LEIVA

Han sido diez los años de éxito durante los que la música del madrileño grupo Pereza ha desfilado por los garitos, escenarios y radiocasetes de toda la geografía española. No es pop, no es rock, no es indie. El ‘rock cool castellano’ nacido de la obra conjunta de Rubén Pozo y José Miguel Conejo (Leiva) conquistó los corazones de miles de jóvenes y adolescentes con su sonido agitado, el estilo canalla y las letras cuidadas, y les valió un gran éxito en el panorama de la radio fórmula comercial.

Se han divertido. Han pasado por el panorama musical español arrasando y liderando un movimiento, lo cual les permitió desarrollar su estilo de la forma más personal y siempre siendo fieles a sus valores más internos. Y este éxito, además de valerles para correrse más de una juerga, también les hizo desarrollarse como músicos, descubriendo las grandes dotes creativas de ambos, juntos y por separado. De manera que en diciembre de 2010, tras finalizar la gira de “Aviones”, Rubén y Leiva deciden dejar aparcado su proyecto común y comenzar una nueva etapa como compositores independientes.

Y “Diciembre“, precisamente, es el título que recibe el primer álbum en solitario de Leiva, en el que hoy venimos a sumergirnos. Lógica y afortunada evolución de todo lo aprendido en “Aviones”, con una fuerte importancia de las atmósferas acústicas, “Diciembre” nace de la unión de experiencia, intuición y unas inmensas ganas de hacer magia propia. Y es que en esta ocasión Leiva ha sido compositor, productor e intérprete absoluto de casi todos los instrumentos.

Por primera vez, el cantante y compositor deja ver sin ningún tapujo la gran influencia que recibe de Phil Spector y de su famoso Wall of Sound (muro de sonido), que ha consistido en la superposición de muchas pistas sonoras para lograr un sonido denso compuesto por multitud de instrumentos diferentes. Esto, añadido a los arreglos de viento, bañan al disco del ambiente sesentero americano que tan cuidadosamente se buscaba.

Con un canto homenaje a quien va por las malas sendas, “Nunca Nadie” es ya una estupenda muestra del enorme despliegue de arreglista que va a marcar toda la etapa como solista de Leiva. Son concretamente los vientos los que marcan la ruptura definitiva con la composición musical al estilo Pereza, aunque aún es posible reconocer con facilidad al autor de “Amelie” o “Lady Madrid”. Especialmente en la preciosa y enigmática “Eme“, cuyos versos hacen un cariñoso guiño a Andrés Calamaro y a su “Te Quiero Igual”. “Eme” se ha convertido en canción fetiche para muchos de los seguidores de Leiva, y no es para menos. La sincronía instrumental está medida al milímetro, perfecto acompañamiento a la voz del madrileño que recita una historia inacabada que nos deja con los sentimientos confusos. El videoclip es una pequeña obra de arte digna de admirar.

A la carrera por mitad de la ciudad nos arrastra “92“, un acelerado rock contemporáneo en un trágico reencuentro con antiguos compañeros en la vida que da paso a una pretendida situación de honestidad y confesión en “Miedo“. Los amables acompañamientos de los vientos a los rasgueos guitarreros mecen bonitos versos “No te ensañes conmigo, no decidas por mí, no te agarres a mi cuerpo que te crece la nariz”.

Pausamos aún más el ritmo y entramos en el universo de conflictos emocionales de “Aunque Sea Un Rato“, triste balada dedicada a uno mismo. Una purga de amargura cantada a piano y guitarra acústica, a lo que se van añadiendo paulatinamente el resto de instrumentos rascando desde todo los flancos la herida para volver a terminar con unas suaves notas de piano. Continúa la temática nostálgica en “Éxtasis“, sin perder en esta ocasión el espíritu canalla que sobrevive al desamor.

El alma rockabilly de la década de los 80 resucita de la mano de “Penaltis“, recuperando el riff y el rasgueo de la escuela stoniana. La influencia country americana se deja ver en “Las Cuentas“, con el trabajo en los coros de Sara Iñiguez, la Rubia. Una extrañamente romántica canción dedicada a la muerte con versos oscuros, preciosos dentro de lo lúgubre: “¿Por qué no existen tumbas de dos? ¿Por qué el adiós se siente en vena? Amamos lo que perdimos, queremos lo que envenena”.

Telediario“, cuyo título original iba a ser “Vamos A Salir En El Telediario”, es parte del repertorio que Leiva preparó para “Autopista”, el proyecto conjunto con su amigo Quique González, y al parecer recupera influencias del poco conocido músico de jazz Joe Henry. Es un track complejísimo y apabullante, la densidad musical consigue envolvernos en una cuidada atmósfera que fácilmente nos atrapa.

El muro de sonido de Spector aparece en “Todo Lo Que Tú Quieras” con la superposición de guitarras de doce cuerdas que vibran de maravilla, fusionándose con los vientos y los Hammonds, instrumento que se convertirá a partir de ahora en marca particular del compositor, los cuales encontraremos numerosas veces en su segundo álbum de estudio.

Otros instrumentos como la flauta travesera o la mandolina (tan cercana al country), presentes en “Hoy No Me Encuentro“, serán también fichajes que el madrileño mantendrá en el desarrollo de su carrera.

Vis a Vis“, escrita por el músico y escritor Kike Suárez, es una canción que duele en el alma. Un sobrecogedor poema carcelario acompañado de una finísima guitarra acústica con arreglos de violonchelo y trompeta. La cruda y a la vez delicada letra convierten esta canción en una de las joyas del álbum. “Para dejar por escrito que no voy a abandonar y ponerle sangre al grito de los que aman sin poder amar”.

Y tras el poema de amor prisionero, una perezosa balada country, entonada casi sin entusiasmo, reproduciendo de una manera muy particular el espíritu del Tennessee de los 70. “Sudando La Tristeza“, con letra de Quique González, cierra el álbum de una manera amable y simpática.


Leiva – Diciembre


  • Se trata de la evolución esperada y la consolidación por parte de Leiva como compositor independiente.
  • Es atractivo en su conjunto al igual que de manera seccionada.
  • La minuciosa tarea compositiva y arreglista dotan al disco de una calidad muy alta.

  • Los que fueron amantes de Pereza quizá echen en falta toda la garra que aportaba Rubén Pozo, ya que este álbum es principalmente acústico y no tan rock eléctrico.
  • Las actuaciones en directo pierden un poco de fuerza, porque se necesita adaptar todo el complejo entramado de arreglos y eso no siempre se consigue.

PÁGINA DE ARTISTA

7.2

Lo consiguió. Hizo que la magia se hiciera realidad. El afortunado debut en solitario del carismático y ya conocido rockero Leiva, “Diciembre”, es resultado de una minuciosa y sofisticada tarea de composición a todos los niveles. Ha tejido una complejísima red musical que de manera casi obsesiva buscaba la perfección en la que encajar sus historias y sus poemas al amor. Se encanta y nos encanta.