DAN AUERBACH

Corría el año 2009. La antipatía sentida por Dan Auerbach hacia la por aquel entonces mujer de su colega y socio en Black Keys, Patrick Carney, unida al cansancio tras la gira de presentación de su disco “Attack & Release”, acaba con una separación temporal del dúo. Carney se sintió traicionado ya que, según él, Dan decidió montárselo en solitario sin avisarle. Afortunadamente para todos los seguidores de la banda, el cisma duró menos de un año y lo que obtuvimos a cambio fue esta pequeña joya en la que cristalizó la aventura en solitario del guitarrista.

Dan tenía las ideas muy claras, esa es la única explicación para que en un periodo de tiempo tan breve el experimento le saliera tan bien. En primer lugar prefirió producir él mismo todo el álbum, aprovechando que había ganado cierto bagaje como productor de grupos como Dr. Dog. Además, quería tocar en una banda, y para ello reclutó a los miembros de Hacienda, otro de los jóvenes conjuntos que había protegido bajo el techo de su recién creado estudio Akron Analog. Auerbach, junto con ellos y Patrick Hallahan, batería de My Morning Jacket que sustituyó al original Bob Cesare en los conciertos, se pusieron por nombre Dan Auerbach and The Fast Five, grabaron el disco y se echaron a la carretera en una frenética gira de unas pocas semanas.

Entrando ya en materia, en “Keep It Hid” encontramos una serie un tanto dispar de canciones, algunas de las cuales llevaban bastante tiempo escritas para cuando surgió la oportunidad de ponerlas en un álbum. Sin querer caer en el tópico de los trabajos en solitario, es cierto que en general estamos ante un Dan Auerbach un tanto más introvertido e intimista que en los Black Keys. En cualquier caso, vemos una búsqueda más profunda de las raíces de la americana, y una sustitución de la potencia que imprime Carney a la batería por un mayor desarrollo lírico y vocal por parte de Auerbach.

[pullquote]Sin querer caer en el tópico de los trabajos en solitario, es cierto que en general estamos ante un Dan Auerbach un tanto más introvertido e intimista que en los Black Keys.[/pullquote]

Empieza a sonar “Trouble Weighs a Ton” y en los primeros rasgueos ya vislumbramos que este disco va a ser para guardar en la colección. En una de las más pistas con mayor protagonismo de la voz de Dan de todo el disco, notamos con claridad diáfana ese blues característico del Mississippi que tanto ha influido a la música del de Akron. Parece complicado sonar más americano, en el mejor sentido del término. El siguiente track es una versión de una canción de uno de los clásicos del country, Wayne Carson Thompson. “I Want Some More” suena como tal, y a la vez nos recuerda fuertemente a los Black Keys con esa distorsión y ese doble bombo tan característicos del dúo.

Un sonido basto impregna por completo la gran “Heartbroken, in Disrepair”. Con el uso de coros como novedad destacable, esta pista es de las más rompedoras debido principalmente a la atmósfera psicodélica e hipnótica que la envuelve. Visto en retrospectiva podría ser el primer indicio de la deriva psicotrópica que tomarán los Black Keys en su futuro y polémico “Turn Blue”.

[pullquote]Vemos una búsqueda más profunda de las raíces de la americana, y una sustitución de la potencia que imprime Carney a la batería por un mayor desarrollo lírico y vocal por parte de Auerbach.[/pullquote]

Tras el breve interludio ambiental de “Because I Should”, suena “Whispered Words (Pretty Lies)”, en la que el sonido soul que siempre ha estado presente en los Black Keys se hace más explícito que nunca. Un álbum en solitario como este no deja de ser una excusa para hacer básicamente lo que te venga en gana al margen de tus proyectos habituales, y más si tienes el talento musical del señor Auerbach. Así que si le da por bajar las revoluciones y sonar como si buscara ganarse la vida con su voz en el Memphis de los años 60, bien por él. Este álter ego negro del de Akron continúa cantando en “Real Desire“, balada cuya melodía nos transporta en su comienzo a una suerte de misa góspel mientras que su letra nos habla quejumbrosamente de su relación con una femme fatale, tema más que recurrente en todos sus trabajos y que aquí también hace aparición.

