INCUBUS

Después de un éxito como “Morning View” (2001) es difícil no caer en intentar repetirlo y acabar con una sensación de más de lo mismo. Incubus no quisieron que así fuera y en 2004, tras la ruptura con Dirk Lance (quien fuera bajista en sus cuatro álbumes anteriores) y la inclusión de Ben Kenney, lanzan al mercado “A Crow Left of the Murder”, un potente disco de rock alternativo que va ganando con las escuchas y en el que la experimentación con extraños riffs hacen de él uno de los mejores trabajos de los californianos.

La contundencia y la distorsión marcan cada corte del largo. Mike Einziger está especialmente inspirado con las guitarras y Brandon Boyd da un recital mezclando falsetes, agudos y una agresividad vocal de la que no había hecho gala en ninguna producción anterior. José Pasillas mezcla pasión y calidez a partes iguales en la batería y Chris Kilmore da el toque diferencial a la banda con introducciones y bases geniales como DJ.

No hay salto al vacío musicalmente ya que la banda sigue una línea ascendente desde sus comienzos, pero sí alcanzan la cima de una carrera que no habían conseguido hasta este momento. Un trabajo muy homogéneo en su sonido y en sus composiciones, marcadas muchas de ellas por el momento social y político que se está viviendo. El ejemplo más claro es la apertura del álbum, “Megalomaniac“, una rabiosa introducción musical deja paso a Boyd escupiendo frases para que no dejes de atender. Fue el single con el que quisieron dar a conocer su quinto trabajo y al que acompañaron con un polémico videoclip en el que se mezclan imágenes de Hitler, George W. Bush, Mussolini y Stalin.

A Crow Left of the Murder” (tema que da título al álbum) y “Agoraphobia” dan la continuidad que necesita un comienzo tan enérgico, dos canciones que se necesitan entre sí para entender las pautas que nos quieren dar para el resto del disco. Frases magistralmente alargadas y en todo momento una atmósfera de oscuridad que hace entender que estás ante algo diferente.

Nunca ha renegado Incubus de un sonido menos agresivo, y así llego su éxito más conocido en 1999, “Drive”. Aquí lo vuelven a hacer y consiguen uno de los temas más brillantes del álbum, “Talk Shows on Mute” es una crítica irónica sobre si observamos o realmente somos nosotros los observados. Sonido limpio por primera vez desde el comienzo del elepé acompañado de una interpretación vocal a la altura que merece.

Ahora te tienen donde querían, atrapado por un comienzo magistral y esperando que no sea sólo fruto de un buen orden de canciones. No lo es, y para demostrarlo comienza una batería de tres temas que como tres apisonadoras te dejan sin capacidad de reacción: “Beware Criminal” y “Sick Sad Little World” mezclan la calidez del que anuncia que algo grande está a punto de ocurrir con estribillos estridentes. El clímax de este tridente es “Pistola“, que a través de una genial base de bajo para una canción sucia y que gana en intensidad a medida que avanza termina con uno de los sonidos de guitarra más extraños de todo el LP.

Ante tanto poder en el sonido no cabía otra opción que no fuera tranquilizar la escucha. Esa función la cumple a la perfección “Southern Girl“, quizá la pieza más apartada del resto, pero no quita fluidez y es un bálsamo para coger fuerzas y continuar con lo que será el tema más irreverente. “Priceless” es ruido, ruido controlado, frases alargadas y rapeadas hasta llegar a un estribillo repetitivo pero contagioso, creando un sonido que engancha y que es lo más parecido que queda de los Incubus de sus comienzos.

Llegamos así al corte número diez. “Zee Deveel” aporta introversión, susurros y un ritmo poco común. La batería controla en todo momento que Boyd no se aparte de lo que está pasando y la distorsión en las guitarras aumenta por momentos hasta terminar en lo más parecido a escuchar un cuento de terror.

Mención aparte merece su continuación, “Made For TV Movie“. Un gran tema, de los que se quedan en la primera escucha y no te abandonan. Tiene el crecimiento en el sonido y la épica que necesita un disco así, uno de los momentos más álgidos e inspirados de la banda.

La duración del disco podría haber sido menor si a la hora de producirlo hubieran desechado composiciones que no son menores pero sí prescindibles comparadas con el resto. Es el caso de “Smile Lines” y “Leech“, pistas doce y catorce respectivamente que no aportan nada nuevo ni llegan a producir la necesidad de una segunda escucha que sí consigue el resto del trabajo.

Quizá tenía que ser así para dejar caer con sutileza entre ambos la joya de la corona, “Here in My Room“, una balada al uso. Piano, voz, sensibilidad y una letra maravillosa que invita a imaginar, además de unos falsetes que te transportan a lo que te quiere contar. Nunca pensarías que en algún momento de estas catorce canciones tendrías que cerrar los ojos para captar detalles y sensaciones, pero una vez más le dan la vuelta a lo esperado. Una vez más han conseguido. Su mejor disco y, ahora, uno de los tuyos.


Incubus – A Crow Left of the Murder


  • Si aún no has escuchado nada de ellos, posiblemente sea el mejor disco para comenzar. Tiene las virtudes de los anteriores y deja atrás los posibles defectos.
  • El hecho de no encontrar canciones referencia que puedan ser singles evidentes hace que el disco tenga una mayor fuerza y no haga de la escucha una montaña rusa que te facilite dejar de prestar atención.
  • La falta de prejuicios y de etiquetas a la hora de afrontar las canciones hace que nunca sea monótono.
  • Se agradece la experimentación en las guitarras. La voz de Boyd suena con una contundencia que nunca antes se había dejado escuchar.

  • A quien le gusten los Incubus de sus inicios puede llegar a saberle a poco.
  • Con la fuerza y la capacidad que demuestran puede llegar a faltar esa canción ‘llena estadios’.

PÁGINA DE ARTISTA

7.9

En su quinto álbum Incubus alcanza la madurez necesaria para saber que el camino que quiere seguir es una mezcla de lo que venían haciendo en los anteriores discos. Sonido homogéneo, melodías épicas y la actitud necesaria para saber ser diferentes. Su mejor trabajo.