BRUCE SPRINGSTEEN

Bruce Springsteen paseando por el paseo marítimo de Asbury Park (New Jersey) es una imagen que podría ilustrar el principio de una de las historias más fructíferas de la historia del rock ‘n’ roll. El obrero por excelencia de las seis cuerdas, el hombre que ha encarnado el sentimiento patrio de Estados Unidos, que ha vestido la Fender Telecaster como sólo Keith Richards o Bob Dylan han sabido, ese que sacó petróleo de su día a día para contar historias que todos entendemos, de los músicos que encontró por el camino, todo ello buceando en la nada fácil industria discográfica. Ese joven ‘Boss’. Son muchas décadas de música, hoy hablaremos del principio.

Greetings from Asbury Park, N.J.” fue el disco debut de Springsteen en 1973. Antes, tras probar suerte con bandas como Steel Mill o Bruce Springsteen Band en su Asbury Park natal, el músico se había convertido en una especie de cantautor a sueldo en el Greenwich Village de Nueva York. Allí se desplazaba cada vez que tenía que actuar. Un viaje en autobús de una hora de distancia, pensando que en solitario lograría un contrato discográfico que creía merecido. De esa etapa no logró firma alguna, pero sí un aprendizaje impagable.

Durante aquellos días escribió canciones que se incluirían en su álbum debut. El golpe de suerte le vino de la mano de Tinker West, su primer mánager, quien, consciente de sus limitaciones al mando, le puso en contacto de Mike Appel, otro cantautor y productor. Una primera audición le sirvió a Appel para darse cuenta del potencial de Springsteen, pero echaba en falta en su repertorio un single. El futuro ‘Boss’ pasó después una etapa en California, tras la que regresó a Nueva York con nuevo material, los temas “It’s Hard to be a Saint in the City”, “For you” o “The Angel” entre otros.

[pullquote]Un debut de renombre, en el que, como pocos, Springsteen es capaz de dejar claro cuáles serán sus derroteros en los años siguientes, con la claridad de ideas que sólo los grandes pueden tener. Un disco que supuró frescura, ideas claras y que supone una sólida base de lo que sería la leyenda de la E Street Band.[/pullquote]

Appel no tuvo dudas entonces y firmó contratos de grabación y distribución con Springsteen (alguna firma se estampó sobre el capó de un coche). Después, Appel consiguió llevarle hasta los dominios del productor John Hammond. Según cuenta Robert Santelli en su libro “Greetings from E Street”, Hammond creyó tras la primera audición estar ante el nuevo Bob Dylan. En 1972, Springsteen ya estaba en las filas de Columbia Records. Si bien, desde el principio luchó por salir de la casilla del cantautor y se reivindicó como un frontman dentro de una banda de rock. Anécdotas aparte, además de lograr que la portada su álbum debut fuera una postal de Asbury Park, consiguió rodearse de músicos de confianza, algunos de los que le seguirían toda su carrera tras las siglas de la E Street Band: Clarence Clemons (saxofón), Danny Federici (teclados) Vini López (batería), David Sancious (teclados) o Gary Tallent (bajo). El disco, que se grabaría en los 914 Sound Studios de Blauvelt (New York) para su publicación en enero de 1973, contó con un presupuesto de 65.000 dólares. Springsteen ya estaba metido de lleno en la trituradora de la industria, así que no sorprenderá a nadie saber que el presidente de Columbia Records no dejó salir así como así el primer disco de Springsteen. Otra vez, le pidió al menos un single.

Dos canciones compuso expresamente Springsteen para que sirvieran de posible hit. La primera de ellas es la que abre el disco. “Blinded by the Light”, una de las canciones más animadas del largo, con reminiscencias del soul y el rhythm & blues, que tendría más repercusión en 1977 cuando la versionó la Manfred Mann’s Earth Band. La carta de presentación era un tema empastado con una letra extensa, como lo habría hecho Dylan. Si bien, la atmósfera más ‘dylaniana’ se deja ver en otro de los clásicos del disco, el segundo corte “Growin’ Up“. La canción ya sienta las bases de lo que será una de las clásicas temáticas del compositor, la rebeldía.

