THE WATERBOYS

The Waterboys, la legendaria banda liderada por Mike Scott, vuelve a los estudios tras cuatro años de sequía con “Modern Blues”, un largo de nueve canciones (el undécimo de su carrera) que rezuman rock, lejos de los sonidos folk de otras épocas, y que suenan tan coherente en conjunto que invita a escucharlo como los discos de antes, con paciencia, desde la primera a la última canción.

Para la ocasión, Scott ha trasladado la producción a Nashville y se ha encargado de todos los detalles. Con la banda ya reunida, quería sonidos orgánicos y creíbles, de ahí la espada a aquellas tierras de grabaciones míticas. La formación la completan el baterista Ralph Salmins, el violinista Steve Wickham, el teclista Paul Brown y el bajista David Hood. “Modern Blues” suena americano, con más peso de las guitarras y el Hammond en detrimento de los violines, pero al mismo tiempo recuerda al tradicional aire Waterboys.

Ahora bien, ciertas combinaciones son peligrosas y difíciles. En este caso, las guitarras eléctricas soleando pasadas de volumen y con distorsiones poco apropiadas en algunos casos, estropean canciones realmente bien hechas. Ya se sabe, un arreglo, una producción, te lo puede dar todo o quitártelo.

Desde los primeros acordes de “Destinies Entwined” la calidad de la grabación llama la atención y también el tono del disco en su conjunto, guitarrero y con gran protagonismo del Hammond. La melodía principal, sustentada en el riff de una guitarra distorsionada, nos recuerda que Waterboys siempre fueron unos grandes fabricantes de melodías (no es tiempo ahora de lamentarse de que no hayan conseguido aún una a la altura del violín de “Fisherman’s Blues”).

Como novedad, la voz de Scott se presenta más cercana, sin tanto abuso de ecos como en otros trabajos, y empieza a demostrar que se trata de uno de los grandes intérpretes de canciones.

Y esa cualidad es la que despunta en el siguiente corte, el medio tiempo titulado “November Tale“, uno de los más destacados del disco. Scott ‘recita’ la canción, como buen amante de la poesía y la buena literatura que es (no olvidemos que el anterior trabajo era toda una oda al escritor William Butler Yeats). Junto a su voz, la instrumentación se armoniza recordando a los mejores Waterboys y culmina en uno de esos estribillos que se pueden alojar en tu cabeza durante semanas.

En el tercer corte, “Still a Freak“, Waterboys justifican por qué han acabado trabajando en Nashville, y es que se trata de una canción con aires de blues pesado, machacón, en el que las guitarras hacen de armazón del que colgar una nueva interpretación vocal de gran altura. Y el Hammond, otra vez el Hammond.

I Can See Elvis” es una canción deliciosa, desde el riff de guitarra con el que arranca y que da pie al resto de los instrumentos en otro medio tiempo que da oxígeno al disco. La melodía vocal es precisa, mientras que la letra es todo un homenaje al Rey del Rock, y a muchos otros. Es un juego escuchar la canción a la espera de ver a qué nuevo rockstar regala una letra el músico escocés… Jimi Hendrix, John Lennon…

La quinta pieza del disco, “The Girls Who Slept For Scotland“, podría considerarse el único bache del disco, no por su calidad, sino porque no todas las canciones pueden tener el mismo nivel. Lo que regala la canción es una vuelta a los sonidos más puramente Waterboys de los años 80.

Rosalind (You Married the Wrong Guy)” retoma la senda más rockera del disco, con una introducción de guitarra eléctrica y una batería de libro. La diferencia es que unos coros femeninos dan un toque más soul a este corte. Puro ‘feeling’ este sexto tema.

El disco va llegando a su fin, y el bueno de Scott reserva para entonces una “Beautiful Now” que es todo un cañón, llamado a ser un single indiscutible. Algunos tacharán esta canción de comercial, para gustos colores.

Nearest Thing To Hip” recrea una atmósfera que bien podría haber firmado el propio Van Morrison, no obstante hace guiños en su letra al jazz, con unos vientos de fondo que suenan a la despedida del disco. Para cerrar esa puerta, Waterboys se reservan “Long Strange Golden Road“, más de 10 minutos de canción que clausuran el largo como empezó, guitarras eléctricas y teclados a modo de colchón.

En su conjunto, “Modern Blues” es un disco redondo, equilibrado, que no decae en exceso y que lleva de una canción a otra como si no pudiera ser de otra forma. No se trata de uno de esos discos que hacen los grandes cuando no tienen ideas por seguir de cualquier manera en la brecha. Una obra a la altura de un artesano de esto de las canciones, el incombustible Mike Scott.


The Waterboys – Modern Blues


  • Mike Scott vuelve a demostrar que es un intérprete vocal como pocos en la escena rock.
  • El sonido es impecable,  gracias a la producción del propio Scott.
  • El disco mantiene en todo momento un exquisito equilibro de tempos entre canción y canción, lo que le dota de gran coherencia.

  • Algunas guitarras suenan estridentes en los solos y algunos arreglos parecen excesivamente producidos, hasta el punto de perder frescura y humanidad.

PÁGINA DE ARTISTA

7.5

“Modern Blues” es el undécimo disco de The Waterboys y el primero desde hace cuatro años. Un retorno de altos vuelos en el que la banda liderada por Mike Scott encuentra el equilibrio entre su sonido más personal y los aires rockeros de Nashville, donde fueron grabadas sus nueve canciones.