SCORPIONS

Las despedidas nunca son sencillas, y en el mundo de la música no hay excepciones. Se acerca de manera irremediable el momento de decir adiós a muchas de las grandes bandas que nacieron entre los años 70 y 80 y la forma en la que este final se produce no siempre es la más adecuada ni para músicos ni para seguidores. En los últimos años estamos presenciando muchos gestos impropios de grupos con carreras tan dilatadas como impecables, como pueden ser las famosas giras de despedida que no son más que masivas campañas publicitarias con afán recaudatorio, o grupos que simplemente se dedican a arrastrar sus grandes éxitos por los escenarios con poca dignidad. Afortunadamente, hay multitud de bandas que se resisten a aceptar este final anunciado y continúan, incluso sin la presencia de miembros clásicos, evolucionando y ofreciendo nuevo e innovador material.

Scorpions es uno de esos gigantes de la música que se niega a decir adiós. La despedida de la banda se asumía como un hecho ya en 2010 cuando la publicación de “Sting In The Tail” parecía un epitafio insuperable. Cinco años después, tras una multitudinaria gira de ‘despedida’ y dos álbumes recopilatorios lanzados al mercado, los alemanes vuelven a las andadas con su decimoctavo disco de estudio, “Return To Forever“.

Como ocurrió en “Sting In The Tail”, “Return To Forever” es un trabajo que emana una continua sensación de despedida. Además de las recurrentes baladas de amor, el disco hace hincapié en temas como la unidad o el compañerismo, como si de una especie de homenaje a la carrera de la banda y a sus fans se tratara. Scorpions vuelven a jugar la baza emocional a través de las letras y melodías de unas canciones que desprenden nostalgia. Pese a que se trata de un trabajo inédito en su totalidad, la mayoría de las canciones habían sido compuestas anteriormente en diferentes etapas, lo que contribuye a la atmósfera de homenaje que rodea al álbum.

Musicalmente, “Return To Forever” resulta un eficaz repaso a la trayectoria de la formación alemana. La energía y el ritmo del hard rock sigue siendo seña de identidad de unos Scorpions que no abandonan sus raíces bluseras, a la par que vuelven a dar una clase maestra en el arte de ejecutar power ballads.

Going Out With A Bang” es el tema que abre el disco con todo un despliegue de fuerza. Punteos bluseros ponen la base a lo largo de toda la canción con una estrofa ascendente y la batería de James Kottak tremendamente rítmica hasta llegar al estribillo en un punto álgido. Si por algo han sido mundialmente reconocidos Scorpions a lo largo de su carrera es por esa capacidad única de crear hits y “We Built This House”, el single, es el de este disco. Un medio tiempo pegadizo creado para el lucimiento de un Klaus Meine impecable que entona uno de esos estribillos creados para ser jaleados a coro en los estadios. El festivo tridente de apertura se cierra con la poderosa “Rock My Car“, una de las pistas más enérgicas del disco en el que destaca el trabajo de un incesante Kottak acompañando el electrizante solo de guitarra.

[pullquote]”Return To Forever” emana una continua sensación de despedida, haciendo hincapié en temas como la unidad o el compañerismo, como si de una especie de homenaje a la carrera de la banda y a sus fans se tratara.[/pullquote]

Los alemanes no tienen nada que demostrar, siguen plenos de fuerza y, como cabría esperar, no han perdido ni un ápice de sensibilidad a la hora de crear sus reconocidas baladas, y “House Of Cards” es la balada con mayúsculas de este disco. La idea de unidad que sobresale en “Return To Forever” está elevada a la máxima expresión en la siguiente pista, “All For One“, uno de los himnos construidos por Scorpions en el que Meine muestra sus tonos más agudos a la par de un marcado riff en el mismo tono alto. Con “Rock ‘N’ Roll Band” el grupo ofrece su versión más puramente hardrockera mientras evoca la época dorada de los años 80. El disco continúa por la senda marcada en las canciones previas con “Catch Your Luck And Play“, en la que destaca el imponente y extenso riff de apertura que se repite en la mitad de la canción. Meine está muy reforzado durante toda la pista gracias a un estribillo muy rítmico y a unos precisos coros.

Es imposible no destacar la labor de Kottak en la batería y en “Rollin’ Home” se convierte en absoluto protagonista. El riff de guitarra se sustituye por el tambor de una batería que maneja este sutil medio tiempo a su antojo. Los coros, siempre acertados, son los elegidos para abrir la siguiente pista, “Hard Rockin’ The Place“. La doble guitarra de Jabs y Schenker se vuelve incesante y Scorpions ofrecen su lado más macarra a través de la velocidad que imprime el guitarreo.

Mientras que “House Of Cards” es una balada más convencional y melosa, con “Eye Of The Storm” desempolvan la guitarra acústica, otra de las marcas de la casa como demostraron en el imponente “Live In Athens”. No hay margen de descanso ni oportunidad de relajación y, como a lo largo de todo el disco, Scorpions alternan de manera muy acertada las baladas y canciones más lineales con los temas más enérgicos. El turno es para “The Scratch“, una pista de rock ‘n’ roll clásico alegre y que desprende frescura. Como cierre del disco suena “Gypsy Life“, la tercera balada y una nueva demostración de un talento casi insuperable. Vuelven a entonar unos cantos de despedida que a través de la inmaculada voz de Meine suenan a gloria. Bajo su voz resuenan continuamente unas guitarras suaves y de una melodía exquisita. Un solo culmina la canción y el disco y resulta una combinación de lo ofrecido previamente, guitarra acústica y guitarra melódica.


Scorpions – Return To Forever


  • Scorpions siguen en plena forma.
  • Trabajo completo, variado y fresco.
  • La banda sigue explotando de maravilla sus puntos fuertes.

  • ¿Alguien sigue creyendo en los mensajes de despedida de Scorpions?
  • Nada nuevo bajo el Sol. Mismas formulas adaptadas a la época.

PÁGINA DE ARTISTA

6.5

“Return To Forever” es un trabajo sólido, formado por piezas en su mayoría compuestas anteriormente, que aúna características diferenciales de Scorpions. Un homenaje que desborda frescura.