COURTNEY BARNETT

No es ningún secreto lo mucho que ha cambiado la relación entre la música y las personas en los últimos años. Internet ha propiciado la creación de redes sociales, revistas online  y nuevas maneras de compartir la música que redundan de manera directa en la forma de consumirla. Estas ‘facilidades’ para acceder al conocimiento y disfrute de la música pueden hacer que el melómano actual (quizá merezca un sillazo en la boca por utilizar este término) pueda verse apabullado ante la monumental oferta musical a la que puede acceder hoy día.

Por ello es lógico que muchos artistas quieran medir bien sus pasos antes de estrenar nuevo material discográfico buscando diferenciarse del resto de la mierda que suena de forma parecida, a no ser que estés tan asentado en el mercado (bien digo, mercado) como U2 y puedas permitirte el lujo de sacar disco e irlo ‘regalando’ a todos los usuarios de Apple.

Courtney Barnett se muestra muy consciente de eso en “Sometimes I Sit and Think, and Sometimes I Just Sit”, en el que las primeras impresiones son fundamentales, pues estamos hablando de su debut discográfico. Eso no significa que Barnett sea una novata, ya que la australiana había publicado diversos EPs llamando la atención en 2012 con “I’ve Got A Friend Called Emily Ferris”, al que seguiría “How to Carve a Carrot Into A Rose” el año siguiente, año en el que terminaría de explotar como artista emergente cosechando excelentes críticas de la mano de su “The Double EP: A Sea Of Split Peas”, que la colocaban como una de las grandes promesas del indie-rock internacional. Ha sido en marzo cuando ha llegado su primer álbum de estudio y la publicación del mismo tampoco parece caprichosa ya que acontece unas semanas después de erigirse como una de las sensaciones del prestigioso festival SXSW 2015.

En “Sometimes I Sit and Think, and Sometimes I Just Sit” apreciamos una tendencia continuista respecto a sus trabajos anteriores lo que, lejos de ser un defecto, resulta comprensible pues lo que busca la de Melbourne es reafirmarse y ganar adeptos, no sorprender a un público que está empezando a conocerla. En este álbum, Courtney Barnett se servirá de unos ingredientes que no ha inventado ella confeccionando un fresco disco de pop-rock donde casi todo resulta agradable. No obstante, Courtney lucha por alejarse del arquetipo de chica-con-guitarra aderezando su música con elementos del garage o el folk, unas letras ingeniosas y una forma de cantarlas bastante particular.

[pullquote]Courtney lucha por alejarse del arquetipo de chica-con-guitarra aderezando su música con elementos del garage o el folk, unas letras ingeniosas y una forma de cantarlas bastante particular.[/pullquote]

La primera de las once canciones del disco es “Elevator Operator”, en la que la australiana recoge los sonidos del mejor rock alternativo de los 90 llegando a componer una agradable pieza de corazón pop con un claro mensaje anti-suicida. “Don’t jump little boy, don’t jump off that roof… You’ve got your whole life ahead of you, you’re still in your youth…“. Le sigue “Pedestrian at Best”, elegida como single para promocionar el álbum. La elección no podía ser más acertada pues se trata del track más equilibrado del disco: es alegre, potente, cuenta con estribillo pegadizo y recoge ese regusto lo-fi tan característico en Courtney Barnett. En él, la australiana decide dejar a un lado la presión mediática y quitar hierro a todas esas voces que la colocan como la próxima gran estrella indie para mostrarse ante crítica y publico como lo que es, una joven artista que ama hacer su propia música. “Colócame en un pedestal, y te decepcionaré” grita en su estribillo.

[pullquote]Apreciamos una tendencia continuista respecto a sus trabajos anteriores lo que, lejos de ser un defecto, resulta comprensible pues lo que busca es reafirmarse y ganar adeptos, no sorprender a un público que está empezando a conocerla.[/pullquote]

Este deseo de hacer música sin demasiadas pretensiones lo podemos encontrar en el resto de canciones del álbum cuyas letras nos presentan anécdotas de la vida cotidiana de una joven contadas, eso sí, de manera que no podamos evitar dar al replay cuando ha acabado el disco. Una de los mejores ejemplos de esto es “Nobody Really Cares If You Don’t Go To The Party”, acerca de esa dicotomía ante la que todos nos hemos encontrado al tener que decidir entre quedarte en casa o salir de fiesta. Esa cotidianidad puede ser la clave que involucre al oyente en sus canciones. “La obsesión por crear la canción perfecta no estaba ahí, en realidad sigo haciendo lo que he hecho hasta ahora: tratar de escribir canciones que gusten a la gente. Cuando dejo de lado el deseo de impresionar consigo componer un montón de canciones que realmente me gustan”.

Con canciones como “An Illustration on Loneliness (Sleepless in New York)”, “Aqua Profunda!”  o “Dead Fox” Barnett recupera  el espíritu del “Loaded” de la Velvet Underground huyendo de artificios y vanguardias para refugiarse en la composición de algunas de las melodías pop más agradables de “Sometimes I Sit and Think, and Sometimes I Just Sit”. Y es que el pop es un plato en el que los ingredientes son simples y limitados, la dificultad se encuentra en alcanzar el punto justo de cocción y aquí una inspirada Courtney Barnett lo logra con solvencia.

El lado más intimista y descaradamente folk del LP llega con “Depreston”, una  balada que contrasta con todo el ruido que la rodea con la que Courtney Barnett nos introduce en el “monótono barrio en el que creció. Debbie Downer” cuenta con un órgano y una melodía muy cercana al frenchpop de los años sesenta, un ejercicio de impostura del que la cantautora logra salir airosa.

Cuando nos hemos acostumbrado al pop, a la alegría, Courtney nos sorprende con la experimental “Kim’s Caravan” demostrando que puede hacernos caer de culo a todos el día que se lo proponga y dé un paso al frente. Se trata de un tema in crescendo en el que el noise y la psicodelia, presentes en su justa medida, acompañan a una Courtney Barnett que a ratos canta y a ratos recita algunos de sus mejores versos. “Boxing Day Blues” recupera la calma de “Depreston” alejándose del pop-rock y situándose muy cerca de los The War On Drugs de su último “Lost in the Dream”.


Courtney Barnett – Sometimes I Sit and Think, and Sometimes I Just Sit


  • Reconfortantes melodías pop sin más pretensión que el disfrute propio y ajeno.
  • A pesar de recurrir a lugares comunes dota sus composiciones de un inconfundible sello personal mediante unas letras ingeniosas y una voz muy particular.
  • Si se lo propone tiene recursos de sobra para sorprender.

  • Puede llegar a ser bastante predecible.

PÁGINA DE ARTISTA

7.5

“Sometimes I Sit and Think and Sometimes I Just Sit” es el debut discográfico de una Courtney Barnett que quiere despojarse de la etiqueta de estrella emergente con once canciones que dicen bien claro que ha venido para quedarse. Cumple sobradamente como estreno y habrá que ver si en próximas entregas es capaz de romper cánones y evitar la intrascendencia. “Pedestrian at Best” o “Kim’s Caravan” dan motivos para pensar que así será.