Todo el mundo conoce a Kurt Cobain, el líder de Nirvana. Se trata quizás del último gran mito o mártir de la música contemporánea, quien desperdigó el grunge por todo el planeta antes de acabar con su vida de un disparo el 5 de abril de 1994. Y si pensamos en su música nos viene a la cabeza ese estilo sucio y desarreglado a la hora de de hacer punk rock. Pero no siempre fue así y en sus inicios Cobain trató de hacerse un hueco en la música con un grupo de versiones de… Creedence Clearwater Revival.

En aquel momento, tal y como cuenta el propio músico en el documental Kurt Cobain: About a Son, dirigido por A.J. Schnack, un joven Kurt se sacaba el dinero necesario para pagar el alquiler trabajando en el The Polynesian Resort, a unos cuantos kilómetros al norte de su Aberdeen (Washington) de la infancia. Un empleo del que le acabaron echando por su poca disposición al trabajo.

Según relata en el documental, Kurt siempre supo que podría ser una estrella del rock, no así un trabajador modélico, así que tentó a un compañero de escuela, al que consideraba cuando menos inteligente, para que tocara con él. Se trataba del posteriormente bajista de Nirvana Krist Novoselic, aunque de momento tocaría la guitarra.

La información es confusa, pero suele coincidir en que Cobain le convenció al pasarle una cinta de un grupo que había formado previamente llamado Fecal Matter y no antes de una insistencia de bastantes meses.

Sea como fuere, Cobain y Novoselic probaron suerte con covers de Creedence Clearwater Revival. Pero antes de imaginar a Cobain cantando esos clásicos pantanosos hay que aclarar que su cometido era el de tocar la batería.

Era el año 1986 y salvo el hecho de que esa banda se llama The Sellouts (algo así como Los Taquillazo o Los Vendidos), las diferentes fuentes de información que se pueden consultar ofrecen datos a veces contradictorios. 

El libro “Kurt Cobain: Alternative Rock Innovator”, de Chrös McDougall, aclara que la fecha de fundación de la banda se sitúa en 1986, con Cobain a la batería, y que su sustitución en el instrumento por parte de Aaron Burckhard se produjo en 1987. Hasta aquí todo parece claro, pero no es así. 

Las referencias que ofrece el Museo de Historia de Aberdeen indican que esta unión musical entre Novoselic y Cobain tuvo lugar en la primavera de 1987 y colocan en la batería de los Sellouts directamente a Aaron Burckhard.

A la hora de seguir la pista de esta rara historia del rock se encuentran otros detalles en el libro “Come as You Are. The Story of Nirvana”, de Michael Azerrad, cuyas entrevistas previas fueron el germen del documental About a Son.

En este texto se precisa que Novoselic, después de intentar hacer carrera de Sellouts, viaja con su novia Shelli a Arizona en 1986, pero sólo pasa allí seis meses, tras los cuales retorna a Washington y monta junto a Cobain una nueva banda, con Burckhard, llamada Skid Row y que sería el germen de Nirvana. Pero entre tanto… ¿Cuál es el final de los Sellouts? Pues bien, algunas referencias colocan, antes de la llegada de Burckhard a la batería de la banda, a Steve Newman en el bajo, con Cobain de batería. Así que reconstruyendo la historia todo parece apuntar a que Cobain, Newman y Novoselic serían el trío inicial con el primero a la batería, y que más tarde la banda pasaría a llamarse Skid Row, con Burckhard en la percusión, Novoselic al bajo y Cobain a la guitarra y la voz, todo ello antes de la llegada definitiva, bateristas mediante, de Dave Grohl. Pero ya decimos que todo es confuso.

Ya, pero… ¿Cómo acabo todo?  Una respuesta la ofrece la biografía “Kurt Cobain. The ultimate rock and roll morality story”, del autor Christopher Sandford, quien relata, sencillamente, que Cobain atacó a Newman golpeándole con una tabla o algo similar en la cabeza.

Para los curiosos, en la red se puede encontrar alguna versión de Nirvana interpretando a Creedence Clearwater Revival. Además, es comprobable que el vínculo de Cobain, Nirvana y Creedence Clearwater Revival se ha mantenido vivo más allá de la última gran leyenda del rock, como demuestra la colaboración de Grohl (ya a los mandos de Foo Fighters) con el cantante de Creedence, John Fogerty, haciendo una versión de una canción cuyo estribillo parece una oda al propio Cobain: “Yo no soy el hijo afortunado” (“Fortunate Son”).