TY SEGALL

Tenía que ser en San Francisco. La ciudad californiana en la que se construyeron los cimientos del rock psicodélico de finales de los sesenta constituye el epicentro de un nuevo movimiento revivalista que se extiende por toda la West Coast, una de las escenas más interesantes de la música en nuestros días.

Sí, la psicodelia, en concreto su vertiente más garage, parece atravesar su estado de gracia. Así, grupos como Thee Oh Sees, Foxygen, The Growlers, Cosmonauts, Night Beats, Woods (y en lugares más alejados Tame Impala o King Gizzard and the Lizard Wizard) han publicado trabajos que se encuentran entre lo más destacado de los últimos años.

Esto ha permitido que muchos grupos se suban al carro del psych-garage para aprovechar el ‘tirón’ con el que cuenta el género en la actualidad en determinados círculos independientes (hola, Pitchfork). Sin embargo, entre la ingente cantidad de trabajos publicados por estos artistas (que son muchos y editan muchísimo) encontramos un nutrido grupo de bandas que no se quedan en un revival simplón, en un simple ejercicio de estilo, sino que aportan nuevas ideas y sonidos que realmente merecen la pena, entre las que se encuentra el personaje que hoy nos ocupa: Ty Segall.

Nos encontramos ante un joven (pero sobradamente preparado) artista, y es que a sus 28 años Ty Segall ha publicado una decena de discos de estudio en solitario, con su Ty Segall Band, mediante colaboraciones y a través de diversos proyectos alternativos (recomendamos encarecidamente echar un ojo a “Fuzz” de 2013). Es cierto que cantidad y calidad no suelen ir de la mano, sin embargo, Ty no ha dado un paso en falso en su extensa discografía llegando a configurar un cuadro compositivo propio que va del folk ácido al stoner más lisérgico pasando por el garage y el glam.

[pullquote]Ty Segall no se queda en un revival simplón, en un simple ejercicio de estilo, sino que aporta nuevas ideas y sonidos que realmente merecen la pena.[/pullquote]

¿Y ahora qué? ¿Qué tiene que decir Ty al mundo con “Manipulator”? En su último disco, el joven californiano ha levantado el pie del acelerador ya que ha estado un año trabajando en él, alejándose de su espectacular ritmo de producción habitual (en 2012 llego a sacar tres discos al mercado) para confeccionar un álbum en el que si bien echamos en falta una evolución en su sonido, es perfecto para resumir y presentar al público todas las vertientes que ha tocado en un formato más clásico y accesible en el que desaparecen los elementos más noise y se rebaja un poco el fuzz, pero estando siempre presente ese poso del psych y el glam que no se toma en serio a sí mismo, tan característico del de San Francisco. Es por eso que este último disco es perfecto para acercarse a Ty Segall.

Entrando más de lleno en el disco, se trata del más largo de la carrera del compositor alcanzando un total de 17 pistas, todas llenas de detalles que denotan un gran trabajo en la producción, un gran esmero en perfeccionar la forma del producto, algo prácticamente nuevo para alguien acostumbrado a sonidos más urgentes que buscan ir al grano en cada canción. Nos encontramos ante un disco potente, pero no frenético; sutil y fino, que no lento.

El disco arranca con dos de las piezas más glam que ha compuesto Segall, la homónima “Manipulator” que cuenta con un teclado muy propio de ese final de los sesenta en el que tanto se mira Ty Segall y “Tall Man, Skinny Lady” en la que predomina el ritmo, un inteligente uso del stop and go y un sonido muy Bowie.

[pullquote]Ty no ha dado un paso en falso en su extensa discografía llegando a configurar un cuadro compositivo propio que va del folk ácido al stoner más lisérgico pasando por el garage y el glam.[/pullquote]

A continuación nos sorprende con “The Singer”, la que puede ser su primera balada rockera, o quizá se trate de la parodia de una balada rock en la que el cantante juega a los medios tiempos con un estribillo teñido de epicidad. Tratándose de Ty Segall, esto último es lo más probable.

El álbum continúa fuerte con algunos de sus temas más cañeros en “It’s Over” (genial línea de bajo), “Feel” (¿la mejor canción de Ty Segall?) y “The Faker”, en las que encontramos referencias al mejor rock de los setenta: potentes riffs, grandes solos y baterías atronadoras. Seguimos con “The Clock”, el lado más psych-folk del disco que contiene grandes arreglos de guitarra y violín, una voz más pausada y un hermoso estribillo. Ese Ty Segall más folkie que se nos presentó en 2013 con “Sleeper” volverá a aparecer en temas como “The Hand” y “Don’t You Want To Know (Sue)?”, un género que le sienta de maravilla.

En la vertiente más juguetona y divertida del disco Ty Segall se disfraza de su idolatrado Marc Bolan y nos regala temas como el hitazo power-pop de “Green Belly”, la ácida “Mister Main” y las geniales “Susie Thumb” y “Who’s Producing You?” en las que quizá se esté haciendo uso del piloto automático, pero dando lugar, eso sí, a temas de una calidad bastante aceptable.

Con “The Connection Man” parece que estemos cambiando nuevamente de disco y recuperamos al Ty Segall más garajero y frenético del genial “Slaughterhouse” (2012). Sucede igual con “The Crawler”, donde el fuzz y las guitarras pesadas están más presentes que en cualquier otro momento del disco. Grandes temas para el directo.

Cierran el disco “The Feels” y “Stick Around”, dos especie de power ballads en las que el manipulador vuelve a enseñarnos lo que puede hacer con su guitarra. La primera, más lisérgica, es uno de los grandes temas del disco. “Stick Around” posee un cariz más solemne, suena a despedida y es estupendo para concluir el álbum.


Ty Segall – Manipulator


  • Accesible y divertido, pero talentoso.
  • A pesar de no derribar ninguna pared de su espectro musical ofrece canciones de gran calidad y recoge lo que ya había hecho hasta ahora, sintetizándolo y llevándolo un paso más allá.

  • Con menos canciones hubiera sido prácticamente perfecto.

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8.4

Si descartáramos cuatro o cinco temas nos encontraríamos ante un disco de 10, aunque a pesar de tratarse de 17 canciones la escucha de las mismas es bastante amena. Ty Segall se presenta como un artista en un genial estado de forma, ecléctico, pero definido y nos ofrece en “Manipulator” su trabajo más mimado, en el que combina gran parte de sus referencias, alejándose del reciclado y aportándoles su sello personal con un vigoroso pulso y enorme talento erigiéndose así como una suerte de Quentin Tarantino del rock.