GUADALUPE PLATA

Haciendo honor a la patrona de manto plateado de su pueblo natal, Úbeda, llegan, en el año 2000, Guadalupe Plata. No fue hasta 2009 cuando Pedro de Dios, Carlos Jimena y Paco Luis Martos nos hicieron llegar su primer trabajo, un EP de seis pestilentes cortes pantanosos que nos atraparon sin dilación a los apasionados del blues más ponzoñoso.

En 2011 llega su primer largo, en la misma línea del anterior lanzamiento. Blues sucio, alaridos, llantos, letras siniestras (incluso psicóticas), guitarras coléricas, percusiones hipnóticas y su bajo barreño ponen la rúbrica a un estilo inconfundible dentro del género. Un disco que retumba al otro lado del charco, en la Meca del blues y les da reconocimiento internacional.

En 2013 editan un segundo elepé, de nuevo sin nombre, para, según afirman, no condicionar nuestra escucha antes de darle al play. Un trabajo grabado en Austin, Texas, en el estudio de Ryan Anderson y con la colaboración del laureado armonicista Walter Daniels, con quien ya estuvieron de gira y grabaron un single de cuatro temas en 2012.

[pullquote]Blues sucio, alaridos, llantos, letras siniestras (incluso psicóticas), guitarras coléricas, percusiones hipnóticas y su bajo barreño ponen la rúbrica a un estilo inconfundible dentro del género.[/pullquote]

El elepé está grabado íntegramente en directo, con sus errores, sus traspiés y, sobre todo, mucha improvisación. Trece temas grabados a pelo, como si estuviesen delante del público. Y es que los Guadalupe están muy lejos de llevarse sus partituras al estudio y esta es una de las claves de su estilo.

En el primer corte, “Lamentos”, escuchamos la guitarra de Perico, calmada como pocas veces la hemos visto, y unos suaves cascabeles que la acompañan. Es una breve introducción al álbum que se solapa con el segundo tema. No te das cuenta de que estás escuchando “Rezando” hasta que una contundente percusión rompe el idilio del dulce bottleneck y el bajo empieza a hacer de las suyas creando ambos una martilleante base adornada tímidamente con la guitarra de Perico. “Me he pasado la noche, baby rezando por tus huesos… ya no puedo más no no, ya no puedo más…”.

Rata” es uno de los cortes más intensos del trabajo. Nos topamos con Perico desgañitándose hasta la extenuación y una guitarra inquieta gracias a su genial fingerpicking. “Maldita rata malnacida, no te comprendo hoy… vengo a escupir sobre tu tumba, zapatearé sobre tus huesos…” son un claro ejemplo de las tétricas y escalofriantes letras al más puro estilo Guadalupe.

Oh My Bey!” es una revisión más acelerada y sucia del tema que ya encontrábamos en su EP debut. Es un tema principalmente instrumental en el que recrean una atmósfera barbitúrica a base de slide y percusión. El tema se cierra con una guitarra terriblemente saturada y Perico vociferando como él sabe. “Demasiado, demasiado, hablas demasiado… en el día, y en la noche, hablas demasiado… Tu boca es grande, tu boca es grande, hablas demasiado…” cantan en “Demasiado”. Un ritmo hipnótico, sucísimo e insistente hará que muevas tu cabeza de arriba a abajo sin poder parar. Un sonido equiparable a las primeras grabaciones de aquellos bluesman de principios del XX.

Hacia el ecuador del disco nos topamos con el homenaje al pionero de la American Primitive GuitarFuneral de John Fahey”. Una pieza instrumental en la que Perico hace evidencia de su maestría a la guitarra y de su increíble fingerpicking heredado de los maestros del blues y del protagonista del corte, entre otros. “Soy tu esclavo nena, me aprietan tus cadenas… no puedo escaparme, no puedo liberarme” cantan en el séptimo tema, “Esclavo”. Una pista agitada que rezuma dolor, desconsuelo, suplicio, calvario. Otro ritmo ardiente, afilado e hiriente que se afincará en tus sesos irremediablemente.

