EL CUARTETO DE NOS

Puede que en el mundo haya cosas más tristes que escuchar, aficionarse y, en última instancia (si la soledad no ha llegado a hacerse cuesta arriba), amar a un grupo de música determinado sabiendo que en el país donde vives lo conocen cuatro monos, siendo dos de ellos, por cierto, los mismos que acabaron haciendo caso de tus fanáticas exhortaciones y, para tu dicha, vieron la luz. Puede que en el mundo haya cosas más tristes, pero no por ello dejé de sentirlo en el alma cuando hace unas tres semanas me enteré por casualidad de que El Cuarteto de Nos llevaba con disco nuevo desde finales de 2014. La autocompasión hizo presa de mí, una voz de seductor acento me susurró que si acaso esa era mi idea de ser fan de un grupo, otra algo más ronca e intimidante me dijo que, en cualquier caso, era hora de ponerse manos a la obra y recuperar el tiempo perdido. Pero que mejor me hiciera a la idea cuanto antes de que la banda liderada por Roberto Musso merecía un seguidor mucho más leal de lo que yo suponía.

Lo cierto es que, si bien Internet facilita un primer contacto y un seguimiento a partir de, más o menos, la mitad del partido, resulta difícil seguirle la pista a este Cuarteto de Nos a lo largo de su larguísima andadura y hacerse una idea documentada de cómo estos uruguayos han llegado al punto en el que se encuentran actualmente. Roberto Musso y los suyos llevan haciendo canciones desde 1984, que se dice pronto, y, a pesar de ser toda una institución en Latinoamérica (la edición argentina de la Rolling Stone sólo tiene ojos para ellos), su historia se ofrece plena en claroscuros y ausencias y, en fin, absolutamente ajena para cualquier español anclado en Iberia bajo plena saturación del Zeitgeist. Pero sería un desatino conspiranoico culpar exclusivamente a ésta, ya que un servidor ha tratado de explorar esos años oscuros (que se extienden en su totalidad por las postrimerías del siglo XX), y ha acabado cejando en el intento. El Cuarteto de Nos de los ochenta y noventa no podía ser un grupo más uruguayo y menos accesible para un forastero cualquiera, con una idiosincrasia más apegada a su terruño; por tanto, hay que estar muy loco o tener mucho tiempo libre para escucharse enteros todos los discos anteriores a “Cortamambo” (año 2000). En Spotify, de hecho, estos discos son prácticamente inexistentes. Pero ese es otro tema.

Es “Cortamambo”, y en especial la monumental trilogía formada por “Raro”, “Bipolar” y “Porfiado”, los discos que han proyectado al Cuarteto de Nos fuera de sus fronteras, al menos de una manera metafórica… o así deben de verlo ellos, porque no han salido de la Argentina en su vida. En estos trabajos el grupo formado por Roberto Musso, su hermano Ricardo (que se largó en medio de la grabación de “Bipolar” y la memoria histórica no me alcanza para dirimir si fue una gran pérdida), el bajista Santiago Tavella, el baterista Álvaro ‘Alvin’ Pintos, el guitarra solista Gustavo ‘Topo’ y el teclista Santiago Marrero encontraron un sonido propio, atractivo y sobre todo exportable. Los Grammys Latinos y las fastuosas ventas supusieron el mejor garante de que, aunque ya no se metieran en tantos líos (en una ocasión un político se chinó horrores por una canción suya llamada “El día que Artigas se emborrachó”, pero eso no le importa a nadie), algo estaban haciendo bien.

¿El secreto? Un sonido más rockero, una mayor preocupación por el diseño de estribillos potentes y, sobre todo, unas letras inconmensurables, ya fueran rapeadas, cantadas, regurgitadas o, fuera del estudio, asesinadas. En esto, recomiendo fervientemente no escuchar ni un solo tema de los amiguetes en directo, más que nada porque el tal Roberto Musso desafina con tantas ganas que incluso, ocasionalmente, el organismo se le descontrola y se pone bizco. Abajo, la prueba. Y, más abajo, hablamos por fin de “Habla tu Espejo.

