El Beatle místico y silencioso. Así se conoce a George Harrison. Fue el que más conectó con las influencias de la música hindú a través del uso extensivo del sitar y las enseñanzas de Ravi Shankar. Tímido e introvertido, aseguraba que la fama le llegaba, en ocasiones, hasta a incomodar, todo lo contrario que a Lennon y McCartney, dos personalidades mucho más extrovertidas y a los que les gustaba hacerse notar allá por donde el cuarteto de Liverpool pasaba.

Infinitas son las discusiones sobre qué Beatle tenía más talento que los demás, aunque lo que parece irrebatible es que la dupla Lennon-McCartney tenían un talento para la composición innato, mientras que Harrison podría ser el más dotado musicalmente (dejando de lado a un Ringo siempre infravalorado pero que no nos ocupa). También fue el que a raíz de “Rubber Soul” más creció; los Beatles tenían nuevas inquietudes, el sonido estaba cambiando y George empezó a tener más peso, siendo quizás “Revolver” el largo que de verdad marcó la madurez musical que The Beatles estaban adquiriendo y donde existió una mayúscula libertad y experimentación sonora.

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Siempre detrás de John y Paul, Harrison no tuvo la oportunidad de demostrar sus cualidades compositivas, que fueron evolucionando con el paso de los años, al igual que sus ganas de experimentar y tratar de liberar su talento. Acumulaba material, ideas y composiciones, lo cual se tradujo en que fue el primer Beatle en lanzar un disco en solitario, “Wonderwall Music” (1968). Firmó un soberbio triple álbum como es “All Things Must Pass” (considerado por muchos, entre los que me incluyo, el mejor trabajo de un Beatle en solitario) y, además, tiene el honor de ser el artífice de tanto el primer número uno como el último que llegaba a las listas estadounidenses de la mano de un ex Beatle. Fueron “My Sweet Lord” y “Got My Mind Set On You”, respectivamente.

Quizás si hubiera tenido la oportunidad de no verse obligado a ser tan silencioso, de hablar más, no siempre a la sombra del tándem John-Paul los Beatles habrían concebido (si es que es posible) mejores obras. Pero para ser justos, tampoco podemos señalar a Lennon y McCartney como los culpables de que Harrison no tuviera más protagonismo, ya que si la unión de ellos dos siempre funcionó tan bien para el conjunto de los cuatro era lógico tratar de persistir en la misma fórmula. Y es que aunque la guitarra de Harrison se pasara años llorando suavemente hasta que se liberó completamente de su yugo, el Beatle silencioso nos regaló varias joyas en forma de canciones.

20 | Only A Northern Song

Piano, trompetas distorsionadas, glockenspiel, órgano y una buena batería de efectos de ruidos y sonidos, además de bajo y batería, componen una de las piezas más psicodélicas ideadas por el cuarteto de Liverpool. Harrison la escribió en febrero de 1967 durante las sesiones del “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, pero se descartó incluirla en este elepé, por lo que primero aparecería en el largometraje Yellow Submarine del 68 y posteriormente en su banda sonora, lanzada a principios del año siguiente. George declaró que se trata de una pequeña broma sobre su ciudad, considerada la ciudad santa del norte de Inglaterra. Sin embargo, el título y probablemente lo que de verdad le inspiró no era tan sólo una broma, ya que ‘Northern Songs’ era el nombre de la compañía que se dedicaba a explotar los beneficios de las composiciones de los Beatles (en su mayor parte de la dupla Lennon-McCartney), y de la cual Harrison tenía un mísero porcentaje, mientras que Lennon y McCartney poseían el 15%. Esto no solamente propiciaba que John y Paul se llevaban la mayoría de beneficios de sus composiciones, sino que de las propias de Harrison obtenían más beneficios ellos dos que él, lo cual cabreó bastante a nuestro protagonista y le indignó de tal forma que decidió liberar su frustración aquí.

19 | For You Blue

Undécimo corte del último disco publicado por los Beatles, “Let It Be”, aunque su mayoría se grabó antes de “Abbey Road”, considerado el verdadero álbum final del cuarteto. En este track, que parece dedicado a Pattie Boyd, su esposa de por entonces (quien se casaría posteriormente con un íntimo amigo de Harrison como es Eric Clapton), Lennon toca una Lap Steel Guitar y McCartney el piano, dejando a Harrison que entone suavemente mientras Ringo marca el ritmo.

Because you’re sweet and lovely girl it’s true, I love you more than ever girl I do. I want you in the morning girl I love you. I want you at the moment I feel blue, I’m living ev’ry moment girl for you…”.