Como ya hemos comentado, este estilo de proyectos en solitario dan total libertad a su autor, y por ello se puede permitir cosas como incluir letras escritas por su propio padre. Era el caso de “Whispered Words”, y también de “When the Night Comes”. Aquí también le acompaña la cantautora de country Jessica Lea Mayfield, protegida suya y que también colaboró en “Attack & Release”. Puede que sea un tanto preciosista, pero esta balada folk, la más lenta del trabajo, no desentona sino que encaja perfectamente con su tono global.

Con “Mean Monsoon” llegamos a la mitad del disco, y se puede decir que lo escuchado hasta ahora convence y gusta, aunque sólo sea por ver a Auerbach en tonos a los que no nos tiene habituados. Se echa en falta algo de garra, pero sin Carney a la batería eso es algo que se podía prever. Esta pista ahonda en ese sonido blusero de los últimos tracks pero sin destacar demasiado en ninguna faceta.

En cambio, “The Prowl”, como su propio nombre indica, acecha peligrosamente registros musicales que son prácticamente marca registrada de The Black Keys. La canción no deja de ser de las mejores del álbum, pero a lo mejor esperábamos algo distinto de un trabajo que no lleva la firma del dúo; ese estribillo repitiendo “Oh girl” le hace comprobar a uno que no se ha puesto a escuchar una cara B desconocida de “Thickfreakness”.

Si una cosa no es este disco es monótono, y es que la canción que da nombre al mismo, “Keep It Hid”, nos sorprende con garage puro y duro, con una voz hiper-distorsionada, un ritmo sobrio de percusión y una guitarra que amenaza con romper durante toda la canción hasta que lo hace en un gran solo hacia el final. El contraste con la siguiente es brutal, pues en “My Last Mistake” encontramos la pista más animada de todo el elepé. Extraordinario por cierto el parecido de esta con “Gotta Get Away”, que cinco años después cerrará el ya mencionado “Turn Blue”.

En “When I Left The Room” se recobra el espíritu clásico que había abandonado, pero si hay que señalar una canción como la más prescindible es sin duda esta, bastante menos inspirada que las anteriores. Por su parte “Street Walkin’” aporta algunos riffs interesantes y la psicodelia blues en la que se asienta funciona considerablemente bien.

Si bien sabemos que este hombre puntualmente es capaz de escribir letras exquisitas (véase “Little Black Submarines”, por poner un ejemplo relativamente reciente), la mayoría de temas de los Black Keys no destacan especialmente en el apartado lírico. Sin embargo en este disco Dan lo ha cuidado especialmente, y quizá el mejor ejemplo de ello es “Going Home”. Esta se convierte, con ese aire de folk nostálgico, en el mejor cierre posible para este álbum, el cual ha servido para demostrarnos de lo que es capaz el que es sin duda uno de los músicos más clarividentes de lo que llevamos de siglo.


Dan Auerbach – Keep It Hid


  • Auerbach prueba suerte en géneros que van desde la psicodelia a la americana y le sale más que bien.
  • Mayor lucimiento para su voz, que encadena balada tras balada con diferentes registros en los que se mueve como pez en el agua.

  • En ocasiones puede sonar demasiado parecido a los Black Keys primitivos. Aunque tampoco vamos a quejarnos por ello.
  • Carece de la fuerza que aporta Carney, pero es un trabajo con un tempo más lento a los que ha elaborado junto a él, y hay que apreciarlo como tal.

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7.8

Aventura en solitario del de Akron que resulta en un trabajo profundo y heterogéneo en el que se combinan dos tipos de canciones: unas de corte más clásico y semi soul, y otras que podrían perfectamente formar parte del repertorio de los Black Keys.