RINGO STARR

Ringo Starr vuelve a sorprender una vez más lanzando a sus 75 años el decimoctavo álbum de su carrera en solitario, “Postcards From Paradise”. El musicalmente inagotable ex Beatle (cuya trayectoria musical es comparable a la de su compañero McCartney), publica once nuevos temas en los que podemos apreciar distintos estilos, siempre unidos por el fino pero continuo hilo de rock and roll al que Ringo no puede renunciar.

La ruptura del grupo en 1970 propició el comienzo de las carreras en solitario de los cuatro componentes y la definición de su personalidad musical. Si algo caracteriza a Ringo es el haber contado desde siempre con colaboraciones de otros músicos y amigos en todos sus proyectos, así como participar en los que le proponían, sin ningún tipo de reticencia.

Mientras la década de los 70 fue bastante productiva para Starr, los ochenta no lo fueron tanto, aunque a finales de la misma, en 1989, concibió Ringo Starr & His All Starr Band, agrupación con una formación rotatoria y con la que saldría anualmente de gira. Más recientemente, tres años después del lanzamiento de su último álbum, “Ringo 2012”, sorprendía a finales de marzo de 2015 con la publicación de “Postcards From Paradise” a la vez que anunciaba que, propuesto por McCartney, su nombre pasaría a formar parte del Rock and Roll Hall of Fame.

“Postcards From Paradise” es la manera que tiene Ringo de recordarnos que sigue en forma y componiendo temas nuevos, pero en su línea: una mezcla de rock, blues y reggae, que conforman una serie de composiciones relajadas con un ritmo característico. Dicho por el propio Ringo, “Si estoy grabando y un amigo pasa por mi ciudad, va a formar parte del álbum”, con lo que no sorprenden las colaboraciones de músicos como Peter Frampton, Joe Walsh, Dave Stewart o Richard Marx, entre otros. Eso es precisamente lo que hay en este álbum, mucho colegueo y rock, sobre todo rock. Es lo que Ringo quiere y puede seguir haciendo después de más de 50 años en la industria musical.

Abre el álbum “Rory And The Hurricanes”, cuyo comienzo recuerda a “This Is Love” de George Harrison. Es un tema en el evoca a su amigo Rory Storm, con el que tocó la batería en Rory Storm and the Hurricanes, antes de unirse a The Beatles. Nos traslada a un tiempo pasado, con cierto tono melancólico, pero sin dejar de ser un tema que transmite alegría, en parte por los coros que nos hacen volver a esos años cincuenta a los que se refiere Ringo.

[pullquote]Ringo nos recuerda que sigue en forma y en su línea: una mezcla de rock, blues y reggae que conforman una serie de composiciones relajadas con un ritmo característico.[/pullquote]

You Bring The Party Down” supone un cambio brusco, un acercamiento a la música más mística de Harrison, con la introducción del sitar. Sin embargo, encontramos esa línea conductora característica de todos los cortes, cuando en el minuto dos aparece un solo de guitarra distorsionada que, sin duda, es lo mejor de la canción (ya sólo por el hecho de conseguir que no descuadre y produzca un cambio de ritmo muy interesante).

La batería marcando el comienzo de “Bridges” es simplemente excelente, para que más tarde aparezca la guitarra que con un ritmo muy relajado recordando al reggae de Marley, además de utilizar bastantes arreglos. Ringo consigue pasárselo bien con lo que hace y nos lo transmite a través de composiciones como esta. Llegamos a la pista que da nombre al álbum, “Postcards From Paradise”. Coescrita junto con Todd Rundgren, es una especie de concatenación de canciones de The Beatles (llega a nombrar 27 títulos), jugando con el significado de aquellos años que sin duda marcaron para siempre la vida de los cuatro de Liverpool. Siendo el tema más extenso quizás se alarga demasiado el cierre, repitiendo dos veces el estribillo, aunque es la parte en la que la batería adquiere más protagonismo destacando el ritmo inconfundible de Ringo, quizá recordando más a aquella etapa Beatle.

