2015. De entre todas las facetas que Julián Hernández tenía sin explorar (o, al menos, sin publicar sus conclusiones respecto de sus experimentos) nos llega la novela definitiva sobre el fin de nuestra era. El cofundador y líder de la banda viguesa Siniestro Total relata en Sustancia Negra cómo y por qué el colapso del cristianismo provoca la caída inmediata del capitalismo y, por consiguiente, de occidente. Pero éste no pasa por ser más que un marco referencial en que encontramos la narración principal, que sigue los pasos de Insecto Palo y su relación con B, un vecino al cual tiene secuestrado en su salón sometido a la tortura de la gota china (o como él la denomina: la “hidrotrepanación”). Bajo esta premisa, Julián nos entrega una ficción surrealista y experimental, plagada de interferencias entre cultura clásica y cultura pop, que bien podría haber resultado de la transmutación de las letras de sus canciones a prosa novelística o que quizá sea la evolución natural de éstas.

La primera pregunta es sobre la dedicatoria de la obra, al recientemente fallecido Rik Mayall. ¿Cuánto hay de Rik en esta novela? ¿Y cuánto en Siniestro?

En la novela hay bastante de los diálogos de The Young Ones, La Pareja Basura o La Víbora Negra. En las tres series aparecía Rik Mayall como protagonista o secundario, y en alguna también escribía parte de los guiones. Pero también estaban por ahí tipos como Ben Elton, Adrian Edmondson o Rowan Atkinson. ¡Una Edad de Oro de la comedia británica! En la dedicatoria a Rik Mayall están un poco integrados todos ellos. Y en Siniestro Total somos todos fans incondicionales…

¿Qué Mayall te ha influenciado más, Rik o John?

Definitivamente, Rik. Nos comprábamos los discos de John Mayall en los setenta porque se vendía el álbum doble a precio de sencillo, pero ni de lejos nos parecía comparable a los negros que nos gustaban. Y no estaban mal, que conste. Era una cuestión de prioridades, ¡je!

La máxima de Aleister Crowley, “Haz lo que quieras será toda la Ley”, serviría como definición del punk como actitud. Y aquí he escrito lo que me ha dado la gana con absoluta libertad.

¿En qué se parece el rock a la novela? ¿Cuál es el equivalente literario a un riff?

Ah, ¿pero el rock no había muerto? No, claro, ¡no seré yo quien afirme tal cosa! Pero sí es verdad que el rock vive otras vidas en el cine, los comics, los videojuegos, la literatura… Si entendemos “riff” como lo llaman los yanquis, o sea “hook” (gancho), entonces sería el equivalente al título general o a los títulos de los capítulos: una manera de llamar la atención. Vamos, digo yo.

En tu anterior atrevimiento literario, te preguntabas si “¿Hay vida inteligente en el Rock and Roll?” (1999). ¿Lo que te preguntas ahora es si hay punk en la literatura?

Bueno, ¿Hay vida inteligente…? no era un libro de ficción y Sustancia Negra sí lo es. Entiendo que las preguntas en un libro de ficción también son ficción. Bueno, como la vida inteligente en el rock: una pura entelequia. En todo caso, la máxima de Aleister Crowley, “Haz lo que quieras será toda la Ley”, serviría como definición del punk como actitud. Y aquí he escrito lo que me ha dado la gana con absoluta libertad. Asumo las carencias…

La obra parece respirar cierta influencia de la poética de Agustín Fernández Mallo, ¿hay un hermanamiento oficial entre ambos después de que Mallo hubiese utilizado una canción de Siniestro para titular su Nocilla Project?

Agustín y yo nos conocimos hace ya bastantes años y a raíz de la primera edición de Nocilla Dream en la editorial Candaya. Puede que más que una influencia de su poética, lo que se respire por aquí sea su magisterio en un sentido más amplio. Es más joven que yo, pero tiene bastante más experiencia en este mundo. Y sí, ¡me interesa mucho la obra de Agustín Fernández Mallo!

La iconoclastia y el escepticismo en torno a la religión es un tema al que has dedicado líneas casi desde tu primer disco. En Sustancia Negra lo volvemos a encontrar, ¿por qué te resulta tan seductor el tema?

Más que con voluntad iconoclasta o actitud escéptica, un servidor utiliza la religión como material de ficción que, además, es compartido por todo el mundo. También es verdad que la blasfemia, como dice Ramón Irigoyen, es lícita. A un verdadero creyente no tiene por qué molestarle, sencillamente rezará por la salvación de mi alma o pedirá que el diablo me lleve.

