CARLOS SADNESS

Antes se llamaba Shinoflow y un modesto rapero que consiguió elaborar unas cuantas maquetas consiguió hacerse un hueco en la música tras lanzar su primer trabajo de larga duración en 2007: “El Presidente de los Estados de Ánimo”. Además ha compaginado su sueño adolescente de improvisar alegorías sobre la naturaleza y el intimismo con la carrera de Diseño en su ciudad natal. No obstante, dejó de firmar con ese pseudónimo una vez lanzado un disco gratuito titulado “Medias Naranjas y Otras Mitades”.

Ahora, con el nombre de Carlos Sadness, se ha formado como un polifacético sinteticista y trovador que sigue evocando a la naturaleza como si de Artemisa se tratara. En 2012, tras haber publicado un EP, llegó al mercado “Ciencias Celestes”, en la que por primera vez fusionó el encanto del rap más sinuoso con sonidos minimalistas de órgano y guitarra. Aprovechó el juego de su primer disco para lanzar un EP no menos que didáctico (“La Fábula Celeste”), con el que expuso nuevas narraciones. Esta vez llega con “La Idea Salvaje“. Grabado en casa y producido en Glasgow a manos de Tony Doogan (Mogwai, Belle and Sebastian), refleja la mezcolanza de canciones que se dan a conocer a modo de historias, y cada una de ellas marcadas por el sello del cantante, conservando así los acústicos y ecos de sus primeras canciones.

[pullquote]Más allá del uso de sintetizadores Carlos Sadness ha logrado elaborar una oda a la naturaleza y al contexto astronómico con el que ya estamos familiarizados.[/pullquote]

Carlos presenta su disco con el primer single oficial del mismo “Qué Electricidad“, un corte bailable, optimista e indicado para motivar al oyente y envolverlo en su emotivo mundo de metáforas astronómicas. Se nota cómo su sonido ha ido madurando tras insertar guitarras rebosantes de acordes pegadizos que nos recuerdan a grupos nacionales del estilo de Grises o Izal. Por otro lado suena “Perseide“, en la que Sadness recicla ecos de sus anteriores trabajos tras dejarse caer en la vertiente más indie de su carrera. La combinación de melodías atmosféricas y su rapeo ahora más desenfadado y narrativo se ejecuta dulcemente; no hay duda de que es una de las mejores canciones de su repertorio.

Por segunda vez el joven melenudo de Barcelona colabora con el mítico Santi Balmes en la que es la única colaboración de “La Idea Salvaje”: “No vuelvas a Japón“. En ella se confrontan el misticismo vocal y la melancolía lírica, centrado en un dúo con una química innegable, que premian una vez más el recuerdo de una pareja rota: “Y aunque tú te resistas te enseñaré mis sueños más hiperrealistas, aquellos donde somos más de lo que te imaginas, volveremos a Japón para que nadie salve nuestras vidas“. Mucho más cañera y alegando su deseo de traer el verano de inmediato, responde “Bikini” a una cuidada producción xilofónica y rebosante de encanto.

[pullquote]En “La Idea Salvaje” Sadness saca a relucir su capacidad de improvisación y la facilidad de ambientarlo en un contexto mágico y astronómico, a base de utilizar sintetizadores y acordes cargados de eco y electricidad.[/pullquote]

Días impares” pone en práctica la filosofía del cantante que consiste en ‘contar las canciones’ en vez de cantarlas. Y esta vez, con sólo una guitarra en sus manos, consigue desolar o enternecer, quién sabe, a base de eliminar todo artificio anteriormente marcado con los sintetizadores, dejando al desnudo la vulnerabilidad del autor. Absolutamente contraria es “Miss Honolulu“, una divertida crítica social, declara Sadness, hacia las chicas Instagram que se ven perfectas en sus perfiles cargados de superficialidad. El tema se sobrelleva con tintes hawaianos al ukelele y onomatopeyas absurdas: “Y si al final te vas, volveremos tus hombritos a través de una postal de Hawaii, ya ves, nadie te echará de menos, menos tú, en las playas de Honolulu“. La segunda parte del disco comienza con el punto de partida hace unos meses a la hora de elaborar el elepé: “Sputnik (El Día que Dejaste la Tierra)“. El experimento de hacer un disco dulce se verá afectado por una sucesión de texturas melódicas que a veces llegan a sobreponerse y, de esta manera, llevará a cabo un caos hipergaláctico mientras ven al Sputnik despegar hacia el espacio.

Con “En Mis Retinas” marca el punto más decadente del disco, a base de ecos lejanos y eléctricos. Al contrario que “El Gran Momento“, otra tormenta de esperanzas puestas en una producción tirando al más puro folk de carretera, claro que siempre al estilo de Sadness. “La Idea Salvaje” finaliza narrando otra de sus historias de amor astronómico desde un plano superior de Barcelona con “Astronomía en el Tibidabo“, y como colofón al desenredo de esta maraña de temas que varían de lo guasón y socorrido hasta la faceta más personal y triste del músico suena “El Día que Volviste de la Tierra” (o la inesperada virtud de saber dividir una historia en viajes de ida y vuelta), protagonizado una vez más por el juego irresistible que dan los riffs de guitarras eléctricas y sintetizadores.


Carlos Sadness – La Idea Salvaje


  • Carlos Sadness consigue un disco interactivo en el que más allá de cantar narra historias con las que el oyente disfruta gracias al rapeo desenfadado y envolvente.
  • Ha experimentado con nuevas formas musicales tan pegadizas como las que bandas nacionales como Izal o Grises nos tienen acostumbrados.
  • Más allá del uso de sintetizadores ha logrado elaborar una oda a la naturaleza y al contexto astronómico con el que ya estamos familiarizados.

  • La densidad estilística/metafórica de sus letras llegan a marear en ciertas partes de su disco.
  • Los temas de sus canciones pecan de monotonía al referirse al amor constantemente.

PÁGINA DE ARTISTA

7.1

“La Idea Salvaje” es el segundo disco de estudio del compositor e ilustrador Carlos Sadness, anteriormente conocido como Shinoflow. En él saca a relucir su asombrosa capacidad de improvisación y la facilidad de ambientarlo en un contexto mágico y astronómico, a base de utilizar sintetizadores y acordes cargados de eco y electricidad. Compuesto por once canciones, nos ofrece un espectáculo narrativo apto para todos los públicos.