La mezcla de sonidos caracteriza a otro corte lleno de buenas sensaciones. “Right Side Of The Road” vuelve con ese ritmo más cercano al reggae sin llegar a posicionarse como tal. Las guitarras, aunque presentes en todo momento, adquieren protagonismo en los puntos clave y conforman un punto de inflexión dentro de la composición, acompañadas por la batería fuerte y decidida que manda durante todo el desarrollo instrumental.

Hacia la mitad del disco aparece una de las composiciones más nostálgicas, “Not Looking Back”. El piano y los arreglos de viento consiguen un ritmo mucho más lento y un sonido más melancólico a pesar de que la letra habla de mirar hacia el futuro y de las oportunidades que vendrán: “From where I stand, our future’s still looking bright… Where will we go from here… Still together after all these years…”.

El ritmo bailable por definición viene con la más que animada “Bamboula”, marcando el comienzo de la segunda mitad del elepé. Mucha percusión, arreglos de viento y coros forman una melodía muy reconocible, que transmite diversión y con una letra que quizá peque de rimas facilonas, pero funcionando de forma correcta. “Don’t worry about the future… Don’t forget about the past…”. Vuelve el compás más relajado con “Island In The Sun”, que nos lleva a recordar ligeramente el “Could You Be Loved” de Bob Marley y está compuesto por todos los miembros actuales de la All Starr Band junto a Ringo.

Llegando al final encontramos al Ringo de siempre. “Touch And Go” es una composición donde las guitarras vuelven a adquirir protagonismo, sin dejar de lado la fuerza que desprende la batería y la voz de Starr, alzándose por encima de todos los instrumentos.

Con la misma fuerza o más que la anterior comienza “Confirmation”, cuyo inicio queda marcado por el bajo, que deja entrever lo que podría ser un corte tranquilo, con la respuesta de la guitarra eléctrica. Llegando al segundo veinte la voz de Ringo, acompañada por un inconfundible golpe de batería, marca el comienzo real y nos traslada a un tema completamente diferente, siguiendo el hilo del comienzo.

Cierre con “Let Love Lead”, otro de los puntos fuertes del álbum. La melodía es rock puro, sin artificios, definida por el sonido directo de las guitarras y la batería. Un riff repetitivo pero muy bueno durante las estrofas y los solos impecables acompañados de fondo por la batería constante de Ringo, que al final adquiere más fuerza, cerrando de forma espectacular. Los coros apoyan el pegadizo estribillo “We’ve got to let love lead”, haciendo que la canción sea, si cabe, más rockera. Ringo Starr cierra este trabajo de forma sensacional y casi podemos oír el mantra que le caracteriza desde hace algunos años, ‘Peace and Love’.


Ringo Starr – Postcards From Paradise


  • Transmite sensaciones muy buenas con cada tema y ha conseguido llegar a ese estatus de compositor que pocos bateristas alcanzan.
  • Predominio de batería y guitarras, pero el desarrollo instrumental es muy amplio y enriquece mucho todas las composiciones.

  • Quizá las letras no sean lo más desarrollado de cada pieza, pero tampoco es algo que  busque. Es otro álbum con el que consigue que la gente reciba esa dosis de alegría y felicidad propias de Ringo. Intachable.

PÁGINA DE ARTISTA

6.3

Ringo vuelve a la carga. 11 pistas llenas de su característico estilo musical, mezcla de influencias aunque con predominio de rock and roll. Destaca evidentemente la batería, pero también hay hueco para guitarras potentes y ritmos muy variados. En la línea de Ringo, es un disco para disfrutar, pasárselo bien y para buscar y encontrar mil referencias a todo lo vivido además de para que reconozcamos que a sus 75 años, Ringo sigue más en forma que nunca.