[pullquote]El Cuarteto de Nos opta por distanciarse, según palabras de sus miembros, del sonido de su anterior trilogía, a la vez que pretende conservar los logros indiscutibles que ésta deparó para encontrar nuevos caminos y nuevos sonidos.[/pullquote]

Publicado bajo el sello Warner Music el 15 de octubre de 2014 (un día en el que lo más seguro un servidor no hiciera nada de provecho), el último trabajo del Cuarteto de Nos opta por distanciarse, según palabras de sus miembros, del sonido de su anterior trilogía, a la vez que pretende conservar los logros indiscutibles que ésta deparó para encontrar nuevos caminos, nuevos sonidos y demás parafernalia de banda con ganas de innovar y tocar las narices. El resultado, dado que mantiene la enjundia de las letras, algún que otro estribillo pegajoso y poco más, no está mal del todo, pero queda a años luz de lo conseguido en “Raro”, “Bipolar” y “Porfiado”Empezamos de manera correctísima con “Cómo pasa el tiempo”, en la que la voz supuestamente incansable de Roberto Musso no parece creerse que ya hayan pasado 30 años desde que se metiera en el mundillo musical, y acompañado por los sonidos puntuales de varios relojes nos informa de primera mano que el asunto, en efecto, muy rockero no va a ser. Y de momento no parece importar, pues las brillantísimas rimas, un estribillo vibrante y un juguetón solo de órgano alcanzan a tranquilizarnos. Si entonces supiéramos que este discreto track va a ser de los mejores del disco…

Una letra facilona y una melodía que todavía lo es más se identifican con el título de “El Aprendiz”. Mucha electrónica, mucho organillo barato y alguna guitarra eléctrica puntual envuelven el asunto, y aunque se olvide al instante, el tema se hace entretenido.

La cosa no remonta con “No Llora”, la primera balada del disco, que cuenta con videoclip propio, y con el dudoso mérito de ser el tema más insufriblemente cursi que conozco del Cuarteto de Nos. Roberto Musso, en declaraciones previas, afirmó que el ser padre primerizo había afectado en gran medida al resultado de “Habla tu Espejo”, y no tuvo reparos en dedicarle esta oda a su hijita. Siendo el gesto tan bonito, ¿quién sería el monstruo que arremetería contra su lánguida interpretación vocal, su letra reiterativa y su estribillo no apto para diabéticos? Pues, obviamente, un gallego tan insensible como el que esto suscribe.

Con “De Hielo” tanto el rock como la instrumentación analógica siguen desaparecidos, pero a cambio tenemos una buena canción y a una letra aún mejor, en la que las rimas se atropellan unas con otras en un festín cacofónico e ingeniosísimo: “Gélido, álgido, mi cuerpo rígido de frío nostálgico… En medio del trópico un viento del Ártico… Y cuando esa voz cálida me susurra suavemente… Desafiando a la química, mi sangre hierve… ”. La canción en sí se parece bastante, por cierto, a uno de los mejores cortes de “Bipolar” (y a la postre uno de mis favoritos), llamado “El hijo de Hernández”. De hecho, “De Hielo” es como un reverso melancólico de éste, pero tampoco les machaquemos por ello, y empleemos de manera más productiva el tiempo comparando ambos mientras susurramos, traviesos, la palabra autoplagio.

Una letra impactante recitada con mucho flow es la mayor virtud de “Roberto”, tema que, según qué momentos, puede causar bastante indiferencia o bien deparar alguna epifanía que otra. En cualquier caso, no desentona dentro del disco, e incluso cuenta con un simulacro de solo de guitarra y todo.

