RIVAL SONS

A estas alturas, muchos ya habrán oído hablar de un cuarteto americano de rock conocido por el nombre de Rival Sons. Y es que el trabajo de estos californianos, que empezaron su andadura conjunta en 2009, no ha pasado desapercibido para el mismísimo Jimmy Page, quien dijo por 2012 que era una de sus bandas favoritas del momento. No en vano, la música de Rival Sons recuerda a esos británicos que una vez conquistaron el mundo a base de rock and roll bajo el nombre de Led Zeppelin.

Como decía, la historia empezó en 2009. The Black Summer Crush, el grupo del guitarrista Scott Holiday, había terminado, y Scott buscaba un cantante cuando dio con Jay Buchanan en MySpace. Desde el principio todo fue rodado, y Rival Sons no tardó mucho en ser una realidad. El batería Michael Miley, que ya había tocado en The Black Summer Crush con Holiday, y el bajista Dave Beste, completan el grupo.

Para los tiempos que corren, de momento nos encontramos con una discografía prolífica, casi a trabajo por año. En 2009 vio la luz “Before The Fire” y en enero de 2011 lanzarían el EP “Rival Sons”. Con este último lanzamiento la banda captó la atención de Earache Records, con quien firmarían un contrato que los llevaría a grabar “Pressure & Time”, su segundo largo, con el cual empezaron a dar señales de que el asunto iba en serio. En 2012 salió “Head Down” y tras casi dos años, en junio de 2014, nos brindaron uno de los mejores discos de ese año, “Great Western Valkyrie“, que hoy nos ocupa.

Este disco confirma, una vez más, que el grupo no se ha cansado, que aún tienen mucho por decir, y que siguen en constante ascenso. Un álbum con una guitarra digna de Led Zeppelin y un sonido global que no recuerda menos a Black Sabbath, con unas letras y un ritmo subidos de tono al principio, que se va suavizando a medida que las canciones se suceden.

El LP lo inaugura la guitarra de Holiday dando las primeras notas de “Electric Man“. Un torrente de testosterona en forma de guitarra eléctrica, al que se incorpora una convencida batería, que seguirá machacando durante los próximos tres minutos. La letra no tiene demasiada historia, “Soy eléctrico” se empeña en repetir la voz de Jay Buchanan. Pero estamos ante uno de los temas del disco.

Eso sí, si el disco tiene un tema, ese es “Good Luck“. Una canción que no puede pasar desapercibida. Como todas, empieza mordiendo, pero esta vez baja el ritmo en unas estrofas hechas para que Buchanan se luzca. Los estribillos nos llevan arriba otra vez, repitiendo, despechado, el título de la canción.

[pullquote]”Great Western Valkyrie” confirma que Rival Sons tienen mucho por decir y que siguen en constante ascenso. Un álbum con una guitarra digna de Led Zeppelin y un sonido global que no recuerda menos a Black Sabbath.[/pullquote]

Sin tiempo para reponernos llega “Secret“. Este es uno de esos cortes de estilo clásico, de los que no dejan de repetir un riff durante una canción, pesado, potente, y una frase que se marca a fuego en la memoria. Para poner un ejemplo, “Four Sticks”, de Led Zeppelin, sería otro de esos temas.

De una patada abre “Play the Fool“, que nos ofrece una conversación entre voz y guitarra, aderezada por estribillos pegadizos y un gran trabajo a la batería, con unos ritmos acelerados que desembocan en un frenético solo de guitarra. Seguidamente aparece “Good Things” enfriando un poco las cosas. Un comienzo suave en el que punteos de guitarra responden las frases que cantan mientras el sonido de los teclados aportan un tono tétrico a la par que clásico. 

Llegamos a “Open My Eyes“, y con esto a uno de los mejores momentos del disco. Intencionadamente o no, los primeros diez segundos son calcados a “When The Levee Breaks” (que para quien escribe estas líneas es la obra maestra de “Led Zeppelin IV”, escondida entre hits del calibre de “Stairway To Heaven” o “Rock And Roll”). En fin, homenaje o coincidencia, esos primeros compases de batería captan la atención de cualquiera que los escuche, para seguir atrapados 4 minutos más, llegando a un punto de inflexión en el álbum, a partir del cual las canciones van bajando ritmo y decibelios, apagando progresivamente unas llamas que llevan más de 20 minutos ardiendo con violencia.

Como decía, el disco empieza a bajar las revoluciones a partir de este momento. Con “Rich And The Poor” podemos comprobarlo. Una lenta que conserva la dureza de los temas anteriores en cierto modo, con una banda al servicio de Buchanan, en la que destacan los oscuros y agridulces ‘coros’ con los que la guitarra de Holiday acompaña al cantante.

Casi para terminar tenemos dos temas que se debaten entre la tempestad y la calma. En “Belle Star podemos apreciar perfectamente, incluso sorprendernos, con estos altibajos que dan un sello distintivo al corte. A continuación, “Where I’ve Been” se nos presenta como una canción mucho más tranquila, que se desarrolla durante 6 minutos y en la que, sin embargo, parece que en algún momento, entre los aullidos de Buchanan, puede llegar a romper.

Y cierra el trabajo de forma apoteósica “Destination On Course“, una de esas baladas de hard rock ochenteras con guitarras épicas que recuerdan a los inacabables temas de la época dorada del metal. 7 minutos en los que a la canción le da tiempo a mutar, experimentar, venirse abajo y arriba, desplomarse y recomponerse, para acabar apagándose paulatinamente, dando aún señales de resistirse a morir.


Rival Sons – Great Western Valkyrie


  • Scott Holiday es el motor incombustible del grupo. Con un repertorio inacabable de riffs y un buen puñado de recursos hace que cuando escuchamos a Rival Sons a veces nos acordemos de un tal Jimmy Page.
  • Ray Buchanan no se queda atrás. Su voz y estilo, a caballo entre Ozzy Osbourne y Plant, comparte protagonismo a partes iguales con la música de la banda.
  • La defensa de su repertorio sobre los escenarios. Una entrada por la que merece la pena cada euro.

  • Las letras no son el fuerte del grupo. Aun así, tampoco eran el fuerte de Led Zeppelin y miremos donde llegaron.

PÁGINA DE ARTISTA

7.6

“Great Western Valkyrie” supone la consagración de Rival Sons como grupo de rock de primer nivel. Un disco esperado que no ha defraudado a nadie, manteniéndose fiel al estilo del grupo y reuniendo una colección de 10 temas que no han pasado desapercibidos en las listas de 2014. Buen material, escaso en nuestros días.