THE WAR ON DRUGS

Kurt Vile y Adam Granduciel coincidieron en una fiesta, y el destino terminó de unirlos bajo un gusto absolutamente en común: Bob Dylan. No perdieron el contacto bajo ninguna circunstancia y, llevados por el ímpetu y las ganas de componer juntos, en poco tiempo ya tenían un repertorio suficiente como para interpretar en vivo. ¿Pero cómo se llamaría la agrupación del dúo? The War on Drugs. Sumando a Kyle Lloyd en la bateria, Dave Hartley en el bajo, y Charlie Hall en el órgano, emprendieron su aventura para que, dos años más tarde, firmaran un contrato con el sello independiente Secretly Canadian gracias a la concepción de su primer EP: “Barrel of Batteries” (2007).

No obstante, Kurt Vile abandonaría el proyecto para centrarse en su carrera en solitario, no sin antes colaborar en los primeros álbumes de The War on Drugs (“Wagonwheel Blues” en 2008 y “Slave Ambient” en 2011) y mantener una relación de amistad con su compañero fundador. Ambos siguieron devolviéndose el favor de colaborar en sendos proyectos, donde figurarían poco después en los créditos de sus elepés.

Otro cambio de integrantes figurará en el grupo, en el que Charlie Hall y Kyle Lloyd abandonarán la banda y serán sustituidos por Patrick Berkery en la batería, Anthony LaMarca a la guitarra y Robbie Bennett al teclado. Pero al llegar 2014, Granduciel decidió dar un vuelco a la situación y dejarse llevar por sus musas. Dos años después de Slave Ambient llegará “Lost in the Dream“, un trabajo en el que el sintetizador y el saxofón (este último a manos de Jon Natchez) dará un vuelco al concepto musical de la banda de Filadelfia. No obstante, obtendrán el aclamo de la crítica, sobre todo por mantener esa influencia cercana al sonido norteamericano de los años ochenta, típico de Tom Petty, Bruce Springsteen y compañía.

[pullquote]”Lost in the Dream”, un trabajo en el que el sintetizador y el saxofón (este último a manos de Jon Natchez) dará un vuelco al concepto musical de la banda de Filadelfia.[/pullquote]

Under the Pressure” es la carta de presentación de su disco más personal. No hace honor a su nombre, desde luego, ya que por lo visto les gusta tomarse su tiempo experimentando con extensiones sonoras a la guitarra y texturas casi caleidoscópicas. Nos da la bienvenida reflexionando durante casi nueve minutos de reproducción sobre poner en peligro las ilusiones hasta el último momento.

La guitarra toma forma bajo el título de “Red Eyes“, composición en la que se deja entrever influencias cercanas a los ochenta de Tom Petty. Esta vez hablan de una historia basada en la contradicción de dos valores personificados: la esperanza y el desaliento. Su primer single, sin duda el más potente, deshace la armonía del álbum sin que acabe de romper la esencia renovada de la banda donde la experimentación es el factor clave.

[pullquote]La inclusión del sintetizador en pistas como “Red Eyes” o “The Haunting Idle” realzan la calidad de “Lost in the Dream”.[/pullquote]

Retrocediendo a sus primeros trabajos, marcados por la música tradicional estadounidense, llega a nuestras manos “Suffering“, la balada del disco que, envuelta en murmullos y en largos aunque sugerentes riffs de guitarra, nos transmiten seguidos momentos de pura nostalgia. Los acordes al piano terminan de dar coherencia: “No more try to hear killing your goal means I can be bigger then the tones“. A diferencia de su anterior álbum “Slave Ambient”, el grupo ha preferido prescindir de todo preludio y canciones fugaces pero bien encajadas como un puzzle y se han dejado llevar por sus musas para aprovechar todo el jugo. Y la ventaja para “An Ocean In Between The Waves“, pista de más de siete minutos, es que resulta extrañamente liviana y de fácil escucha, con un final cortante e inesperado. Y antes de dar paso a la segunda mitad del disco, “Disappearing” ofrece otro momento de reflexión, bajo ecos instrumentales y una oda al olvido.

Al piano interpretan “Eyes To The Wind“, junto a una batería que va en ascenso hasta su conclusión, con acompañamientos de saxofón al final. Y pasamos un túnel que nos deja incomunicados, pero mientras tanto suena “The Haunting Idle“, la pausa solemne del elepé que nos envuelve en la atmósfera que los chicos de Filadelfia llevaban urdiendo  desde hace dos años. Con “Burning” vemos la luz, con una sonrisa dibujada en los labios. Una trabajada melodía que si peca de optimismo, nos hace viajar al pasado y rememorar buenos momentos.

Con aires de canción protesta y dejada textura vocal a medio camino de Bob Dylan y Bruce Springsteen, el grupo presenta “Lost in the Dream“. Teñida de azul y soledad, cuenta la historia de cómo el amor se convirtió en un juego monótono y repetitivo. Y para finalizar, “In Reverse“, una nana a la guitarra que progresivamente va perdiendo la forma hasta convertirse en notas disipadas y lejanas.


The War on Drugs – Lost in the Dream


  • Sería el disco perfecto de carretera gracias a su fácil escucha y pegadizas melodías.
  • Han elegido el mejor momento para experimentar y componer su disco más personal e íntimo a diferencia de sus anteriores trabajos.
  • La inclusión del sintetizador en pistas como “Red Eyes” o “The Haunting Idle” realzan la calidad del elepé.

  • Introducir el disco con una canción de casi nueve minutos puede hacer perder el interés del oyente.

PÁGINA DE ARTISTA

9.3

“Lost in the Dream” es el tercer trabajo de la banda de Filadelfia War on Drugs. Compuesto por diez canciones, la banda ha recurrido a la experimentación con sonidos eléctricos y sintetizadores para crear su trabajo más personal. Sin duda han llegado a consolidarse como banda pilar en el panorama de rock alternativo internacional con este disco que, más allá de la denominación ‘música de carretera’, se disfruta cada segundo.