The Black Crowes es una banda imprescindible en la historia del rock ‘n’ roll. Se lo ganaron a pulso, aunque de momento, tan cerca de su final, sea difícil entender esa dimensión. Como suele ocurrir, un dúo de compositores bien engrasados, en este caso los hermanos Chris (voces) y Rich Robinson (guitarra), fue el germen de una producción cargada de títulos memorables.

Cuervos a caballo entre irredentos rockeros sureños, psicodélicos trasnochados y alquimistas experimentales. Tradición innovadora, eso eran Black Crowes. Pero el rock, como también suele suceder, no sabe cumplir años, y cuando hay dinero de por medio, se hace mezquino, hasta el punto de enfrentar a un par de hermanos. Y es ahí donde cesan los graznidos.

The Black Crowes, originalmente llamados Mr. Crowe’s Garden, asombran al mundo con “Shake Your Money Maker”, un disco que bebía de fuentes como Allman Brothers, Free, Faces y toda la tradición del rock americano. En aquellos años, la banda de los hermanos Robinson ya despunta con covers en directo de canciones amadas por la raíz más yankee, como es el caso de los títulos de The Band. La voz de Chris Robinson se posiciona como una de las más aclamadas en el panorama del rock ‘n’ roll. ¿Cómo un chico tan delgado podía sacar esa voz tan negra? Del disco, dos canciones resuenan en las radios de todo el mundo, la balada “She Talks To Angels” y sobre todo “Hard To Handle”, una versión mejorada del clásico de Otis Redding.

The Black Crowes han llamado la atención de medio mundo y comienzan un tour teloneando a ZZ Top. Sin embargo, el carácter rebelde de Chris Robinson le hace criticar en plena actuación lo que considera la mercantilización del rock ‘n’ roll. Esas palabras no gustan nada a los patrocinadores de la gira y los cuervos negros son invitados a abandonar el tour. Un joven Robinson de 24 años aseguró entonces a la revista Rolling Stone no comprender cómo sus palabras habían llevado a esa situación.

Tras realizar su propio tour y participar incluso en un Monsters of Rock celebrado en la antigua Union Soviética, la banda se lanza a grabar su segundo disco, “The Southern Harmony and Musical Companion”, en el que el guitarrista Jeff Cease es sustituido por Marc Ford, un solvente músico procedente de la banda Burning Tree. Además, el teclista Eddie Harsch pasa a ser un cuervo más.

El sonido del disco sigue por los derroteros sureños, pero da un paso al frente y es algo más arriesgado y experimental. Las armonías y los ritmos ya no son tan, por decirlo de alguna manera, comerciales. El disco conecta con el rock setentero que podrían haber hecho Led Zeppelin o Jimi Hendrix. Con todo, este segundo álbum repite éxito gracias a canciones que aún mantienen el pulso del primer trabajo con una producción mucho más contundente y con la ayuda de coros de femeninos del más puro soul. Es el caso de “Remedy”, “Sting me” o “Hotel Illness”.

Dos años después, The Black Crowes vuelven a la carga con su tercer disco, “Amorica”, y con nueva polémica bajo el brazo debido a la portada, que mezcla pubis femenino y bandera estadounidense.

Se trata quizás de la cumbre psicodélica el grupo, en la que la creatividad musical de Rich Robinson acaba de estallar, con armonías sorprendentes, y la voz de Chris Robinson brilla en toda su madurez. Del disco destacan títulos como “Descending” o “Wiser Time”.

https://www.youtube.com/watch?v=8ClZFX8AsXc

“Three Snakes and One Charm”, el cuarto álbum en estudio de los cuervos negros, supone un nuevo aterrizaje del sonido de la banda. Como ellos mismos dirían, si “Amorica” era un sábado por la noche, este nuevo largo era un domingo por la mañana. Un nuevo giro, aunque no de 180 grados, al rock más clásico, y una persistencia de ese aire psicodélico que ya no abandonará la banda.

Eso sí, este trabajo lleva consigo nuevas bajas. Marc Ford es despedido y el bajista original Johnny Colt abandona. Entre los títulos destacados, se encuentran “(Only) Halfway To Everywhere”, “Blackberry” y quizás una de las joyas más ocultas y relucientes de la carrera de los cuervos negros, “Girl From A Pawnshop”.

A las puertas del nuevo milenio, Black Crowes publica “By Your Side”, un disco que podría considerarse como un renacimiento de la banda, o más bien una vuelta a casa con los deberes hechos. “Shake Your Money Maker” mejorado, con un sonido exquisito, y las incorporaciones de Sven Pipien (bajo) y Audley Freed (guitarra).

La vuelta al rock ‘n’ roll clásico y al soul es clara, un espacio en el que los hermanos Robinson dejan claro que son unos auténticos maestros. Si bien, se trata de un disco que, tras varios trabajos de experimentación y riesgo comercial, se deja algo de alma por el camino. No obstante, “By Your Side” tiene uno de los comienzos más trepidantes de la banda, de la mano de “Go Faster”, que se completa con joyas como “Only A Fool” , “Kickin’ My Heart Around” o “By Your Side”.

Ese mismo año y demostrando una gran forma musical, los cuervos negros se embarcan en una serie de actuaciones con el ex guitarrista de Led Zeppelin Jimmy Page en Los Ángeles y Nueva York. Estaba escrito que la conexión entre ambos gigantes iba a ser buena.

