Vikxie (Víctor M. Torres) tiene la ilusión de músico de barrio y la experiencia de un trotamundos. Creció en la Alameda de Osuna de Madrid, donde compartió formación en Malahierba con Leiva a finales de los 90. Se fue a Inglaterra y pasó allí 10 años, tiempo en el que se formó como músico y donde recibió influencias que ha convertido en su marca personal. Con tres discos a la espalda, es muy consciente de que esto de componer, grabar, tocar y sacar para pagarse la comida y los vicios es una carrera de fondo. El sueño de la infancia, el de grabar un disco, ya se ha cumplido hasta en tres ocasiones –“Con la suerte en los talones” (2009), “Por arte de magia” (2011) y “Algo está cambiando” (2013)–, ahora se trata de seguir abriendo camino. Todo esto nos lo cuenta en su casa, junto a una guitarra acústica y un disco de Bruce Springsteen (de los del principio) de fondo. Es una conversación sobre música.

Para ponernos en situación… ¿En qué momento musical estás actualmente?

Estoy a la mitad, el meridiano del disco “Algo está cambiando”. El principio tuvo piedras en el camino y he decidido estirarlo un poco más, hasta octubre y noviembre. Han ido surgiendo ideas nuevas, como el hacer una nueva aplicación para móviles con fechas de conciertos, promociones, material exclusivo… También voy a hacer un nuevo videoclip y han surgido un montón de fechas de conciertos más.

Entonces… ¿Contento con la trayectoria hasta ahora de los tres discos?

En general contento, luego hay momentos que dices “esto es la hostia” y otros en que piensas “¿pero qué está pasando?”. Además, por echarle la culpa a algo, llegué de Inglaterra justo cuando estalló esto de la crisis y me la he comido entera, en los tres discos. Pero soy un cabezota y un peleón y cuando las cosas se han puesto feas, mucha gente ha dejado la música, pero yo, aunque sea con economía de guerra, he seguido haciendo cositas, picando piedra.

¿Crees que vas de menos a más?

Justo al principio fue demasiado bien en comparación con momentos que he vivido después (con el primer disco Vikxie llegó a tocar con Pereza, Supersubmarina o Lori Meyers). Fue como malcriar a un hijo. Pero voy aprendiendo poco a poco, cometiendo errores, tratando de no cometer los mismos… Otros, más gordos y más caros… [Risas].

Cuando las cosas se han puesto feas mucha gente ha dejado la música, pero yo, aunque sea con economía de guerra, he seguido haciendo cosas, picando piedra.

Pero el que es bueno es bueno… ¿O al final mejor le va al que mejor se vende?

Hay de todo. Hay un montón de bandas que llenan dos días La Riviera (Madrid) y no les oyes en las radios ni les hacen caso, pero para las que funciona el boca a boca. Si te fijas, esas bandas suelen ser mayorcitas, porque es un curro de poco a poco. También es más normal que te guste un grupo si te lo ponen mil veces en la televisión.

¿Es agotador estar todo el día promocionando tú solo tu música en las redes sociales y demás canales?

A mí me parece un coñazo, pero también es gratificante el trato personal con los fans. Ves resultados más inmediatos cuando cuelgas una foto o un vídeo, mientras que antes no sabías lo que pensaba la gente. Está bien, es agotador porque quita mucho tiempo para otras cosas, pero a la vez es algo necesario y es evolución.

¿Crees que es un bueno momento para compositores que funcionáis en solitario como Quique González, Xoel López, Leiva…? Entre otras cosas porque las giras llevan presupuestos muy ajustados. Dicho de otro modo, ¿son malos tiempos para las bandas?

Es algo que sube y que baja. La noria de la vida, una vez abajo y otra arriba como decían Le Punk. No puedo hablar por los demás. En mi caso, el hecho de que sea quien compone y hace todos los arreglos de la banda, me deja el cuartelillo para interpretarlos yo solo. Sin embargo, cuando compongo siempre tengo en la cabeza el resto de los instrumentos, con lo que hay muchas cosas que no se pueden hacer después en acústico. No creo que algo así le ocurra a Quique González. Creo que él es cantautor y yo canto.

¿Y te gusta el formato acústico?

