BEADY EYE

Beady Eye, la banda que se formó a partir de la ruptura de Oasis en 2009, publicó el que sería su segundo y último trabajo, “BE”, el 10 de junio de 2013. Tras el batacazo que supuso su primer álbum “Different Gear, Still Speeding”, Liam Gallagher y su banda contraatacan con un nuevo sonido, de la mano del productor Dave Sitek.

La diferencia con el anterior es más que evidente; partiendo de la misma base (el sonido de los 60 y los 70) y las referencias de siempre (The Beatles, en especial John Lennon, y cómo no, Oasis), consiguen un sonido nuevo respecto al anterior, mucho más psicodélico, plagado de referencias a las innovaciones musicales que consiguieron dominar The Beatles y con las que compusieron tanto “Rubber Soul” como “Revolver”, dos discos hermanos, considerados incluso por George Harrison como ‘dos partes de un mismo álbum’.

Mucho ha tenido que ver Sitek en este giro, necesario quizá, para que la banda pudiese crecer un poco, aunque tampoco mucho, ya que ni siquiera la voz de Liam es la que era; se presenta con un tono demasiado nasal, que rara vez destaca dentro de la composición, una voz sin ese deje característico del ex–vocalista de Oasis, sin arrastrar las palabras al final de los versos. Sin la voz de Liam, las composiciones del grupo pierden toda la fuerza y se centran en desarrollar la estructura musical, creando un álbum con once pistas (más cuatro adicionales), que van desde los dos a los siete minutos.

El comienzo es fuerte y sin duda determinante. Uno de los temas a destacar, “Flick Of The Finger”, empieza marcando el ritmo con una percusión clara y a los pocos segundos percibimos el cambio característico de este nuevo álbum cuando aparecen los vientos, a los que más tarde acompañarán unos riffs de guitarra distorsionada, terminando con un sonido muy similar a la forma en la que finaliza “I Am The Walrus”, enlazando así con el comienzo de “Soul Love”. Parte con mucha menos fuerza que la anterior y, pese a eso, la voz de Liam aparece en primer plano, en un tono monocorde que no aporta nada de riqueza a la composición y un final al más puro estilo “Back in the U.S.S.R.”.

Volvemos a un ritmo rápido y potente con “Face The Crowd”. Los riffs de guitarra repetitivos marcan toda la canción y dan fuerza a una letra en la que no ha habido evolución con respecto al primer álbum, “Turn your eyes to me, sing it like you talk so loud… Playing to the gallery when you know it’s time to face the crowd”.

Un ritmo marcado por una batería muy clara rompe con todo lo escuchado hasta ahora. “Second Bite of The Apple” es un punto de inflexión; hacia la mitad de la canción la percusión se queda en un segundo plano relegada por las guitarras y los efectos de viento. Aún así, consiguen sacar bastante partido al ritmo. La voz de Liam parece que renace y nos muestra por fin otro registro que dista mucho del tono monótono mantenido hasta ahora.

Soon Come Tomorrow” no destaca en nada, salvo en los excesivos efectos que, a estas alturas del disco, se vuelven ligeramente repetitivos. Ni la letra ni la entonación transmiten nada y se convierte en una composición con un excesivo desarrollo instrumental.

Iz Rite” está escrita por Gem Archer (guitarra) y es cantada a dúo con Liam. Un tema con una melodía bonita, que consigue mantenerse en pie sin exagerados artificios. Justo después llega “I’m Just Saying”, con un comienzo que recuerda de forma sutil al de “Run For Your Life”. Un tema en el que sin ninguna duda despuntan las guitarras, con un solo breve pero eficaz, anunciando el cierre. La voz de Liam vuelve a sonar con un poco de fuerza y deja percibir un poco de esa rabia característica con la que solía cantar.

El título lo dice todo: “Don’t Brother Me”, un juego de palabras dedicado a su hermano Noel “In the morning I’ve been calling, I’m hoping you understand… All and nothing, I’ll keep pushing… Come on now, give peace a chance, take my hand, be a man”. Las guitarras acústicas funcionan bastante bien y salvan la diferencia entre este y el tema de Lennon, “Give Peace A Chance”. La referencia es más que evidente y las guitarras del final vuelven a recordar al sonido de The Beatles, aunque excediéndose en más de 4 minutos repetitivos al igual que pasó su primer trabajo con “Wigwam”.

Shine A Light” cuenta con una introducción de piano lento, hasta que llegan las guitarras acústicas y la batería, marcando un ritmo bastante rápido y pegadizo, con un bajo muy marcado durante los estribillos y sobre todo al final.

Volvemos con otra balada en clave de guitarras acústicas: “Ballroom Figured”, donde la voz de Liam aparece al natural, sin ningún efecto adicional. La canción dura exactamente lo que requiere, esta vez no alargan el final de manera excesiva. “Start Anew” aunque no deja de ser otra balada con guitarras acústicas, tiene algo; quizá ese algo que le sobra a las demás. Volvemos a escuchar claramente la voz de Liam, sin ningún tipo de arreglo. A medida que avanza la canción aparecen los arreglos de viento que le van dando más fuerza hasta que aparecen las guitarras eléctricas para completar uno de los mejores temas del álbum.

Cuatro pistas adicionales completan el álbum en la edición deluxe. Comenzando por “Dreaming Of Some Space”, que con sus casi dos minutos de duración es la más corta del disco. Patente queda el parecido con “Tomorrow Never Knows”, tanto en los efectos de sonido como en la voz distante y distorsionada de Liam.

The World’s Not Set In Stone” aspira a ser otro himno de estadio, con un estribillo pegadizo y facilón “But I’ve got to let you know… That the world’s not set in stone… And I called to say hello… There’s no need to be alone…” y una melodía bastante conseguida sobre todo gracias a las guitarras del final. Sin embargo, les sigue faltando fuerza y no dejan de sonar como una banda ‘cansada’. “Back After The Break” es más de lo mismo, no se hace pesado de escuchar pero resulta repetitivo. No van más allá con los instrumentos, simplemente se quedan en ese toque psicodélico. No deja de ser una despedida a cámara lenta.

Una lenta para terminar, “Off At The Next Exit”, en la que sin duda podemos reconocer la larga sombra de Oasis. Vuelven las guitarras acústicas en un discreto segundo plano, dando otra vez más importancia a la actuación del vocalista y prestando atención a la letra, que es un triste adiós. “So what you wanna hear is what I’m gonna say… Any games you play… I’ll be here, I’ll be here”. Le falta algo para ser un buen cierre, distando mucho de ser un final extraordinario o épico.


Beady Eye – BE


  • Consiguen un sonido nuevo, más evolucionado que en el primer álbum.
  • No se nota tanta presión en las composiciones, son más libres y no tan forzadas.

  • Sigue habiendo poco desarrollo en las letras  (a estas alturas es evidente que el máximo aportador de Oasis en este aspecto era Noel).
  • Abusan del desarrollo instrumental para cerrar muchas piezas.
  • No terminan de ser ellos ni de definir un sonido propio que les caracterice.

PÁGINA DE ARTISTA

4.5

En general, un disco que pasa sin pena ni gloria. Poca singularidad y mucha previsibilidad en los temas que, sin embargo, son de fácil escucha. Los arreglos del productor Dave Sitek introducen un nuevo sonido, mucho más psicodélico y aleja a la banda del rock y el pop clásicos de los años 60. Sin duda es un punto y aparte respecto al primer álbum, pero siguen sin encontrar su sitio y se nota en cada detalle. No dejan de mostrar explícitamente sus referencias, pero les falta ir más allá de ellas y conseguir algo propio.