LEIVA

Leiva nos demostró en “Diciembre” (2012), primer álbum en solitario, su gran capacidad para crear una obra autosuficiente y de calidad tras la ruptura con Pereza. Dos años después llega como un explosivo su segundo larga duración, “Pólvora”.

Después del éxito que tuvo el sonadísimo single adelanto “Terriblemente Cruel”, “Pólvora” se trata de una continuación en la misma línea del anterior álbum, muy compacto y redondo en cuanto a los registros.

A pesar de ello, sí que encontramos algunas diferencias, ligadas principalmente a que la producción esta vez ha venido de la mano del gran músico y productor Carlos Raya, cuya influencia cabe destacar en muchos de los temas. Pero por encima de todo, se trata de una magnífica definición de cómo se desenvuelve musicalmente el chico de alma bohemia y rockera de La Alameda de Osuna.

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Empapadísima de todo el espíritu Leiva, arranca “Los Cantantes”, que bien podría servir como introducción y guía de cómo se va a desarrollar el resto del disco. Una bonita declaración de intenciones en la que nos deja claro lo cómodo que se encuentra en su ocupación de cantautor. “Subir al escenario principal, es todo lo que quise conquistar en la vida…”.

La primera estrella de la colección: el pegadizo estribillo de “Terriblemente Cruel”, destinado a convertirse en el punto álgido de las actuaciones en directo. Todo el protagonismo se lo lleva la voz y las letras del madrileño que, una vez más, le canta a las musas cambiando sutilmente los versos, de manera que la composición queda simétrica y fluida.

Escrita junto a Quique González, “Palomas” esconde mucho de los paisajes de ciudad a los que este otro compositor suele acudir en sus temas. La introducción de vientos metales y de órganos Hammond, tanto en este tema como en “Cerca” viene a destacar el gran talento como arreglista que está desarrollando Leiva en la segunda parte de su camino en solitario.

Los geniales arreglos también son lo mejor que tiene el siguiente track, “Afuera en la Ciudad”, donde la guitarra de Carlos Raya tiene un papel importantísimo, dejándonos un momento breve y memorable. Los versos suenan muy clásicos en el registro del autor: “Afuera en la ciudad sigue lloviendo, no vuelvas a llamar como un incendio. Vamos a salir perdiendo”.

Los medios tiempos de “Del Hueso una Flor” se distinguen del resto de canciones precisamente por lo inusual de estos ritmos y el extraño cambio del prácticamente inapreciable estribillo. Los vientos cumplen aquí también un papel fundamental que otorga al tema de una gracia particular.

No es precisamente “Vértigo” lo que nos produce este corte, el cual parece que nunca termina que arrancar. Al igual que “Hermosa Taquicardia”, una pista que pasa bastante desapercibida en el conjunto final. Salvando la voz de Leiva, que se luce en ambos temas, los tiempos lentos de estos dos cortes terminan por hacer perder la concentración en lo que se está escuchando.

“Mirada Perdida” es el más cañero del registro, sin ser tampoco de una dureza destacable. Se mantiene dentro de la línea pop-rock de Leiva, funcionando muy bien de manera comercial, es uno de los temas que más se escuchan del ‘tirillas’ en las emisoras españolas.

Rescatando lo mejor que le queda de los tiempos de Pereza, “Ciencia Ficción” nos regala un sexy y cuidado piropo acompañado por un elegante y efectivo fraseo de guitarra en el estribillo. Su descarada lírica vuelve del pasado para sacarnos una sonrisa, y por qué no, unos bailes con los toques más rock ‘n’ roll del álbum.

Mi Mejor Versión” no aporta nada nuevo a lo que ya hemos escuchado hasta ahora: riffs convencionales, una letra sin demasiado contenido, y ni siquiera cuenta con los arreglos de viento, órgano o violines que han salvado otras canciones que han sonado anteriormente.

Aunque no demasiado brillante, es en la poesía de “Francesita donde aparece el registro más sentimentalmente sincero de Leiva. Las guitarras surgen en el momento adecuado y, en conjunto, es capaz de crear un ambiente muy concreto de tristeza apremiadamente calmada.

Y tras la sutil tensión, se concluye el álbum con el tema más hermoso en cuanto a la parte instrumental. En “Pólvora”, a pesar de no contar con una lírica muy cuidada, los violines arrancan emociones sobre la base del piano, apareciendo sutilmente el viento-metal para terminar de crear la atmósfera idónea. Una preciosidad para disfrutarla sin atender demasiado a los versos.


Leiva – Pólvora


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  • Es un álbum completamente sincero y natural. Cien por cien Leiva.
  • Redondo y compacto en su conjunto, con un sonido prácticamente uniforme durante todos los temas.

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  • No exprime todo el jugo que es capaz de darnos. Sienta buenas bases para comenzar en solitario, pero esperamos ver una mayor proyección en sus futuros trabajos.
  • Se echa de  menos ese lado canalla que conocíamos de Leiva. El rock callejero y descarado, los ritmos rápidos dentro de su registro.
  • Igual que un pro, que el álbum suene casi uniforme en su totalidad es también algo que juega en contra, sobre todo porque tiene momentos en los que puede llegar a aburrir.

PÁGINA DE ARTISTA

LEIVA

6.4

El segundo álbum del madrileño Leiva llega reafirmando la identidad de un cantautor que desarrolla su música siempre fiel a su personalidad y su estilo. Inconfundible en sus versos y sus ritmos, destaca esta vez sus cualidades de arreglista para terminar de perfeccionar sus melodías, cada día más seguro de lo que hace.