18 | You Like Me Too Much

Una introducción a manos de Paul McCartney y George Martin tocando el mismo piano nos hace entrar en este “You Like Me Too Much”, pista que forma parte del quinto largo del Fab Four, “Help!” (1965). Una letra clara, sin rodeos, que refleja muy bien esa primera etapa de The Beatles, creando composiciones sencillas pero tremendamente pegadizas. Harrison está enamorado de una chica, ella también de él, y por mucho que pase sabe que no le dejará.

17 | Love You To

Instrumentos como la tabla (instrumento de percusión hindú), tambores, una tanpura o el recurrente sitar se coordinan para crear esa atmósfera tan exótica e inusual hasta entonces que empapó “Revolver”. Curiosamente, en esta pieza Harrison (con ayuda de Ringo a la pandereta) es el único Beatle que toca instrumentos, notándose así la máxima influencia que George estaba recibiendo de Ravi Shankar, algo que se prolongaría durante el resto de su carrera tanto con The Beatles como en solitario. “Love You To” significa además la incursión de la música no occidental (sin intento de parodia) en el rock de masas que eran los Beatles en los sesenta.

16 | If I Needed Someone

Una base folk rock y la clara influencia de los californianos The Byrds se notan en “If I Needed Someone” (y en general en todo “Rubber Soul”), compuesto inmediatamente después de que la banda de Liverpool regresara de su gira por Estados Unidos. En concreto, en una entrevista de 2004 Roger McGuinn confirmó que el propio Harrison le mandó una copia de esta canción antes de que los Beatles la publicaran, a sabiendas de que el riff principal se basaba en el de “The Bells of Rhymney” de McGuinn. El guitarrista de The Byrds alabó este gesto, además de describir al Beatle como una persona con la mente muy abierta, lo que le facilitaba aprender de otros estilos, músicos y bandas. El afán de Harrison por empaparse de todas las influencias posibles ya estaba ahí, manifestándose en pequeñas dosis. Era el germen de lo que se vería más adelante, pero aún era 1965.

15 | Piggies

Que una canción inspire a otras personas resultará halagador y gratificante para cualquier músico, pero que lo haga a un criminal seguro que no tanto. Esa es la historia de Charles Manson, un asesino estadounidense que interpretó erróneamente varias de las canciones del “White Album”, como por ejemplo “Helter Skelter” o este “Piggies”. En este caso, la línea “What they need’s a damn good whacking” (curiosamente no escrita por Harrison sino por su madre) inspiró varios de sus asesinatos. En alguna víctima Manson introdujo cuchillos y tenedores en los cuerpos en referencia a “Clutching forks and knives to eat their bacon”. Lejos de polémicas, las influencias barrocas son evidentes en la sección de cuerdas y el uso del clavecín, aunque también hay algún jugoso resquicio blusero en determinados riffs.

14 | Think For Yourself

Regresamos a “Rubber Soul”, pero no a una pieza de amor sino a una sobre mentiras y pensar por ti mismo, sin creerte todo lo que te dicen y escuchas. Harrison la escribió pocas semanas después de que el ex baterista de los Beatles, Pete Best, difamara sobre Ringo, por lo que se ha especulado que los versos iniciales podrían ser refiriéndose a él. Una composición cargada de palabras negativas y lúgubres como ‘mentira’, ‘miseria’ o ‘ruinas’, que contrastaban con la lírica casi siempre alegre y afectuosa que los de Liverpool ofrecían. Por primera vez, además de la línea de bajo tradicional, McCartney aplicó a su instrumento un efecto de fuzz.

13 | Blue Jay Way

1967 fue un año ácido para The Beatles. No porque sus obras no cuajaran (qué tiempos aquellos de los que podemos hablar de varias publicaciones en un mismo año), ni mucho menos. La idea de Paul McCartney de que el cuarteto se disfrazara conceptualmente como una banda ficticia que les proporcionara una total libertad creativa cristalizó en forma de obra maestra, como tantas otras firmadas por el Fab Four. “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” tuvo una tremenda recepción, pero aún tenían más pasajes lisérgicos que regalarnos, aún era junio cuando el Sargento Pimienta pisaba las calles.

Llegaba a finales de ese año “Magical Mystery Tour”, expuesto como forma de doble EP en Reino Unido y como LP en Estados Unidos. “I Am The Walrus”, “Strawberry Fields Forever” o “All You Need Is Love” fueron las estrellas de esa obra (hablando de su versión estadounidense, más completa, ya que en Reino Unido algunas composiciones no se incluyeron en ese doble EP, sino como singles). Pero estamos hablando de George, y es obligatorio mencionar “Blue Jay Way”, uno de sus mayores ejercicios en cuanto a producción e ingeniería: phaser, flanger (técnicas de retraso del audio), aparición de violoncello, órgano y la utilización de un altavoz Leslie para crear ese misterioso y singular efecto de remolino.