[pullquote]Bruce Springsteen ya estaba metido de lleno en la trituradora de la industria, así que no sorprenderá a nadie saber que el presidente de Columbia Records no dejó salir así como así el primer disco de Springsteen.[/pullquote]

Le sucede una canción titulada “Mary Queen of Arkansas”, sustentada por una guitarra acústica en primer plano que se acompaña de una lejana armónica. Se trata de un set muy apegado a la producción del cantautor norteamericano  con la que Springsteen no se sentía del todo identificado. “Does This Bus Stop at 82nd Street?” es el cuarto corte, de nuevo muy a lo Dylan, con piano, batería y toda la sección de cuerdas. Otra letra larga, sin estribillo, basada en lo cotidiano, un viaje en autobús de Springsteen para visitar a una novia en Manhattan. El disco prosigue con “Lost in the Flood”, quizás uno de los temas más prescindibles del disco, aunque cuenta con unos toques de rock progresivos muy interesantes al final de la canción.

Entonces es el turno de una de las canciones con las que Springsteen acudió a las audiciones que le dieron la oportunidad de grabar el disco. Se trata de “The Angel”, en la que Springsteen muestra su cara más melódica acompañado prácticamente sólo de un piano. Como será una tónica en su carrera, es la voz la que marca la guía de la melodía y el tono durante toda la canción. Después, como ocurre durante todo el disco, tras la calma, la tempestad. Springsteen intercala ahora un medio tiempo más luminoso, titulado “For You”, también compuesto en los meses previos a la grabación del disco, en el que la banda suena perfectamente engrasada en los contratiempos, en los arreglos, en los puntos y seguido.

[pullquote]Springsteen desde el principio luchó por salir de la casilla del cantautor y se reivindicó como un frontman dentro de una banda de rock.[/pullquote]

Para acabar, el disco reserva dos auténticas joyas. “Spirit in the Night’, una canción que se convertiría en una todo un clásico de los directos del de New Jersey. Se trata de un tema con una gran onda soul rozando con el jazz, que Springsteen compuso también en las postrimerías del disco para contentar a Columbia Records, ávida de un éxito discográfico que justificara su inversión. El peso de la melodía principal recae sobre todo en el saxofón de Clemons, creando el marco perfecto para una canción que habla de salidas nocturnas por la Ruta 88, con personajes como Janey, Wild Billy o G-Man. Springsteen en estado puro. Finalmente, “It’s Hard to Be a Saint in the City”, gran canción de raíz rhythm & blues, también con una especie de olor a Dylan pero en la que el piano y la batería se lucen con guiños de rock ‘n’ roll. Una obra de arte de composición.

“Greetings from Asbury Park, N.J.” es un debut de renombre, en el que, como pocos, Springsteen es capaz de dejar claro cuáles serán sus derroteros en los años siguientes, con la claridad de ideas que sólo los grandes pueden tener. Un disco que supuró frescura, ideas claras y que supone una sólida base de lo que sería la leyenda de la E Street Band. El álbum sólo vendó 15.000 copias en 1973.


Bruce Springsteen – Greetings from Asbury Park, N.J.


  • El disco tiene esa frescura de los primeros trabajos, pero con el esmero en la producción de un largo de primer orden.
  • Se agradece la variedad instrumental y de tempos que hacen que, como suele ocurrir en la discografía de The Boss, el disco no entre en ningún momento en fases de monotonía.
  • Siempre sienta bien escuchar la voz clara y melódica del joven Springsteen, cercana a las texturas de los cantautores, últimamente endurecida por los años.

  • El disco adolece de cortes memorables como “Thunder Road” o “Born in the U.S.A.”, aunque quizás sea pedir mucho.

PÁGINA DE ARTISTA

8.2

Disco debut de ‘The Boss’, que marca lo que serán sus señas de identidad para las siguientes décadas. Mucho trabajo tras cada corte, canciones a pie de asfalto, rock ‘n’ roll sin imposturas y una E Street Band que funciona como un único instrumento. “Greetings from Asbury Park, N.J” no pasará a la historia como un disco superventas, pero sí como un primer trabajo sin el que no se explica la leyenda de Springsteen.