30 SECONDS TO MARS

Nos remontamos a 1998. En Los Ángeles (California), los hermanos Leto, Jared y Shannon, se reúnen para comenzar un pequeño reto familiar: formar una banda de rock. Lo que puede parecer una idea utópica, fruto de la imaginación de cualquier niño pequeño, rápidamente comienza a coger fuerza y pronto se incorporan a la iniciativa otros artistas: Matt Wachter como bajista y Solon Bixler como guitarrista. A partir de entonces, el pequeño proyecto familiar tomó un carácter más serio. Los cuatro juntos adoptaron el nombre de 30 Seconds to Mars, que alude a la tesis de un ex profesor de Harvard sobre el crecimiento exponencial de la tecnología.

En 1999 firmaron su primer contrato con la discográfica Virgin Records y su álbum debut fue publicado en 2002, con muy buenas críticas. Sin embargo, apenas se vendieron 100.000 copias. Todo pareció torcerse en aquel momento y, tras su primera gira, Solon Bixler abandonó la banda y fue sustituido por Tomo Milicevic.

Influidos por bandas como Pink Floyd, U2 o Tool, su álbum homónimo ha pasado un tanto desapercibido. El éxito de su segundo elepé “A Beautiful Lie” y, sobre todo, de “This is War”, han oscurecido un debut con un estilo más propio de grupos como My Chemical Romance, en el que destacan las letras metafóricas, acompañadas de ritmos un tanto oscuros.

Capricorn (A Brand New Name)” es le encargada de dar comienzo al álbum. Este primer sencillo habla sobre el deseo de renovación y, con un estribillo rompedor, podría ser un perfecto resumen de todo lo que nos vamos a encontrar en el resto del disco. De las mejores pistas del elepé, un inicio bastante fuerte.

Después de esta acertada introducción, “Edge of the Earth” continúa el estilo del primer corte, aunque en esta ocasión se introducen algunas guitarras acústicas. Aunque podría ser una canción llena de energía por los cambios que se introducen, no termina de romper y se convierte en una más, que pasa incluso desapercibida en ocasiones. Sin embargo, la voz del vocalista aparece resaltada en las partes en más calmadas de la canción.

Fallen”, a pesar de su desarrollo lento, pone de manifiesto la influencia de grupos como Tool en la banda. Es uno de los temas más oscuros del álbum, un ritmo brusco y la forma de susurrar la letra del vocalista Jared Leto consiguen trasladarnos a un paraje propio de cualquier película de terror.

 El comienzo rápido de “Oblivion” es de esos inicios de canciones que se te quedan grabados en la cabeza. Una de las canciones más pegadizas del grupo estadounidense, que logra no cansar por los frecuentes cambios de ritmo y a un “everybody run now” que aporta agilidad al corte. Una canción muy trabajada, sobre todo en los aspectos melódicos, en la que Jared Leto muestra su potencial como vocalista.

Buddha For Mary” es otra de las canciones más destacadas del álbum. Es quizás el corte que más se diferencia del resto de pistas, con un ritmo más tranquilo pero que mantiene la energía, algún que otro riff y un estribillo bastante acertado. Otro tema oscuro y cuya letra es bastante controvertida, aunque el cantante de la banda asegura que “Mary” es simplemente una metáfora y que las interpretaciones a partir de ahí son completamente personales.

Echelon” continúa la dinámica que proponía el anterior corte, con un ritmo tranquilo y melancólico. Una canción bastante suave en la que la batería es la encargada de ambientar la situación.

A partir del séptimo tema el elepé comienza a caer con canciones como “Welcome To The Universe”, que aunque no desentona con el resto de cortes, es uno de los temas más flojos. “The Mission” intenta devolver el ritmo rápido y violento que se ha perdido en las tres últimas canciones. Es una pista agresiva, con una guitarra que contribuye a que los sonidos fluyan rápidamente. Uno de los cortes más dinámicos y el más destacado en esta recta final del disco.

End Of The Beginning” y “93 Million Miles”, cuyo título se debe a la distancia que existe entre la Tierra y el Sol, son dos de esas canciones que suelen pasar desapercibidas dentro de un LP. Aunque continúan la dinámica del disco y la primera de ellas contiene la letra más profunda y trabajada del álbum, son algo monótonas y repetitivas.

Year Zero” pone punto y final al elepé con más de lo mismo. En esta ocasión, el tema destaca por las guitarras acústicas que se incorporan al resto de instrumentos. Tras numerosas repeticiones de la frase “We’ll never fade away”, esta última pista termina desembocando en una hidden track, conocido como “The Struggle”, completamente diferente al resto del álbum, con sonidos futuristas que parecen más propios de una película, y que termina en un “Welcome to the Universe”, el título de la séptima canción que iba a ser originalmente el nombre del álbum.

En la versión japonesa se incluyó también una bonus track llamada “Anarchy in Tokyo”. Mucho más lenta y calmada que el resto del álbum, pero con algunos momentos más rápidos que recuerdan a los discos posteriores de la banda.


30 Seconds To Mars – 30 Seconds To Mars


  • Un disco muy cohesionado, con temas bastante similares.
  • Letras muy trabajadas, llenas de metáforas.

  • La parte final se hace demasiado repetitiva por la similitud que existe entre algunas canciones.

PÁGINA DE ARTISTA

6.3

El álbum homónimo de 30 Seconds to Mars es un disco conceptual, plagado de metáforas y letras poco convencionales. Aunque no logró el éxito previsto, las críticas fueron bastante positivas para un álbum en el que prima la experimentación y los ritmos más oscuros elaborados por la banda.