12 | Savoy Truffle

Eric Clapton era adicto al chocolate, así que Harrison decidió dedicarle una canción en forma de “Savoy Truffle”. Cream Tangerine, Montélimar, Ginger Sling o Coffee Dessert son nombres que van apareciendo en los versos de esta canción, haciendo referencia, ni más ni menos, que a nombres de dulces que George encontró en una caja de surtidos. Algo simple para exteriorizar algo tan profundo como la amistad que Harrison y Clapton mantenían allá por 1968.

11 | I Want To Tell You

Una avalancha de pensamientos difícilmente expresables con palabras sobre un papel o de transmitir. Así define Harrison “I Want To Tell You”, duodécimo track de “Revolver”, y no seremos nosotros los que digamos lo contrario. Esa frustración por no saber cómo expresar lo que quería decir se refuerza con la atmósfera disonante de la canción y la contraposición entre la voz clara y suave de Harrison y las melodías que acompañan por parte de Lennon y McCartney.

I want to tell you… My head is filled with things to say… When you’re here all those words, they seem to slip away…”.

10 | Don’t Bother Me

Retrocedemos a 1963, año del debut de The Beatles con “Please Please Me”. Ahí no figuraría ninguna composición de George, pero el Beatle silencioso no tardaría mucho en complacernos con su primera pieza. En noviembre de ese mismo año llegaba su segundo disco, “With the Beatles”, en el que aparece este “Don’t Bother Me”, una respuesta por otro lado a todos los críticos que decían que no tenía peso ni era un miembro importante del grupo porque no escribía canciones. Para él no es una de sus favoritas, pero le enseñó que para concebir una buena canción debía escribir, mejorar progresivamente. Refleja a la perfección el inicio del proceso que sufrió Harrison, su evolución a lo largo de los años y cómo cada vez tenía más influencia y desarrollaba más tanto sus habilidades compositivas como musicales, eso sí, sin hacer ruido, porque lo que de verdad atesora calidad no necesita que el ruido acompañe, se escucha por sí solo.

9I Need You

Sólo dos años después, en 1965, The Beatles estarían a punto de lanzar su quinta obra, pero antes habían llegado “A Hard Day’s Night” y “Beatles for Sale”. Sin embargo, la dupla Lennon-McCartney había producido todas las pistas de esos discos, a excepción de pequeñas contribuciones muy concretas de Harrison, quien tendría que esperar hasta “Help!” para poder esbozar su segundo tema, “I Need You”. En él la figura de su novia por entonces, Pattie Boyd, estaba muy presente. La había conocido escasamente un año antes y en enero del 66 se casarían, por lo que no es extraño que cuando George ideó tanto la letra como el título estaba pensando en Boyd porque, al fin y al cabo, ella era todo lo que el Beatle necesitaba.

8 | Taxman

En 1966 los Beatles generaban una gran cantidad de dinero, pero buena parte se evaporaba en forma de impuestos. Esto no resultaba nada agradable para grandes agrupaciones británicas como The Beatles, The Rolling Stones o The Who, quienes se vieron obligados a pagar una ingente cantidad de impuestos como medida del gobierno británico para ampliar las arcas. De este modo Harrison compuso “Taxman” que, como curiosidad, incorpora a McCartney como guitarra principal, acompañado de Harrison.

7 | I Me Mine

Cuanto más cerca parecía el final de The Beatles más se hablaba de la relación amor-odio entre John Lennon y Paul McCartney, la constante lucha entre sus egos, y de ego habla “I Me Mine”. La mayoría de “Let it Be” se había finalizado anteriormente, y mientras “Abbey Road” arrasaba, en los estudios para grabar este “I Me Mine” sólo se dieron cita tres Beatles: Paul, George y Ringo. La fractura era cada vez más evidente y todos ellos estaban cada vez más pendientes de sus proyectos en solitario. También es cierto que en muchas ocasiones con menos se hace más, y esta composición se finalizó en su totalidad en un solo día, con esos guitarreos entre los “I me mine” tan cautivadores.

6 | It’s All Too Much

“I Me Mine” puede ser una de las canciones más infravaloradas de The Beatles, al igual que “It’s All Too Much”. Se grabó en 1967 antes de la salida de “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, pero no sería hasta dos años después, dentro de “Yellow Submarine”, cuando se publicaría. Una explosión creativa con la psicodelia como bandera que se tradujo en una pieza original de más de ocho minutos, aunque su versión final quedó reducida a casi seis minutos y medio. Además, es una de las pocas veces en las que Harrison se concentra en la parte vocal, dejando la guitarra de lado.

5 | Old Brown Shoe

Una joya que originalmente fue cara B del single que tenía por lado A “The Ballad of John and Yoko”. Tras varias versiones que comenzaron con el piano como único acompañamiento para George, éste acabó tocando, además de la guitarra y el tremendo solo que percibimos, la sensacional línea de bajo y el órgano. Una composición que no tuvo el mismo valor cuando se publicó, aunque con los años se fue recogiendo en los diferentes álbumes recopilatorios publicados por el cuarteto británico.