El formato acústico lo empecé a hacer por curiosidad y por necesidad, no me vuelve loco pero le he encontrado el gustillo, porque es otra manera de no quedarme en casa. Además, es curioso que los cachés suelen ser más altos cuando vas solo. Y cuando vas a mover instrumentos suelen ser más bajos. No tiene ni pies ni cabeza. Y por otra parte, aunque haga las mismas canciones en acústico cambian muchísimo, son amores completamente diferentes. Es como si fueran dos Vikxies diferentes.

En los discos, desde luego te gusta meter arreglos con la computadora, bases… Vamos, que además de las guitarras te gustan las maquinitas.

Me viene de Inglaterra. Estuve en una banda en la que un tipo llevaba cosas pregrabadas y yo estaba todo el día diciendo “¡qué mierda tan guay!”. En el primer disco metí más arreglos de estos porque llevaba un teclista y él podía disparar ese tipo de sonidos pregrabados. Ahora el formato es más rock ‘n’ roll y, aunque yo llevo el ‘sinte’, lo estoy apartando. La evolución lógica será que cuando pueda, de nuevo cogeré un ‘teclas’.

entrevista-vikxie-febrero-2015-3

Y llevando tú todo el peso de una banda, ¿eres perfeccionista?

TOC (trastorno obsesivo compulsivo) total, enorme. Las cosas tienen que estar como tienen que estar y cuando ya me he vuelto loco, luego las doy la vuelta. No lo puedo evitar. Perfeccionista, que no detallista [risas]. Mi personalidad es así, pero he tenido que serlo mucho más por ser yo el que lleva las cosas. He cambiado mucho de músicos, y todo el trabajo que hago lo hago para que nadie se tenga que comer la cabeza, se lo doy todo masticado.

En las maquetas lo grabo absolutamente todo, hago todos los arreglos y los coros, para enseñárselo a un músico o a un productor y decirle “esto funciona”. Ahora, al meterlo todo en un estudio y ensayarlo, las canciones van a crecer. O crecen en otro sentido, en ocasiones me han dicho que ha gustado más la versión maqueta…

¿Quizás es que las canciones pierden frescura en ese proceso?

En el caso de los músicos, las canciones no pierden naturalidad porque la música ya viene preparada y gana al tocarla en directo, cuando introduces el factor humano. Y si algo no me gusta, no se va a hacer. Es mi culo el que está en la línea de fuego. He cometido errores de dejar a hacer (hablo de productores), y el resultado no me ha gustado. Me he tenido que forzar a que me guste y pensar que tenía que haber hecho lo que yo quería. Pero bueno, siempre voy con las orejas abiertas.

¿De dónde sale la música?

Se suele decir que si viene la inspiración que te pille trabajando. Pero durante muchos años he trabajado de barman y una cosa que me pasaba es que estando entre música y con gente, cuando me iba a mear me salían unas melodías alucinantes e inmediatamente al salir del baño se iban. Me molestaba muchísimo, entonces no tenía ni móvil ni nada para grabar.

Ahora intento es estar haciendo cosas y en cuanto se me ocurre una cosa, ‘pum’, lo grabo y luego tengo el estudio para darle forma. Pero vamos, esa primera pequeña inspiración viene cuando le sale de los huevos [Risas]. Cae del algún lado, no sabes de donde viene y si te viene en medio de un partido de fútbol.. qué putada [Más risas].

¿Qué aprendiste musicalmente en Inglaterra?

[pullquote]”En Inglaterra pagar por tocar, alquilar una sala para actuar… tiene que ser el Wembley Stadium. Cuando llegué a España me quedé sorprendido con los alquileres de sala”.[/pullquote]

De los músicos, lo estrictos que son; me refiero a que son bien organizados a la hora de currar. Si se queda se queda, y a mí eso me gusta mucho y me he vuelto así. En España intenta meterlos en un local de ensayo en agosto… Supongo que tiene también mucho que ver con el clima. Ellos trabajan mucho en casa y cuando salen fuera lo tienen todo muy preparado. Eso me impresionó.

Además, allí se le tiene más respeto al músico, por cómo funciona la industria, que no funciona igual que aquí… Y allí si no eres bueno te lo dicen. Aquí hay mierdas con patatas que están ahí y la gente dice que está muy bien.

Otra cosa, en Inglaterra no mola ser Keith Richards, sino Muse, que es lo último, lo más moderno, están buscando constantemente cosas nuevas.

