Joe Cocker fue lo que se espera de una estrella del rock: un talento innato, singles que marcan época, actuaciones históricas como la de Woodstock de 1969, una vida de excesos y una muerte, no prematura, pero sí algo temprana, víctima de un cáncer a los 70 años.

Pero Cocker tenía algo que el resto o sólo algunos poseían: una puesta en escena de gestos eléctricos y espasmódicos y una voz empedrada capaz de tomar canciones prestadas y llevarlas a lo más alto, superando a sus creadores… The Beatles, Bob Dylan o Leonard Cohen, nada menos. Las 10 canciones que aquí se proponen son un buen ejemplo de la talla alcanzada por Cocker, muchas veces lejos del merecido reconocimiento.

1 | Marjorine (1968)

Joe Cocker comenzó su carrera a los apenas 15 años de edad por el circuito musical de su Sheffield (Inglaterra) natal, eso sí bajo el nombre artístico de Vance Arnold. Diferentes bandas le tuvieron al frente, pero sobre todas ellas estuvo The Grease Band, con la que en 1968 ya comenzó a versionar a Los Beatles con “I’ll Cry Instead”. Sin embargo, las puertas de la industria se le empezaron a abrir cuando el productor Denny Cordell grabó un tema propio de Cocker llamado “Marjorine”. La canción, que apenas llegó a levantar el vuelo en las listas de éxito, no deja de ser un corte especial en el que el británico arranca con un falsete y una claridad vocal difícil de encontrar en otros de sus temas.

2 | With A Little Help From My Friends (1968)

Como si fuera algo premonitorio, Cocker grabaría esta versión con la ayuda de los Grease Band para verse catapultado a la cima del rock. Se trata de una canción que un año antes habían incluido los Beatles en su “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”. Si bien, Cocker hizo una revisión soul, con un gran peso de los coros que dejaron irreconociblemente superada la canción original. Su interpretación en el festival de Woodstock de 1969 está entre los grandes hitos del cantante. Tras la muerte de Cocker, el propio Paul McCartney le agradeció el haber elevado el tema a la categoría de himno. Por si fuera poco, el guitarrista en esta versión es Jimmy Page, quien más tarde despuntaría con Led Zeppelin.

3 | Delta Lady (1969)

Si su actuación en el Festival de Woodstock en 1969 dejó momentos estelares en la hemeroteca musical de Cocker, no menos célebre fue la gira organizada para pasear su primer álbum “With A Little Help From My Friends”. Si bien, en medio de un parón primaveral, Cocker grabó su segundo álbum titulado “Joe Cocker!”. En aquellos días el compositor norteamericano Leon Russell le escribió una canción titulada “Delta Lady”, inspirada en la cantante Rita Coolidge. Una apisonadora cuando Cocker la interpretaba en directo.

4 | She Came In Through the Bathroom Window (1969)

Si versionar al Fab Four había sido la mejor apuesta de su carrera, ¿por qué no repetirla? Más aún cuando los de Liverpool habían acabado tan encantados con el resultado que estaban dispuestos a reconocerle como el maestro ‘cover’ oficial de la banda. En su segundo disco, el británico se atreve con esta canción incluida en el LP “Abbey Road” y que supuestamente nace del asalto de unas groupies a la casa de Paul McCartney por la ventana.

5 | LSomething (1969)

El disco “Abbey Road” iba a ser algo así como un filón para Cocker. Para la grabación de aquel segundo disco el cantante también pidió prestada “Something”, un tema lento compuesto por George Harrison, la única canción del guitarrista que Los Beatles llegaron a editar como single. Se trata quizás de una de las mejores muestras de cómo Cocker sabía coger melodías delicadas, limpias y claras para llevarlas a su terreno áspero y de corte soul.

6 | Dear Landlord (1969)

Aquel disco “Cocker!” incluía otras joyas de la discografía del cantante, como la versión de “Bird On The Wire”, de Leonard Cohen, o la emocionante “Darling Be Home Soon” de John Sebastian, pero sobre todo este “Dear Landlord”, que formaba parte de un disco menor de Bob Dylan titulado “John Wesley Harding” (1967), en lo que fue un disco de vuelta a la raíz de la música norteamericana tras su escarceo con el sonido eléctrico y la conocida ‘gira de la traición’, junto a The Band. El parecido con el tema de Dylan parece pura coincidencia tras el ritmo revolucionado imprimido por Cocker.

7 | The Letter (1970)

El año 1970 iba a ser clave para Cocker. A finales del año anterior había disuelto la Grease Band y había montado una nueva banda para poder seguir girando. Leon Russell organizó el tour “Mad Dogs & Englishmen”, que se caracterizó tanto por su contundencia musical, una viraje hacia el lado más rockero de Cocker, como por los excesos. Cocker entraría de lleno en el alcoholismo, algo que frenó en seco su carrera. En aquella gira sonaba su primer gran éxito en EE.UU, el clásico de The Box Tops titulado “The Letter”.

8 | You’re So Beautiful (1974)

Los años siguientes a “Mad Dogs & Englishmen” se convirtieron en el infierno personal de Cocker: problemas con el alcohol, la heroína, depresiones y un retorno a Sheffield al amparo de su familia. Una caída tan veloz como lo fue el ascenso. Hacia finales de 1974, Cocker lo intenta de nuevo con el disco “I Can Stand a Little Rain”, del que se extrae este single, una composición original de Billy Preston. El trabajo no estuvo a la altura de sus anteriores logros, las actuaciones, tampoco, el alcohol seguía haciendo estragos.

9 | Up Where We Belong (1982)

La presión de Michael Lang y sus propios esfuerzos le permitieron sobreponerse a los excesos y, una vez más, la voz rocosa de Cocker supo reinventarse. En los 80 encontró un nuevo nicho de éxitos en las bandas sonoras, con canciones que entre lo épico, lo romántico o lo sensual que le venían como un guante. Un nuevo Cocker envejecido, lejos de las patillas y el pelo largo de la juventud, la única imagen que muchas de las nuevas generaciones tienen de él. El estallido de esa nueva edad dorada de Cocker fue esta canción, interpretada junto a Jennifer Warnes para la película Oficial o caballero y  merecedora de un premio Grammy.

10 | You Can Leave Your Hat On (1986)

Y si hubo una banda sonora que le devolviera todo los sufrido en el pasado, esa fue la de la película Nueve semanas y media, en la que acompasó el archiconocido striptease de Kim Basinger. La composición de Randy Newman es hoy por hoy un himno del striptease. Desde entonces, su actividad no cesó, principalmente entre giras y colaboraciones. Finalmente, un cáncer de pulmón apagó su voz el 22 de diciembre de 2014.

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