BEADY EYE

En 2009, al final de una gira por tierras francesas, Noel Gallagher deja Oasis tras una de las habituales peleas protagonizadas por él y su hermano, Liam. Lo que todos esperábamos que fuese una ruptura temporal debido al fuerte carácter de los dos hermanos se confirmó como la separación permanente de la reconocida banda británica.

Los caminos de los hermanos de separaron por completo y, mientras Noel iniciaba su carrera en solitario (en octubre de 2011 publicaba su primer álbum, “Noel Gallagher’s High Flying Birds”), Liam formaba una banda ‘reciclada’ de Oasis, es decir, con todos sus componentes menos Noel.

Beady Eye se fundó ante la negativa de Liam a iniciar un trabajo en solitario y, ya de paso, seguir aprovechando el tirón de Oasis. El grupo británico estuvo trabajando desde noviembre de 2009 y finalmente, en febrero de 2011, publicaron su primer álbum, producido por Steve Lillywhite (productor también de U2, The Killers o The Rolling Stones, entre otros), “Different Gear, Still Speeding“.

El disco cuenta con 13 pistas (dos adicionales publicadas en exclusiva para iTunes) escritas por Andy Bell (guitarra), Gem Archer (guitarra) y Liam Gallagher (voz). Además, la agrupación contaba con Chris Sharrock (batería) y para las actuaciones en vivo, Jay Mehler (bajo) y Matt Jones (teclado).

El pensamiento generalizado era que con estos integrantes y la experiencia de Oasis no podrían hacer otra cosa que no fuese sorprender, sin embargo la ausencia de Noel es notable y, sin duda, el mayor de los hermanos Gallagher es el que ha salido mejor parado de la separación.

Parece un álbum de Oasis… ‘Parece’ porque a las letras les falta la épica, la trascendencia y el orden a los que contribuía Noel. Es un disco mucho más ligero; las canciones son fáciles de escuchar y consiguen melodías buenas (aunque no desarrolladas en exceso), pero se queda ahí, un álbum simplemente decente. Exploran las raíces del rock y manifiestan las referencias de siempre: The Beatles, The Who, The Kinks, The Rolling Stones, etc. Sin embargo, no van más allá y quizá ese sea el fallo. A estas alturas ya conocemos sus referencias y lo interiorizadas que las tienen, pero tal vez deberían haberles dado una vuelta y proporcionarnos algo más que una mera aproximación a lo que ya conocemos.

Comienzo enérgico donde los haya con “Four Letter Word”. La distorsión de las guitarras nos transporta a un sonido psicodélico en el que destaca el solo de guitarra hacia la mitad de la canción y la batería incansable marcando los cambios de ritmo. La voz de Liam y su puesta en escena nos sigue recordando inevitablemente a Oasis, la misma arrogancia y seguridad ante el micrófono y al fin volvemos a oirle cantar, algo que sin duda es de lo mejor del disco.

Más relajada que la anterior, “Millionaire”, recuerda a las últimas etapas de The Beatles, con un riff de guitarra repetitivo que la hace muy reconocible.

Le sigue “The Roller”, indiscutible copia “Instant Karma” de John Lennon, con un estribillo muy pegadizo donde destaca indudablemente la batería, marcando los cambios de ritmo y protagonizando unos solos muy buenos. A pesar del título “Beatles And Stones”, el tema tiene que ver más con The Who, acercándose sobre todo a “My Generation” en la línea del bajo y la batería. De ritmo desenfrenado, volvemos a un sonido mucho más rockero, donde aparece el piano de forma más decisiva que en la anterior. El título, en palabras del propio Liam, “No habla sobre escoger entre un grupo u otro, sino sobre aguantar el paso del tiempo. Quiero que nuestra música siga sonando bien dentro de veinte o treinta años”.