I’m so glad you came here, it won’t be the same now when I’m with you”.

4 | Within You, Without You

“Within You, Without You” podría considerarse una de las composiciones más George Harrison de su carrera. Es el único Beatle que toca acompañado de un grupo de músicos indios, además de reflejar de forma impecable su acercamiento a la religión y música hindúes en una pieza envolvente de principio a fin. Por otro lado, es la segunda vez que Harrison mostraba claramente estas influencias después de “Love You To”, siendo más evidentes y fuertes aquí las enseñanzas de Ravi Shankar, quien compuso la canción en la que se basa “Within You, Without You”, pensado como un corte de aproximadamente treinta minutos y siendo la única aportación de Harrison al “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”.

3 | Here Comes the Sun

1969 fue un año complicado para Harrison, quien había dejado momentáneamente la banda y se encontraba bastante estresado y desganado cada vez que entraba por los estudios, ya que le tocaba lidiar con la contabilidad y los contratos del grupo. Brian Epstein, su mánager, se había encargado de todos esos asuntos hasta 1967, pero tras su fallecimiento no sólo se tuvieron que ocupar de sus finanzas sino que su unión se empezó a resquebrajar; Epstein se veía siempre obligado a mediar cuando surgía algún conflicto, además de quitarles peso de encima para que los cuatro pudieran dedicarse estrictamente a su música. En medio de un invierno que parecía no acabar pese a ser abril, el propio Harrison declaró que un día decidió no aparecer por Apple y se fue a visitar a su amigo Clapton. Caminando por el jardín con una de sus acústicas en mano fue como trazó “Here Comes the Sun”.

Era una mañana preciosa, nos sentamos en el jardín y el Sol brillaba. Entonces George comenzó a cantar las primeras líneas de la canción. Yo vi como “Here Comes the Sun” nacía” declaró Eric Clapton en el documental The Material World. Musicalmente también se vio influida por Clapton, debido a que su parte instrumental es bastante similar a una composición de Cream, “Badge”, en la cual Harrison había ayudado a Eric. Por otro lado, incorpora como novedad la utilización de un sintetizador Moog. Su posición en el tracklist de “Abbey Road” tampoco puede pasarse por alto, emergiendo como un rayo de luz tras la tormenta de “I Want You (She’s So Heavy)”.

2 | While My Guitar Gently Weeps

La guitarra de Harrison lloraba suavemente, lloraba porque no podía recrearse ni extender su sonido todo lo que quería. Así se sentía George y nos lo transmite en “While My Guitar Gently Weeps”, séptimo corte del álbum homónimo de los Beatles, también conocido como el “White Album”. La frustración no era sólo de Harrison, también Ringo había explotado y abandonado la formación semanas antes. Este sería el primer tema que tocaría a su vuelta, tras encontrar unas flores (a modo de disculpa) encima de su batería. El reconocible sonido guitarrero es gracias a Eric Clapton, quien llevaba años de amistad con Harrison, pero nunca se había atrevido a colaborar directamente con él y con el resto de Beatles en el estudio, pensando que le rechazarían. Paradójicamente, en ese periodo de tirantez e incertidumbre la presencia de Clapton resultó positiva y alivió tensiones, permitiendo este “While My Guitar Gently Weeps”, no sólo uno de los mejores tracks de George Harrison, sino de toda la discografía de The Beatles.

I look at you all see the love there that’s sleeping, while my guitar gently weeps… I look at the floor and I see it needs sweeping, still my guitar gently weeps…”.

1 | Something

En ese álbum final “Abbey Road” George Harrison no sólo decidió regalarnos “Here Comes the Sun”, también nos dejó su canción de amor definitiva. Definitiva no en el sentido de que ahí acabara todo, sino que es la mejor composición de su etapa Beatle. Así lo sostiene también McCartney, y Lennon por su parte se atrevió a afirmar que es la mejor pista de “Abbey Road”. Casi nada. Y ahí no queda la cosa, ya que Frank Sinatra ‘La Voz’ la versionó y la denominó como la mejor canción de amor jamás escrita; pero eso sí, atribuyéndosela a Lennon-McCartney. De nuevo fue inspirado por Pattie Boyd, aunque él no lo admitió nunca, y no fue hasta 2007 cuando la propia Boyd declaró que Harrison la había confesado que escribió “Something” por ella. Esta belleza no pudo ser dejada de lado y fue el único single de Harrison publicado como un doble lado A junto a “Come Together”. Imposible que no se erice la piel en esos desgarradores “I don’t know, I don’t know” que se convierten en la mejor pieza de George Harrison con el Fab Four.

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