El legado de los Beatles, más allá de un puñado (de cientos) de canciones inolvidables, nos deja una inmensa antología de sucedáneos, referencias, parodias, imitaciones, literatura diversa, leyendas urbanas, merchandising y memorabilia heterogénea. Los Fab Four serán para siempre el fenómeno pop con una huella más profunda en la cultura contemporánea.

En este océano de obras derivadas, tributos y demás parafernalia sobresalen los nombres de Ron Nasty, Dirk McQuickly, Stig O’Hara y Barry Wom, los cuatro componentes ficticios de la no tan ficticia banda The Rutles.

The Rutles son, junto a Spinal Tap, una de las pocas ‘fake bands’ que ha logrado traspasar el propio tejido ficcional en que nacieron. Y en el caso de los Prefab Four (como también se hacían llamar) su éxito era aún más improbable teniendo en cuenta que eran una parodia explícita de los verdaderos Fab Four.

El proyecto nace en la cabeza de Eric Idle, miembro fundador del grupo cómico británico Monty Python, como sketch para su programa de bajo presupuesto Rutland Weekend Television (1975), que se hacía pasar por el canal de televisión del pueblo más pequeño de Gran Bretaña. A pesar de que Idle no contaba para este proyecto con los otros Python, sí se juntó con un colaborador recurrente del grupo: el compositor y miembro de la Bonzo Dog Doo-Dah Band, Neil Innes.

Por aquel entonces, Innes ya había publicado su genial y mccartneyana “How Sweet To Be An Idiot” (canción que más tarde fue vilmente fusilada por Noel Gallagher en “Whatever”, por la cual Innes recibe royalties y figura como co-autor), lo que probaba su grandísimo talento e imaginación melódica. Cabe sospechar que quizá podría haber sido un compositor de primera línea de no haber estado casi siempre vinculado a proyectos cómicos.

Esta feliz combinación fue la que dio lugar, en el primer episodio de la segunda temporada, a la primera aparición de The Rutles con una versión aún no definitiva de su hit “I Must Be In Love”.

Esta canción todavía no tomaría referencias directas de los Beatles, como sí lo haría el resto de su repertorio, aunque ya se aprecia un sonido similar al de los de Liverpool en 1964. El préstamo en esta ocasión lo tomaría Neil Innes de los Kinks y su canción “Victoria”. Las enormes cualidades compositivas de Innes le permiten hacer usos más o menos evidentes de material ajeno sin que su autoría se vea en ningún caso degradada, y esto es una constante en todo lo que ha grabado con The Rutles.

Una aparición de Eric Idle en el Saturday Night Live en 1976 fue la mecha que encendió el proyecto del falso documental. Idle mostró varias piezas de su Rutland Weekend Television y el productor ejecutivo de SNL, Lorne Michaels, propuso convertir el sketch de The Rutles en un mockumentary para televisión. Dos años después se estrenaba “The Rutles: All You Need Is Cash”.

En “All You Need Is Cash” las referencias, interferencias y coincidencias se disparan en todas direcciones. La galería de cameos es inolvidable: Mick Jagger, Paul Simon, Ron Wood, John Belushi, Dan Aykroyd, Michael Palin, Bill Murray, Bianca Jagger y, entre muchos otros, el propio George Harrison. Todos componen un elenco de personajes disparatados que echan por tierra cualquier atisbo de credibilidad de la historia.

La formación definitiva de la banda ya estaba completa: Neil Innes en el papel de Ron Nasty, ‘doppelganger’ de Lennon, con el que comparte su sarcasmo, su cinismo y su verborrea poco precavida. Suyas son las declaraciones “We’re bigger than God”. Más tarde matizó que se refería a Rod, Rod Stewart. Por su parte, Eric Idle se puso el traje de Paul McCartney en forma de Dirk McQuickly, alma mater de la banda, con los mismos amaneramientos que su original. El tercero en la alineación sería Ricky Fataar en el papel de Stig O’Hara aka “The Quiet One”. Stig, a diferencia de Harrison, ya traía el componente hindú en sus propias raíces. El título de Rutle Ringo iría para John Halsey que dio forma a Barry Wom aka “The Noisy One”.

