedarse pero no ha sido hasta 2015 cuando nos han sorprendido con su cuarto álbum de estudio, el primero en 49 años y objeto de esta reseña: “This Is The Sonics“.

La decisión de pasar por el estudio ha cogido por sorpresa al mundo de la música haciendo que hasta los mayores aficionados a sus sonidos no pudiéramos evitar arquear una ceja en señal de escepticismo al conocer la noticia. Lejos de decepcionar, The Sonics han sacado un disco que, aunque innecesario, demuestra el gran estado de forma en el que se encuentran. El álbum está repleto de rock and roll acelerado y garage de alta calidad que cuenta con ese lado indómito de la música soul y el blues que les caracteriza. Sorprende que una banda de septuagenarios pueda publicar un disco con temas tan redondos como estos. De “This Is The Sonics” podemos decir que es el álbum que los Stones deberían realizar si realmente se tomaran en serio seguir siendo una banda de rock ‘n’ roll.

Los doce temas del disco suenan de fábula y están tocados por tres de los miembros originales de la banda, Larry Parypa, Gerry Roslie y Rob Lind que dejan la producción del elepé a Jim Diamond, quien ha trabajado con grupos de la ola revival del género como The White Stripes o The Fleshtones.

I Don’t Need No Doctor” es un buen ejemplo de lo que nos va a acompañar durante todo el disco. En el track que da comienzo a “This Is The Sonics”, compuesto por Ray Charles hace cincuenta años, van a aparecer la retorcida guitarra de Parypa, la enérgica voz de Roslie y el salvaje saxo de Lind interpretando una genial pieza de rhythm and blues garajero.

El single promocional, “Bad Betty”, fue lo primero que pudimos escuchar de este trabajo y despejó todas nuestras dudas dándonos motivos para dejar de resistirnos y volver a amar sin remedio a The Sonics. Un tema que demuestra la facilidad que tiene este grupo para crear un rock and roll honesto y divertido aliñado con riffs blueseros y energía punk. Igual de reseñable es “You Can’t Judge A Book By The Cover”, el tema de Bo Diddley donde nos enseñan lo que pueden hacer con un clásico del R&B al llevarlo a su terreno.

[pullquote]El álbum está repleto de rock and roll acelerado y garage de alta calidad que cuenta con ese lado indómito de la música soul y el blues que les caracteriza.[/pullquote]

También toman prestado de The Kinks el tema “The Hard Way” que interpretan aquí con una actitud más punk que el original. Ese mismo frenesí vuelve a brotar en “Sugaree”, una pieza tan urgente como necesaria para entender la música de este grupo. “Livin’ In Chaos” es una de las canciones más crudas del LP y guarda cierto parecido con la mítica “Psycho” (de obligada escucha). Un rock ‘n’ roll con un marcado ritmo y afiladas guitarras que son acompañadas de los aullidos de un Roslie que sigue mirándose en el gran Little Richard. El lado más divertido de “This Is The Sonics” llega con “Save The Planet”, donde The Sonics vuelven a hacer uso de sus efectivos recursos y nos piden que nos unamos a su causa. “Salvemos el planeta, es el único que tiene cerveza”. El argumento convence de sobra.

El cuarto disco de The Sonics llega sin que nadie lo reclame, pero ofrece un buen puñado de canciones que cerrarán la boca a los más escépticos. “This Is The Sonics” supera las expectativas en cuanto a calidad, sirve para divertirse, dará a conocer al grupo a los más despistados, viene a demostrar que se puede hacer rock de calidad en la tercera edad y a retirar de las necrológicas el nombre del rock ‘n’ roll.


The Sonics – This Is The Sonics


  • Un nuevo disco de The Sonics siempre es bien recibido.
  • Una colección de temas de garage-rock excelentemente ejecutados.
  • Da motivos para querer verlos en acción sobre los escenarios de nuevo.

  • No supone ningún cambio sustancial en su música respecto a sus inicios (ni falta que hace).

PÁGINA DE ARTISTA

7.0

Con “This Is The Sonics” el grupo nos ofrece un rato de diversión a base de rock ‘n’ roll y garage, una fórmula a la que estamos acostumbrados quizá gracias a grupos como The White Stripes, Black Keys o Black Lips que no hacen sino recoger el legado de la banda que hoy nos ocupa. A pesar de que sigan haciendo ‘lo de siempre’ no podemos acusar a The Sonics de no arriesgar nada pues ponen toda su fuerza en cada canción.