IMAGINE DRAGONS

Imagine Dragons con Dan Reynolds a la cabeza lograron debutar de forma contundente con “Night Visions”, disco multiplatino que a base de hits como “Radioactive”, “It’s Time” o “Demons” convencieron al público y les sirvieron para crear corpulentos directos. Ahora bien, la pregunta de todos era clara: ¿Serían capaces de en su siguiente trabajo crear un álbum con mayor estructura y conexión sin tener que recurrir a una mera sucesión de singles pegadizos?

En “Radioactive” nos hablaban del cataclismo y de un mundo postapocalíptico, pero también había hueco para temas con letras más positivas, sin embargo, en “Smoke + Mirrors” el panorama se oscurece aún más. El primer verso del largo es “I’m sorry for everything… Oh, everything I’ve done…“, y cortes como “I’m So Sorry”, “Trouble” o “The Fall” no hacen más que confirmar esa sensación, pero… ¿De qué se arrepienten Imagine Dragons y Dan Reynolds para que sea una constante en este elepé?

Puede que sea con la intención de dotar “Smoke + Mirrors” de más unidad, o simplemente por anhelo de Reynolds de expresar sus sentimientos y sensaciones. El hecho de ser mormón practicante parece que influye en sus composiciones, al menos en las que asoma claramente el sentimiento de búsqueda de la salvación en medio de la oscuridad.

Y aunque el disco sí transmite algo más de conexión entre las piezas, Imagine Dragons no nos convencen de que estemos ante un buen trabajo. “Night Visions” como álbum en sí mismo no lograba ser un resultado superior a la suma de las canciones por separado (aquello de la sinergia positiva), y ahora parece que han tratado de solventar ese problema pero, además de no conseguirlo, se dejan por el camino la capacidad de idear temas pegadizos ideales para el directo o pistas que transmitían como “Bleeding Out” o la radiante “On Top of the World”.

[pullquote]Además de no lograr que el resultado total de “Smoke + Mirrors” sea superior a la suma de los temas por separado, se dejan por el camino la capacidad de idear canciones pegadizas ideales para el directo.[/pullquote]

Abre “Shots“, tercer single que conocimos y que presenta pesados sintetizadores de principio a fin, hilándose con la guitarra de Sermon. Existe también una fuerte presencia de música industrial, casi siempre acompañada de letras desconsoladas y amargas, como en este caso en el que Reynolds se lamenta por todo lo que ha hecho desde que ha nacido, mostrando una tendencia autodestructiva, oponiéndose a la voz que muestra, limpia y melosa. “Gold” como segundo adelanto sigue con los sintetizadores y un sonido cargado intercalándose con silbidos mientras Dan nos habla de la hipocresía de la sociedad, incapaz de decir ni distinguir la verdad de la mentira cuando hay dinero de por medio, en concordancia por otro lado con el propio título del disco, que vendría a ser ‘Las apariencias engañan’. “Who can you trust when everything, everything, everything you touch turns to gold, gold, gold?“.

A continuación sigue la composición que da nombre al largo, “Smoke and Mirrors“, suave en la instrumentación si bien exhibiendo a un Dan Reynolds más agresivo, sobre todo en los estribillos. Un corte que no destaca, pasa desapercibido y nos sirve como vehículo para enganchar con “I’m So Sorry“, tema en el que asoman texturas de blues garajero que pueden recordar levemente (muy levemente) al sonido de The Black Keys mezclado con Royal Blood. A falta de algo más de un minuto se interrumpe prácticamente todo acompañamiento instrumental para dejar a Reynolds solo, que canta con el único acompañamiento de un piano durante cuarenta segundos, pero después vuelve la agresividad de la primera parte de la pista para finalizar con unos guitarrazos que sorprenden y, aunque no encajan del todo en el sonido de Imagine Dragons, se agradecen. Es una apuesta diferente, además de uno de los tracks más destacados y con más nervio de “Smoke + Mirrors”.

Después emerge “I Bet My Life“, primer sencillo que se escuchó a finales de octubre de 2014. Toques gospel y folk para que en palabras del propio vocalista nos hable de la relación con sus padres, a veces tensa y difícil, pero que al final “I Bet My Life” celebra el vínculo al que siempre acabamos aferrándonos, sea como sea en un pasado la relación con nuestros padres. Letra intimista y que continúa la línea que dejan los lamentos de “Shots” o la visión de cómo el dinero condiciona los actos de las personas en “Gold”… Las apariencias engañan.

Tras el grueso de dos platos principales del álbum, “Polaroid” ofrece una instrumentación mucho más suave, cediendo el protagonismo a la voz de Dan. Los coros y las pinceladas de gospel proporcionan una escucha agradable, sin más. Le sigue “Friction“, una de las decepciones de este “Smoke + Mirrors”. Torbellino de cuerdas con toques orientales, una voz que parece que sufre, en tensión, con ritmos R&B y cantando una letra, por decirlo de algún modo, bastante simple y ridícula.

It Comes Back to You” mejora (algo) la situación, pero estamos, de nuevo, ante un corte del que poco se puede rescatar, que parece un refrito de lo que ya hemos visto anteriormente. La voz de dulce que se muestra acaba siendo demasiado remilgada y cursi.

A base de piano llega “Dream“, canción en la que parece que Reynolds se disfraza de Chris Martin y el sonido evoca a Coldplay, jugando con los cambios de ritmo y la garra del resto de instrumentos como una montaña rusa, recurso que utilizan demasiadas veces en este álbum sin demasiado éxito, sin transmitir sobresalto ni emocionar.

The Black Keys, Coldplay y ahora Mumford And Sons. Con “Trouble” suplantan la identidad de los de Marcus Mumford añadiendo una tromba de arreglos y efectos de estudio de forma bastante convincente, convirtiéndose en otro de los temas destacados.

La delicada y cuidada “Summer” nos lleva hacia un extenso final con “Hopeless Opus” y  “The Fall“, siendo este último corte el más dilatado de todos. La primera nos entrega unas atractivas guitarras que se intercalan con los coros y las voces mientras que “The Fall” apaga el humo que ha ido dejando en su mayor parte este “Smoke + Mirrors” en lo que parece una canción de un amor que ha de esperar hasta otoño. “I’m ready for the fall, ready for the leaves, ready for the colors to burn to gold and crumble away…“.


Imagine Dragons – Smoke + Mirrors


  • Sorprende entre las composiciones más destacadas la variedad sonora que aportan.
  • Han intentado ser más ambiciosos. Tratan de ir más allá de estribillos y melodías pegadizas en canciones tratando de idear un disco con más corpulencia.

  • Si buscaban crear un disco que destacara como disco y no como fábrica de hits, no lo han logrado, y encima no dejan ningún tema tan contundente como los que veíamos en “Night Visions”.
  • Demasiados cortes que sólo sirven como medio para llevarnos a otros, sin aportar prácticamente nada.
  • “Friction” no es un track que pase desapercibido, y no por nada bueno. Chirría demasiado y no encaja.

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2.9

Si “Night Visions” no lograba convencer como disco pero nos regalaba hits tremendamente pegadizos, Imagine Dragons aquí han tratado de crear un disco con mayor unidad, pero además de no conseguirlo tampoco nos dejan pelotazos del nivel de “Radioactive” o “Demons”. Demasiados tracks que no aportan nada se cuelan entre algunas composiciones que dejan buen sabor de boca, pero con tres años para preparar su segundo trabajo se esperaba mucho más que algunas canciones sueltas de calidad entre cincuenta minutos de escucha.