[pullquote]Los propios Guadalupe Plata hablan de involución, de una grabación aún más oscura y podrida que las anteriores. Sin embargo, de la involución han exprimido, inexplicablemente, evolución.[/pullquote]

El Blues Es Mi Amigo” es un tema de raíces. Una guitarra endiablada te guiará por la senda del blues pantanoso y del slide acompañada por unas letras indescifrables. Es uno de los temas más alegres y bailables que podemos encontrar. “Voy caminando, voy hacia el rio, Mike loco ha muerto, me muero de frío…”. La letra es la mejor síntesis de “Voy Caminando”, una canción que evoca al viejo oeste. Un tema que rebosa agonía, languidez y desfallecimiento hasta el extremo, que parece compuesto en el lecho de muerte. Una percusión propia de la Semana Santa andaluza encamina el tema mayoritariamente instrumental. “Milana” es un corte agitado, nervioso, perturbado. Una atropellada guitarra marca el paso del guiño a la película Los Santos Inocentes, una de las obras maestras del cine español. “No sabía que la amaba, hasta que vi que la enterraban… Milana bonita, milana preciosa…” canta Perico colérico, llorando por la pérdida. Los instrumentos transmiten rabia, ira y furia durante los tres febriles minutos de duración.

Jesús Está Llorando” es otro de los cortes rescatados de aquel primer EP. Un track lento pero contundente. Es firme y destructivo. De nuevo rabia e ira derivados, en este caso, del desamor. El mismo desamor que encontramos en “No Me Ama”. Ambas composiciones cuentan con la colaboración del gran armonicista Walter Daniels para recrear esa atmósfera hedionda, tupida y espesa que rezuma amargura, desconsuelo, pena y dolor, mucho dolor. Cerrando el álbum encontramos “Santo Entierro”, un corte instrumental que forja otra de esas atmósferas guadaluperas. Un tema lúgubre y sombrío, tan fúnebre como su título. Silbidos, percusiones lentas, un bajo estrepitoso y un slide nebuloso que dejará la ponzoña en tus oídos tras el punto final.

Así concluye un trabajo que les ha brindado numerosos galardones en 2014. Los Guadalupe Plata fueron los claros triunfadores de los VI Premios de la Música Independiente siendo galardonada con los premios al “Artista del Año”, “Mejor Álbum de Rock”, “Mejor Directo” y “Mejor Fotografía Promocional”. Y la cosa no acabó ahí, además ganaron el premio IMPALA al “Mejor Álbum Independiente Europeo”.

Los propios Guadalupe Plata hablan de involución, de una grabación aún más oscura y podrida que las anteriores. Esto podemos apreciarlo claramente en temas como “Oh My Bey!”, “Demasiado” o “Jesús Está Llorando”. Sin embargo, de la involución han exprimido, inexplicablemente, evolución. Una composición abrumadoramente perfecta que refleja la más absoluta madurez de su estilo, de su esencia, de su aroma, de su sonido… del pantano en definitiva; un pantano que está a rebosar. Este es tipo de cosas que diferencian a los genios del resto.


Guadalupe Plata – Guadalupe Plata 2013


  • Temas que crean atmósferas aún más pantanosas que las anteriores.
  • Consiguen canalizar todos sus sentimientos en las composiciones.
  • Geniales letras que cuentan vivencias personales del modo más explícito posible.
  • Los trece temas están en perfecta armonía y no hay ninguno que flaquee.
  • Es un término medio entre sus directos y un trabajo corriente.

 

 

 


PÁGINA DE ARTISTA

9.0

Si pensabais que con “Guadalupe Plata 2011” no se podía llegar más lejos, sólo hace falta escuchar este trabajo. La esencia guadalupera ha sido llevada hasta el extremo con sonidos más sucios y más pantanosos si cabe. Guadalupe Plata han sabido llegar más allá con lo mismo. Un álbum grabado en Texas que bebe de aquellas tierras que vieron al blues nacer.