Y el circuito para actuar…

En Inglaterra pagar por tocar, alquilar una sala para actuar… tiene que ser el Wembley Stadium. Cuando llegué a España me quedé sorprendido con los alquileres de sala. Eso baja la calidad de los carteles. Al final va a pagar el que trabaja en un banco y tiene una banda con sus colegas y pasta para hacer ese tipo de cosas. Yo encima tengo que pagar a los músicos y, ¿a qué precio tengo que poner la entrada para que me vaya a casa con algo de dinero? Es absurdo.

En Inglaterra se tiene más respeto al músico, por cómo funciona la industria, que no es igual que aquí… Y si no eres bueno te lo dicen.

Vamos, que fue una gran experiencia…

Personalmente, después de un concierto en el que estaba tocando la guitarra, porque también tocaba el bajo, llegó un señor mayor y me dijo: “Chaval, qué bien tocas la guitarra”. Entonces me dije: “Yo ya me puedo ir de esta isla”. Ese hombre había visto a los Beatles y a los Stones en directo. Eso para mí fue grande.

¿Qué mantienes de tu etapa con Malahierba?

Casi todo. Pereza era lo que hacíamos en Malahierba. Yo hago prácticamente lo mismo que Malahierba, pero muchísimo mejor, y Leiva también. Veo fotos, escucho canciones y creo que sigue ahí.

Seguís igual de delgados…

Estamos igual de flacos… Bueno la carretera, ya sabes… [Risas]…

Creo que aquella fue una época muy bonita en la Alameda de Osuna, con Buenas Noches Rose, con Yogurt Daze… Sentíamos que si los Rose habían grabado un disco todos lo habíamos grabado. La primera vez que conocí a Rubén Pozo (ex Pereza) con 17 años… Pensábamos que era posible.

Nosotros lo cogimos muy de críos, no con las ventajas que hay ahora. Ahora un chaval con 16 años ya tiene una Gibson, nosotros teníamos cacas de vaca, pero nos lo creíamos tanto que al final se ha convertido en nuestra forma de vida, y ahora el sueño sigue siendo el mismo… Cuando soplaba las velas de cumpleaños lo que pedía cuando tenía 11 años era grabar un disco…

¿Por qué has tardado tanto en lanzarte en solitario?

Ha sido una pelotera, a mí me gusta tocar en una banda, me gustan las bandas, el rollo del viaje, el compañerismo, los cabreos, las locuras… me encantan. Yo estaba en Inglaterra tocando con grupos en inglés, y me puse a hacer cosas en castellano en casa porque me apetecía. Luego alguien lo vio en Myspace y me llamó. Si no fuera por eso yo seguiría allí o a saber…

Luego he cambiado mucho de músicos porque en varias ocasiones les ha visto tocar alguien y le ha dicho: “¿Cuánto te paga Vikxie? Yo te pago el doble”. A veces es una putada, pero también es bonito; y en otras prefiero un tío que toque un poco peor, pero que tenga buen rollo con él.

Antes de que se me olvide… ¿Trabajaste antes de marcharte en una empresa de ascensores?

[Risas] Era una sustitución por maternidad y me dijo mi hermano que me apuntara y me sacara un poco de pasta…

¿Qué habrías hecho si no fueras músico?

Veterinario. Lo tenía muy claro, pero aprendí a tocar y se fue todo al traste.

¿Nada más glamuroso, pianista en un burdel?

Sí, lo hice en Londres.

¿Sí?

Durante dos días…

¿Y por qué tan poco tiempo?

Porque me sabía muy pocas canciones, y si alguien me pedía alguna y no me las sabía e improvisaba todo el rato el jefe me decía: “¿Pero tú qué tocas?”.

Bueno, para terminar, de cara al futuro, qué planes tienes… Nuevo disco…

Estamos en ello, siempre estoy preparando temas en post-it, cuadernos, en el móvil. Ponerlo en orden es otra cosa, no me estoy metiendo la caña de hacerlo ya… ha habido muchos cambios. Lo estoy haciendo todo más relajado, pero tengo la impresión de que dentro de unos meses, en esa tranquilidad en la que estoy entrando, me voy a tener que poner el petardo en el culo… así que estoy siempre preparado. Siempre ha sido así y todo pasa de esa manera.