De aquellas actuaciones se edita un directo, “Live at the Greek”, en el que por motivos contractuales sólo aparecen versiones de Led Zeppelin y algún que otro clásico interpretado por Page y Black Crowes, con Chris Robinson haciendo de Robert Plant.

Fieles a sus citas cada dos o tres años, The Black Crowes editan un nuevo disco, esta vez titulado “Lions”. Una primera escucha muestra cierta falta de unidad en el disco, una mezcla de las andanzas de la banda durante la última década, desde el rock ‘n’ roll al soul, pasando por la psicodelia… Un gran disco sin duda, pero que de alguna manera sonaba a falta de un proyecto claro.

Como obra se asemeja a “Three Snakes and One Charm”, aunque si aquel disco parecía una búsqueda, éste se asemejaba a una deriva. Además, para entonces la banda sigue sumando bajas y altas en la formación y sólo Harsch a los teclados y Steve Gorman a la batería soportan el peso de los años junto a los hermanos Robinson. Es este el momento en el que los cuervos deciden hacer un alto en el camino. Una cosa sí que asombra de este “Lions”, su sonido. Para muestra “Ozone Baby” o “Soul Singing”. Fruto de la gira de aquel año, The Black Crowes editan un disco en directo, “The Black Crowes Live”. El elepé se edita a partir de dos shows en el Boston Orpheum Theatre y contiene 19 canciones, todo un repaso a la ya para entonces obra de los cuervos negros.

Aprovechando el parón en la carrera de Black Crowes tras “Lions”, Chris Robinson se lanza con un proyecto en solitario titulado “New Earth Mud”, un trabajo en el que la música, cargada de medios tiempos y melodías deliciosas, se pone al servicio de su voz privilegiada para que se luzca, si bien sin la chispa y la creatividad que lograba su hermano Rich.

Chris Robinson vuelve a la carga con “This Magnificent Distance”, en la línea con el trabajo en solitario anterior, esta vez firmado como Chris Robinson & The New Earth Mud.

Nuevamente, temas lentos, más alejados del sonido más rockero de otros años, y medios tiempos  que dejan vía libre a una voz por la que no parece pasar los años.

Al mismo tiempo, Rich Robinson publica su propio álbum, titulado “Paper”, en el que trata de despegarse del sonido Crowes.

Para este trabajo utiliza material propio y canciones producidas en un anterior proyecto fallido llamado Hookah Brown. Un disco interesante en el que Rich toma la voz cantante sin ningún tipo de complejo.

The Black Crowes vuelven a juntarse, con nombres como Sven Pipien, Steve Gorman, Eddie Harsch, Marc Ford y los hermanos Robinson, tal vez los mejores en sus puestos de toda la carrera de los cuervos.

Además de telonear a Tom Petty y sus Heartbreakers, editan un DVD en directo, en The Filmore (San Francisco), titulado “Freak ‘n’ Roll… Into the Fog”.

Se edita el álbum “The Lost Crowes” reuniendo canciones de dos discos que no llegaron a salir a la luz y que iban a titularse “Tall” y “Band”, de 1993 y 1997.

Se trata de un disco para los amantes de los Black Crowes, ya que en realidad supone una recopilación de versiones alternativas de las canciones de “Amorica” y parte del repertorio “By Your Side”, además de algún tema nuevo como “Peace Anyway”,  “Life Is Now” o “Grinnin”.

Sale a la luz “Live At The Roxy”, básicamente una recopilación de versiones propias y ajenas en formato acústico de los dos hermanos Robinson durante una serie de actuaciones en el Roxy de Los Ángeles.

Se publica el primer trabajo de los cuervos con temas nuevos desde “Lions”. Su título es “Warpaint”, algo que hacía pensar que los Black Crowes habían vuelto con verdaderas ganas de dar guerra como en años pasados. El disco recupera la rotundidad de cortes especialmente del segundo de sus discos.

Las críticas fueron bastante buenas, lo que les llevó de gira por Australia y a grabar un doble CD en directo que ha pasado realmente inadvertido y que parece sólo una maniobra para sumar catálogo.

Los cuervos negros echan el resto con “Before the Frost… Until the Freeze”, un nuevo disco en estudio con temas inéditos y otros que no habían sido grabados hasta entonces, en los que se encuentra alguna joya, como el escarceo de los hermanos Robinson con la música disco (busquen, busquen). Un disco muy completo en el que la banda recuerda que llegaron para quedarse y que retoma los sonidos más country de la banda.

¿Acaso no es “Appaloosa” una canción que podría haber engrosado sus discos de los años 90? Además, la grabación tuvo lugar en los studios de Levon Helm (ex baterista de The Band) en Woodstock, lo que añade más encanto todavía al LP.

Sin embargo, los cuervos negros no volvieron a remontar el vuelo. Hasta la extinción de la banda, The Black Crowes graba dos trabajos más: “Croweology” (2010) y “Wiser for the Time” (2013), ambas recopilaciones de clásicos de la banda, el primero en acústico y el segundo en formato extendido de varios CD con actuaciones en Nueva York. Eran los últimos estertores.

Rich Robinson también graba en solitario por el camino “Through a Crooked Sun” (2011) y “The Ceaseless Sight” (2014) y su hermano Chris inicia el proyecto Chris Robinson Brotherhood. En esta situación, Rich Robinson anuncia en enero de 2015 la disolución de la banda por diferencias económicas con su hermano Chris, quien pretendía que los hermanos se repartiesen al 50% los ingresos de lo que quedaba de Black Crowes y dejaran al batería Gorman como un simple empleado. Casi siempre la misma historia.