También existió la figura del Quinto Rutle, Leppo, nombrado así en referencia al hermano Marx, Zeppo (que, en realidad, era el cuarto hermano, si entendemos que el quinto era Gummo). La cara de Leppo que se ve en la película, en las escenas de los comienzos de The Rutles en Alemania, pertenecía a Ollie Halsall, pero la importancia de éste último va más allá. Halsall era un verdadero virtuoso musical, además de su breve cameo en la película puso la voz a las canciones de McQuickly y participó activamente en la grabación de todo el repertorio. Su carrera musical no fue, quizá, todo lo exitosa que pudo haber sido y lo encontramos más tarde deambulando como músico de sesión para gente como Tino Casal, Hombres G o Ramoncín e, incluso, reemplazando a Enrique Sierra como guitarrista en Radio Futura. Su idilio con España terminó en tragedia, pues fue precisamente en Madrid donde murió de sobredosis de heroína en 1992. Su personaje, Leppo, emulando al quasi Beatle Stuart Sutcliffe, deja el grupo porque, directamente, no sabía tocar la guitarra.

A partir de entonces, la historia de The Rutles transcurre paralela a la de los Beatles en la que se van sucediendo los éxitos, los cambios de look y los malos momentos. Analizaremos qué esconden sus canciones siguiendo el orden en que aparecen en el álbum “The Rutles” (1978).

La primera canción es “Goose-Step Mama” descendiente directa de “Some Other Guy”, donde las guitarras parecen reverberar en las paredes de The Cavern. Tanto la voz como las guitarras pertenecen a Ollie Halsall, aunque la composición fue cosa de Neil Innes, que se atribuye la autoría de las 20 canciones que aquí suenan.

Number One” juega a ser el primer ‘número uno’ de la banda. Innes toma la referencia clara de “Twist and Shout” para el riff principal y el in crescendo de aaaaah’s del final. El estribillo parece más inspirado en “Do You Love Me” de The Courtons, quizá la canción que marcó el sonido de 1962. “Number One” quizá podría haber tenido su sitio en las listas de éxitos de haber nacido en aquel contexto. Un caso parecido al de The Wonders, el grupo ficticio de la película That Thing You Do! dirigida por Tom Hanks, y su canción homónima, que tiene todas las claves para haber sido un clásico de 1964, salvo la de haber sido escrita en 1964.

Baby Let Me Be” es la siguiente que aparece en el disco, aunque en la película es pasada por alto. Un rock ‘n’ roll de manual, quizá más veloz de lo que los Beatles tocaban habitualmente.

El siguiente hit sería “Hold My Hand”, donde encontramos rastros de “Eight Days a Week” en la introducción, el ritmo (tanto de la percusión como de la guitarra rítmica) de “All My Loving” y un estribillo que parece fusionar perfectamente “I Want To Hold Your Hand” con “She Loves You”, consiguiendo un resultado pegadizo como una lapa, pero sin la sensación de que la canción pueda brillar con autonomía propia.

Blue Suede Schubert” (que tampoco tiene presencia en la película) fusiona dos títulos: “Blue Suede Shoes” y “Roll Over Beethoven” y el resultado es más parecido a “One After 909” que, no olvidemos, aunque apareciese en el álbum de “Let It Be” (1970) fue compuesta en 1963.

Se grabó una nueva versión de “I Must Be In Love” para la película, en lugar de la original del programa de televisión. Sus primeros acordes invocan el comienzo de “Ticket to Ride”, aunque pronto se transforma en algo diferente, como ya explicamos. Cabe destacar también la presencia del cowbell en la percusión, lo que nos remite inevitablemente a “You Can’t Do That” y a “I Call Your Name”, dos canciones hermanadas por el sonido del cencerro. Tanto es así que la segunda fue descartada del álbum “A Hard Day’s Night” precisamente por su parecido con la primera.

