LITUS

Litus es un músico rico en melodías y energías, pero sobre todo es poseedor de una de las mejores voces del panorama musical nacional. Eso, que vaya por delante. Se ciñe el soul y cualquier medio tiempo como un guante, siempre dando la sensación de que en ello no hay ningún esfuerzo. Todo ello se recoge, como en sus tres trabajos anteriores, en “Miércoles 14”, un disco con doble ración de esa positividad que impregna, a menudo, sus canciones.

Antes de entrar en detalles, decir que la grabación, en lo que a la mezcla, producción y arreglos se refiere es uno de los grandes logros de este trabajo, realizado entre junio de 2014 y febrero de 2015, a caballo entre Madrid y Barcelona. Se trata de un auténtico caramelo, para escucharlo a todo volumen.

Según explica el propio Litus, productor del disco, “Miércoles 14” es el día siguiente al martes 13 de la mala suerte. Un día en el que si algo sale mal no hay excusa, en el que todos somos responsables de nuestros destinos. Un prisma vitalista, sin duda.

A partir de ahí, el disco arranca con “Sudamericana” y “Pedalear”. En ambos temas, lo que queda claro es que se trata de un trabajo en el que los vientos, de la mano de los cada vez más cotizados No Reply, tienen un papel fundamental. Soul para entrar en calor y una voz cálida de Litus que le pone a la altura de otras tan admiradas como la del mismísimo Carlos Tarque (M-Clan). “Después de tanto traspiés no es tan raro que algo salga bien”, ese es Litus.

Otra de las virtudes de Litus es la capacidad de instrumentar sus canciones como quien crea en cada canción un pequeño universo. En “Pedalear” los coros trasladan a una gran musical, sin que el tema suponga ningún escalón respecto a “Sudamericana”.

En “El Elefante Dormido” el músico rebaja el tempo, la instrumentación y se apoya en un piano pesado para crear una suerte de letra enigmática con unos arreglos de cuerda que introducen por momentos melodías dignas de un pasaje desértico de Lawrence de Arabia.

Karma Cruel” lleva el disco hacia el terreno del blues moderno como desde el que puso en lo más alto a Gary Moore o el que podría firmar Vargas. Nuevamente, los arreglos de vientos son sencillamente espectaculares. No obstante, Litus nunca se deja llevar hasta el purismo en cada uno de los géneros que pisa, con lo que dentro de esta canción también se encuentran otros tipos de matices interesantes.

El siguiente corte, “Querido Hans”, vuelve a ser otro medio tiempo en los que el músico se siente tan cómodo. Un nuevo pequeño musical, aunque esta vez sin tantas aristas como otras canciones, con lo que todo se queda en este caso en un excesivamente pegadizo y edulcorado estribillo.

Fobofobia” es una canción oscura e intensa, en la que Litus habla de “la lencería fina del terror” y lo habla en serio, sobre un colchón tanguero de cuerdas que es lo mejor de la canción. Le sigue “Eureka”, gran composición que arranca con una guitarra rítmica y que esconde algunos de los mejores versos del disco: “La moqueta ahora es hierba de un verde de taxi libre y las cebras se salen de los pasos, las brujas se peinan. Eureka…”.

La Montaña Americana” es un tema disco, en el que todo es llevado a buen puerto por una poderosa batería. Y por supuesto un solo de vientos que no hace más que invitar a bailar. Un corte que se introduce a la perfección para poner el contador a cero y afrontar las últimas cinco canciones del álbum.

En la recta final, con “Me Gusta Ser El Malo” el disco entra un pequeño bache, un tema que suena algo reiterativo. Una canción prescindible teniendo en cuenta que el disco tiene 14 pistas, pero en seguida da paso a “Zarabanda”. En este caso, el soul de Litus vuelve a recuperar la chispa, quizás por unos preciosos coros y unos arreglos de viento de gran altura.

Es el turno de “Paraíso Perdu”, en la que el ritmo se acelera y el rock está algo más presente gracias a una guitarra con slide y alguna alusión a Tom Waits. Una gran canción que pone la alfombra a “Hipermetropía”, preciosa y entrañable, con notas autobiográficas: “Hipermetropía, gafas rotas en el recreo, ni guapo ni feo, sólo del montón… Nunca fui un ligón de patio, a mi pesar, empecé a ser don alguien cuando empecé a cantar… Después de unos cuantos gloriosos fracasos, siento que aún me ruge el alma, por eso sigo aquí…”.

En los últimos compases, “Sparring” vuelve a llevar a la melancolía, al piano pesado, a las cuerdas sombrías. Una vez más, una canción tal vez prescindible, a la que apostilla “Circo Raluy”, en la que la letra repite la delicia de “Hipermetropía” a ritmo de valls, para poner como broche otro verso certero: “Cocinabas sopa de calabaza con el carruaje de ayer, yo grababa canciones con el ukelele en mi radio cassette. Bajábamos las persianas del salón después de comer, por si en la siesta algún vecino de enfrente hacía de voyeur”.


Litus – Miércoles 14


  • La grabación, mezcla, etc. es de gran calidad. El disco suena realmente bien.
  • La voz de Litus es de lo mejor que se puede escuchar.
  • El músico catalán despliega una gama de melodías para disfrutarlas con calma.

  • Las letras no acaban de estar a la altura de la instrumentación.
  • Hay un par de pistas prescindibles.

PÁGINA DE ARTISTA

6.0

El músico catalán Litus publica su nuevo disco, “Miércoles 14”, una colección de canciones, en su mayoría luminosas, que siguen en la línea del pop, el rock y el soul. La voz de Litus vuelve a lucirse por melodías deliciosas y arreglos en muchos casos brillantes.