Wind Up Dream” es una canción que no destaca en absoluto. La melodía es simplemente correcta, suena bien, pero en general es un poco previsible y los coros no ayudan a salir de la monotonía. Antesala de “Bring The Light”, primera canción del elepé que dieron a conocer. Casualidad no es que sea otra de las fuertes, con grandes influencias sesenteras y rockeras como el piano incesante al más puro estilo Jerry Lee Lewis. En general, un sonido muy bailable con aciertos como los coros femeninos y los riffs de guitarra, aunque con un cierre prolongado en exceso.

Comienza la segunda mitad del disco, donde priman las baladas y los resultados son más irregulares. Liam baja considerablemente el tono al llegar a “For Anyone”, que tiene una melodía bonita y un ritmo bastante pegadizo, pero vuelve a no destacar especialmente en nada.

Si hay algo salvable en “Kill For A Dream” es el solo de guitarra, al que se podría haber sacado más partido porque, aún así, es un poco repetitivo y se le podría haber dado un algo más de protagonismo. “Standing On The Edge Of The Noise” nos despierta del letargo y vuelve a recordar a John Lennon en su álbum “Rock ‘N’ Roll”. Un sonido muy alegre y bailable.

Una especie de “Working Class Hero” es “Wigwam”, con más melodía y menos épica (evidentemente). El final de la canción recuerda a “Strawberry Fields Forever” aunque llega a ser un poco pesada la repetición del cierre en bucle. “Three Ring Circus” es otra con sonido sesentero, buenos cambios de ritmo y unos excelentes riffs de guitarra colocados en los momentos precisos (hacia la mitad y el final del tema).

The Beat Goes On” tiene tintes de querer ser un himno y la influencia de The Beatles es innegable. Liam vuelve a rebajar el tono, dejando un estribillo fácil de recordar “So long, so long… Someday all the world will sing my song… Still life remains… Somewhere in my heart the beat goes on”.

Con un inicio acústico propio de “Wonderwall” nos presentan “The Morning Son”, donde quizá se abuse un poco de la voz con reverberación. Aparece la batería pasado el segundo minuto, introduciendo un ritmo más pegadizo y productivo. Hacia el final de los seis minutos, el ritmo se vuelve levemente más rápido con una batería que recuerda mucho a la de “Strawberry Fields Forever”.

Man Of Misery” es el primero de los dos temas adicionales, donde volvemos al estilo más rockero con una de las canciones más rápidas del disco. Las guitarras y la batería sobresalen y el ritmo va aumentando hasta terminar repentinamente y dejarnos con el último tema, “Sons Of The Stage”. Con un comienzo al más puro estilo de The Who en “Won’t Get Fooled Again”, la melodía es bastante buena, con un ritmo muy fuerte y unas guitarras más que notables. Un cierre perfecto para un disco bastante irregular en cuanto a resultados (sobre todo en la segunda mitad) y que, en general, no tiene nada especialmente destacable, el sonido es bueno, pero carece de desarrollo. Estaría bien para una banda nueva, pero se queda corto para los sucesores de Oasis.


Beady Eye – Different Gear, Still Speeding


  • Es un buen recordatorio de las raíces musicales con las que se han formado.
  • No hay canciones muy notables y, sin embargo, los temas son bastante rápidos con melodías (aunque no demasiado desarrolladas) bonitas y correctas.

  • No enseñan nada nuevo y este álbum debería sugerir un desarrollo post-Oasis o al menos mostrar un camino para un posible futuro progreso.
  • Son ritmos y melodías que hemos escuchado mil veces y la letra tampoco es sobresaliente.

PÁGINA DE ARTISTA

4.0

El primer álbum de la banda heredera de Oasis, Beady Eye, dista mucho de ser algo notable. “Different Gear, Still Speeding” es un disco simplemente aceptable, consiguen un sonido bueno con melodías bonitas, revisando las raíces del rock n’ roll a lo largo de quince pistas bastante ligeras, que ganan con cada escucha. Pero falta algo, quieren demostrar ser algo más, ir más allá que la larga sombra de Noel y no lo consiguen. Queda claro que, aparte del control que llevaba sobre la banda, el mayor de los Gallagher era el encargado de dotar a las letras de épica y entidad, y se echa mucho de menos.