¿Podrían proseguir las aventuras de Insecto Palo en una canción?

No, vamos a ver, esto es una novela, un largo recorrido; una canción es algo donde también se pueden contar historias, pero es mucho más breve. Otra cosa sería una ópera. Mira, me estás dando una idea…

Salvando la dificultad que entrañaría el proceso, de hacerse una adaptación cinematográfica, ¿qué papel le darías a Carlos Areces?

Ah, no, aquí no me pillas… En el MUY hipotético caso de una adaptación cinematográfica, quien decidiría sobre los actores, si es que fuesen de carne y hueso, sería el director o directora de casting. Y que conste que soy fan de Areces, ¿eh?

Mucho ojo, lector, porque alguna de las siguientes preguntas podría contener trazas de spoilers, aunque en tan baja proporción que seguramente sean inocuas.

Al principio de la novela (página 22) haces una descripción de Insecto Palo a través de una lista de objetos que ha comprado por Internet, a la manera en que Nick Hornby describía paisajes emocionales a través de listas de canciones, ¿qué sabríamos de ti según tus últimas adquisiciones?

¡Muy poco, me temo! Mis adquisiciones musicales son tan eclécticas como la lista de Insecto Palo. Pueden ir desde una caja de singles caótica, comprada al peso en un rastrillo, hasta una buena edición de Miles Davis con Gil Evans. Esto dicho así a la caída, que hay bastante más.

El desencadenante de tan abrumadora crisis occidental es la aparición de un ‘tiziano’ que “representa la sodomización de Cristo por un enorme cerdo rosado”. Después de los problemas que han acontecido recientemente con la escultura del Rey en la exposición del MACBA, ¿qué crees que tiene la sodomía que parece desautorizar a la autoridad y humanizar a la divinidad?

Y también está el primer episodio de Black Mirror… En mi caso, utilicé la sodomización porcina porque es un hecho que puede provocar la muerte por derrame interno del sodomizado. Yo creo que cualquier actividad sexual, no sólo la sodomía, nos deja a todos un poco en ridículo, ¿no? A lo mejor es un atavismo judeocristiano, no sé.

En la página 111 tropas francesas de la esquizofrénica L’Armée de L’Air vuelan por los aires The Cavern y se burlan de ello, ¿crees que la caída de Occidente también pasa necesariamente por destruir los enclaves de peregrinación de los culturetas y desmitificar a los Beatles?

¡Pobres Beatles! Sí, los franceses bombardean The Cavern en Sustancia Negra. Todos tenemos nuestros lugares de peregrinación, me temo. Algunos son más masivos que otros, como es el caso de The Cavern o Graceland, pero también hay quien visita las tumbas de viejos bluesmen o el bar que frecuentaba Hemingway… ¡yo qué sé!

A un verdadero creyente no tiene por qué molestarle: sencillamente rezará por la salvación de mi alma o pedirá que el diablo me lleve.

Más adelante, en la 116 encontramos lo que creemos que es la única conexión intertextual con una canción de Siniestro, la frase “Peligro oculto es como tormenta en verano, aparece cuando menos se piensa”, que también aparece en “Somos Ultraístas”. ¿Qué esconde realmente esa frase?

Pues se dice en la novela. Es una frase de Charlie Chan, un detective de origen chino creado por Earl Derr Biggers en los años veinte. Siempre me ha encantado: filosofía oriental prêt-à-porter, ¿no?

Otra de las interferencias más curiosas la encontramos en el capítulo 22, donde interviene en la trama un personaje que nos remite inevitablemente al Isidro Parodi que diseñaron Borges y Bioy Casares, ¿qué rastro han dejado estos autores sobre tu obra?

Mucho, ojalá. Seis problemas para don Isidro Parodi es lo único parecido a una novela que escribió Borges en su vida. Está muy clara la referencia en Sustancia negra, pero es que no pude evitarla. Borges y Bioy son un caso curiosísimo de simbio(y)sis literaria y dos grandísimos escritores por separado. Quizá los dos autores que más he releído en mi vida, ahora que lo pienso.

¿Algún día podremos conocer más a fondo la biografía de Los Oscilobatientes del mismo modo que conocimos la del genial artista del blues Jack Griffin?

(Risas) ¡Pues no lo sé! A lo mejor se puede hacer una película como Spinal Tap…