Llegamos entonces a “21 De Septiembre”, la que podría ser, y es, la canción más emotiva del álbum. El tema es el Alzheimer, y al contrario que ocurre con “No Llora”, el Cuarteto sabe otorgarle una hondura y un sentimiento genuinos, donde ni la más efectista sección de cuerdas es capaz de menoscabar la grandeza y dolor de frases como ésta: “Y algunos años atrás decías con convicción… Que el olvido era una forma de venganza y de perdón… Que el olvido es libertad, y afirmando esa contradicción te fuiste tan de a poco que nunca dijiste adiós…”. Una pequeña joya.

Whisky En Uruguay” trata de quitarle un poco de hierro al asunto, y sorprende más o menos con una adaptación libre de la canción popular irlandesa “Whisky in the Jar”, que, entre otros, primero versionó Thin Lizzy, luego Metallica, y ahora el Cuarteto de Nos. Como debe ser.

Habla Tu Espejo”. El tema que da nombre al álbum resulta ser también, cosas de la vida, el mejor de éste. Una canción agresiva y con pegada que enlaza con los mejores momentos de esa trilogía que nunca me cansaré de recomendar. Musso prosigue con sus peculiares clases de autoayuda, confluyendo en un poderosísimo estribillo circundado por las enormes letras marca de la casa: “Soy tu cuerpo sin corazón, tu cabeza sin memoria ni razón… Tus venas sin sangre, tus glándulas secas… Tu piel con las marcas, pero con sus historias huecas…Soy de tu espíritu la mueca”.

En “Caminamos” nos encontramos con una meada fuera del tiesto prototípica; una movida disco-dance-housera rara del copón en la que no se salvan ni las referencias a Antonio Machado (que ya hay que tener poca vergüenza), y en la que incluso el estribillo es un sangriento plagio del Movierecord. Y por último está “Un Problema Menos”, grisácea y tristona, que al menos pone punto y final al álbum de una manera discreta y más o menos digna.

No voy a engañar a nadie, “Habla tu Espejo” no es un gran disco. Ni siquiera es un buen disco, y no llega a la mediocridad pero le anda cerca. Aun así, el Cuarteto de Nos es un grandísimo grupo que, aunque sólo contara en su haber con “Raro”, “Bipolar” y “Porfiado” (y a veces desearía que fuera así), le seguiría dando cien patadas a, qué sé yo, cualquier otro grupo uruguayo contemporáneo que se nos pueda ocurrir… y sí, que éstos no sean demasiados no le resta mérito para nada. Así que ampliad un poco vuestras fronteras y dadle una oportunidad, y a ver si de esta manera no vuelvo a ser el único que diga algo como “El Cuarteto ha vivido tiempos mejores” con pleno conocimiento de causa. Porque Roberto Musso y compañía se merecen a muchísima más gente proclamando su decadencia.


El Cuarteto de Nos – Habla tu Espejo


  • No conceden tanta importancia a los estribillos como antes, pero sí procuran seguir cuidando la melodía, y en este sentido coexisten algunos momentos brillantísimos.
  • Lo desafiante que resulta.
  • Tratándose del Cuarteto es de Perogrullo, pero hay que mencionarlo igual: las letras, y la energía con la que éstas se suceden, ya sea rapeadas con gracia o encajadas en puentes, coros y estribillos de desigual efectividad.

  • La producción está cuidada hasta límites excesivos, y ocasionalmente llega a asfixiar los temas. Así las cosas, el modo en que el grupo vaya a defender el álbum en directo sólo puede provocar escalofríos.
  • La casi total ausencia de humor. Otra cosa no, pero los miembros del Cuarteto son unos maestros del sarcasmo y el absurdo, y aquí con lo de que Musso ha sido papá se han revestido de una trascendencia que no hay por dónde coger.
  • En la línea de esto, “No Llora”. Porque sí, lloramos.

PÁGINA DE ARTISTA

4.7

“Habla tu Espejo” atestigua la constante voluntad del Cuarteto de Nos por renovarse a sí mismo, y es tan autoconsciente de que no va a gustar a todos que es imposible no guardarle cierta simpatía. Todo lo rockero ha quedado de lado; ahora no son más que unos indies patateros, pero con unas letras que ya quisieran muchos.