With A Girl Like You bebe de la fuente de “If I Fell”, de la que imita su introducción y toma una variación de la melodía principal como hilo conductor. El resultado es excelente, aunque no oculta en absoluto su condición de mutación de la canción original y, sin embargo, nos da la impresión de que “With A Girl Like You” es más valiosa de lo que parece y merece la pena que exista. Los arreglos son absolutamente fieles al trabajo de George Martin en esa época e incluso el solo de guitarra con piano (con una nota que llega deliberadamente tarde) en la parte central es creíble.

Between Us” toma elementos muy genéricos de los Beatles, los coros y armonías o la instrumentación acústica, pero la presencia de la guitarra española, así como el tempo, invita a la comparación con “And I Love Her”. Llega la canción de Barry Wom “Living in Hope”, cantada por el propio John Halsey que imita con destreza la voz de Ringo. La canción unifica el piano doblado de “Don’t Pass Me By” con el acompañamiento country de guitarra de “Octopus’s Garden”. El resultado no es inferior a ninguna de las dos originales.

La parodia ineludible de “Help” lleva el título de “Ouch!”. Aquí reproducen todos y cada uno de los elementos de su original: las segundas voces contestando a la voz solista, el gancho monosilábico del estribillo, la estructura e incluso la nota final a coro.

It’s Looking Good” esconde muy bien sus fuentes pero también tiene elementos identificables. Dado que se supone que esta canción ya pertenecería a la época de 1965, la instrumentación (en especial la pandereta) y el ritmo es muy similar a “Run For Your Life” con un tempo algo más rápido. Por su parte, las líneas vocales de la estrofa principal son métricamente idénticas a “I Don’t Want To Spoil The Party”. Además de esto, hay algo en la positividad que imprime el estribillo que recuerda a “I Feel Fine”. En la película esta canción corresponde al disparatado concierto que dieron The Rutles en el Shea Stadium y que motivó que abandonasen indefinidamente las giras.

Empieza aquí la época de madurez del grupo que coincide en el tiempo con la irrupción de la psicodelia en el rock. “Doubleback Alley” es el equivalente Rutle a “Penny Lane” y se limita a girar en torno a esta canción, capturando su nostalgia y disparándola hacia otro lugar. La canción original estaba, obviamente, mucho mejor arreglada y “Doubleback Alley” termina por parecer una simple versión para karaoke.

Tampoco funciona “Good Times Roll como deformación de “Lucy In The Sky With Diamonds”. Las canciones vuelven a ser idénticas en forma, con el punteo inicial, el cambio de patrón rítmico de 3/4 a 4/4 o el estribillo de una sola frase, pero de nuevo toda la riqueza del original se pierde en la instrumentación y los arreglos. Quizá esta época sea la más fácil de parodiar, pero la más complicada de hacer justicia.

Algo más curiosa resulta “Nevertheless”, la réplica a la etapa hinduista de Harrison. Aquí sí se acercan más a la atmósfera que lograron los Beatles en sus temas. Contiene más de “Within You Without You” que de “Love You To”, especialmente en el tempo y en el deambular de la melodía principal que está acompañada de recursos y overdubs casi idénticos a la original.

Love Life” es la proclama de los Rutles por el amor y la concordia entre las gentes. Para su particular “All You Need Is Love” imitaron en la película la puesta en escena del vídeo original de los Beatles en su emisión en directo por satélite para todo el planeta. Para el inicio de la canción sustituyen los primeros acordes de la Marsellesa por un fragmento del Himno de Batalla de la República. En esta versión, Innes hila más fino que nunca e incluso parodia la estructura rítmica de la original y su mezcla de tiempos. Si la estrofa de “All You Need Is Love” enlazaba dos compases de 7/4, uno de 8/4 y luego volvía al 7/4, Innes adapta su “Love Life” de tal forma que las estrofas se componen de un tiempo 5/4, el puente pasa a un 6/4 y el estribillo, al igual que el de los Beatles, a un habitual 4/4. Los Rutles llevan el concepto parodia hacia la pura audacia en esta canción. Otro detalle descacharrante lo encontramos en los coros finales en los que oímos la voz de Ron Nasty fuera de tono cantando “Hold My Hand” (el hit de la época de la rutlemanía) de la misma forma que Lennon gritaba el estribillo de “She Loves You” en el trecho final de su canción.

La siguiente es “Piggy In The Middle”, la hermana apócrifa de “I Am The Walrus”. Esta versión era un caramelo muy goloso para un amigo del surrealismo como Neil Innes que pudo componer una letra plagada de absurdos, referencias Disney y canciones infantiles. El resultado es francamente bueno e incluso la parte instrumental final está lograda.

Another Day” juega a ser uno de los homenajes que hacía McCartney a la música que escuchó durante su infancia al estilo de “Martha My Dear” o “Honey Pie”. Una línea de piano sobre la que se van añadiendo cuerdas y algún que otro viento cerca del estribillo pueblan una canción que apenas tiene presencia en la película.

Llega entonces la mejor canción de la colección. Una canción que, a pesar de sus reminiscencias de “A Day In The Life” en sus acordes inaugurales de piano, se desliza y va más allá de la simple parodia. “Cheese and Onions podría haber sido el  tema inolvidable de alguna película de los Python o un bootleg de la época surrealista de Lennon. La canción recupera las referencias a “A Day In The Life” al final con un in crescendo de cuerdas que van subiendo de nota hasta que la canción muere en un golpe de piano.

Get Up and Go” es una parodia demasiado fiel de “Get Back” pero no deja de ser una grandísima canción. Las variaciones con respecto a su original no empeoran la melodía principal y la fuerza del estribillo permanece casi intacta, lo cual es de un mérito enorme.

La última canción, “Let’s Be Natural”, es una de las más genuinas de The Rutles. A primera vista, no hay referencias explícitas a ninguna canción concreta de los Beatles. La guitarra principal parece inspirada, eso sí, en “Dear Prudence”, aunque no se trata exactamente del mismo punteo. La melodía de las estrofas recuerda vagamente a “Something” aunque sin el fuerte componente sentimental de ésta. Esta es una de las canciones que podrían haber sido parte del “White Album” y no hubiesen desentonado.

La película finaliza con la separación de la banda, inducida en parte por Chastity, la pareja de Ron Nasty, una artista conceptual que era, además, la hija de Hitler.

La recepción del documental fue buena y, al menos, tres de los Beatles se mostraron entusiasmados con él. Cuenta Eric Idle en una entrevista que estando él junto a Neil Innes en casa de George Harrison, éste cogió una guitarra y Ringo, que también estaba allí, se enfundó otra y cantaron juntos “Ouch!”. El cuarto en discordia era Paul McCartney que o bien no le encontró la gracia, o bien no le gustó que la materia prima usada para los gags humorísticos fuese su propia música.

Más allá de 1978, fecha de estreno de la película en televisión, The Rutles no ha dejado de existir. La banda, ya sin Idle, continuó dando conciertos y volvió a sacar una nueva colección de parodias en 1996, coincidiendo con la publicación del “Anthology” de los Beatles, ellos propusieron su propio “Archaeology” que daría para otro artículo de minucioso análisis. Sabemos además que The Rutles tiene su propia banda tributo en Japón, lo que creo que es la prueba definitiva de su integridad artística como banda.

Hace unos pocos años, Neil Innes, Rikki Fataar y John Halsey se subieron a lo alto de un edificio de Nueva York. Se apañaron unas pelucas y unos trajes y cogieron sus instrumentos para rememorar aquel falso concierto en el tejado que nunca habían dado realmente.