THE TEMPERANCE MOVEMENT

En estos tiempos uno no deja de leer aquí y allá que el rock and roll no tardará en morir, que está condenado al olvido, que ya no tiene tirón, que la música se reinventa y avanza. Y a uno le duele en el alma leer estas cosas, y más cuando tiene argumentos como The Temperance Movement para apostar por el eterno reinado del rock.

Este grupo británico formado en 2011 bebe de bandas del calibre de los Stones, Black Crowes o The Band para darnos uno de los mejores álbumes que he tenido la suerte de escuchar en los últimos años. Desde el hard rock hasta el blues, pasando por el rock más puro y clásico, el estilo de esta banda transporta al oyente a los años 70, a la época en la que los Allman Brothers y Led Zeppelin forjaban el estilo que empezó a tomar forma en los 60 y llegó para quedarse.

Presentada la película, aquí los protagonistas. Si hay alguien destacando por encima del resto, en directo o en el estudio, la voz de la banda, Phil Campbell. El escocés es todo un frontman que acapara miradas y oídos, con una voz rasgada y un aura de gurú que irremediablemente traen a la mente la imagen de Chris Robinson o del mismísimo Bon Scott. La otra gran baza del grupo, cómo no, son las guitarras, donde nos encontramos a dos portentos como Luke Potashnick y Paul Sayer. Por último, en la sección rítmica, tenemos a Nick Fyffe, exbajista de Jamiroquai, y al australiano Damon Wilson, quien ha tocado con Ray Davies o The Waterboys, entre otros.

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El primer trabajo de esta banda llega de la mano de Earache Records en septiembre de 2012 en forma de EP de 5 canciones bajo el título “Pride”, su tema lento estrella. Un año después publican su primer largo, “The Temperance Movement”, que se va hasta los 12 temas, incluyendo los 5 de su predecesor. Un disco sin altibajos, un primer trabajo perfecto para un grupo de rock que tendrá mucho que decir en los próximos años.

[pullquote]The Temperance Movement destilan potencia a raudales. Desde Campbell dejándose la voz a la sección rítmica, pasando por dos agresivas guitarras.[/pullquote]

Con “Only friend” abriendo el álbum ya nos dicen claramente por dónde van a ir los tiros. Lo primero que escuchamos es una afilada guitarra a la que se une un bombo a piñón fijo,inaugurando 4 minutos y medio de puro rock and roll contando la historia de un fugitivo sin remedio ni redención posible. De la mano de este tema viene su ‘hermano’ “Ain’t No Telling“, una resignada declaración a esa chica con la que nada funciona ni deja de funcionar, otra agresiva pieza de rock con un riff potente y pesado que acompaña toda la canción hasta que llegamos a uno de los mejores solos de este álbum. Y completando un triplete de inicio redondo llega “Pride“, bajando un poco la adrenalina, recordándonos que la guitarra y la batería también enamoran a menos decibelios. Un crescendo continuo de 5 minutos al que poco a poco van sumándose instrumentos hasta que no queda otra que abandonar la calma y exprimir la canción al máximo.

[pullquote]Los británicos ponen las cartas sobre la mesa, trayendo de los 70 unos temas de un rock que hoy convalece, pero respira, gracias a grupos como este.[/pullquote]

Pese a ser un insuperable comienzo para el álbum, aún queda más, 9 canciones que mantienen la tónica ‘cuervista’ (por eso de que son un calco de los Crowes, por si aún no estaba del todo claro) del disco. Y qué mejor ejemplo de este estilo que “Be Lucky“, despreocupada y llena de ritmo, con momentos corales y ese aire de venimos a pasarlo bien, de esto va la música. En la frenética “Midnight Black“, puede que tapada por la potencia de las tres primeras, pero una de las mejores, si no la mejor, de este disco, chocamos de lleno con una acelerada guitarra acompañando una voz que habla sobre esas veces en las que conoces a una mujer de madrugada y por la mañana no sabes muy bien dónde, cómo, ni quién, pero no dejas de pensar en ello.

Vuelve a bajar el ritmo “Chinese Lanterns“, una balada suave y melódica. Un carácter íntimo y un estilo más country, acústico, metálico, que dan forma a una letra melancólica con aires de despedida, “I can’t wait around for you…”. Uno de los momentos de este álbum es el contraste entre “Chinese Lanterns” y “Know For Sure“. Pasando otra vez de la calma a unas orgullosas guitarras entre el funky y el blues conducidas por los pesados ritmos de la batería.

[pullquote]El punto negativo es que el disco nos lleva demasiadas veces de arriba abajo, quizá recortando un par de las lentas (“Smouldering” y, sólo quizá, “Chinese Lanterns”) quedaría un álbum mejor definido.[/pullquote]

Morning Riders” coge a su predecesora y le da una vuelta de tuerca, empezando lo que van a ser tres temas como la copa de un pino para poner el broche de oro e ir despidiendo esta joya de disco. Con un tosco riff de guitarra acompañando a la primera estrofa se nos presenta una canción cargada de un estribillo coreado por la guitarra de Luke Potashnick.

En “Lovers and Fighters” volvemos a las lentas. Un intimismo que destaca entre la potencia de los otros temas. Un contraste quizá inesperado, pero que sirve para empezar a rematar un disco al que le va quedando poco. Un contraste que vuelve, a la inversa, con “Take It Back“. En esta canción, Phil Campbell hace gala de su amplio registro, con una voz grave, más imponente, que no puede sino sorprender cuando ya has escuchado 9 canciones. Las guitarras se unen a la fiesta y ya solo queda ver qué nos deparan los dos últimos temas. “Smouldering” nos vuelve a llevar para abajo en la montaña rusa en que se ha ido convirtiendo este LP. Una canción a la que le sobra un par de minutos y que, sin dejar de estar a la altura del resto, digamos que es la floja del disco, si es que este disco tiene una floja. Cerrando el álbum tenemos “Serenity“, la canción lenta que “Smouldering” no llegó a ser. Un tema de una austera calidez que busca el lado bueno del desamor: “May all my hard times be healing times… Tears wash my eyes to see how to love again…”.


The Temperance Movement – The Temperance Movement


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  • ­Potencia a raudales. Desde Campbell dejándose la voz a la sección rítmica, pasando por dos agresivas guitarras.
  • ­Fuertes en las lentas. No se vive solo de ritmos frenéticos, y The Temperance Movement también saben conducir con marchas cortas.
  • ­Un directo arrollador y sin tapujos, van lanzados.

dislike

  • El disco nos lleva demasiadas veces de arriba abajo, quizá recortando un par de las lentas (“Smouldering” y, sólo quizá, “Chinese Lanterns”) quedaría un álbum mejor definido.

PÁGINA DE ARTISTA

The Temperance Movement - The Temperance Movement-1

7.5

The Temperance Movement debuta por todo lo alto con este LP en el que ponen las cartas sobre la mesa, trayendo de los 70 unos temas de un rock que hoy convalece, pero respira, gracias a grupos como este. Además de esta potencia, un grupo que sabe escribir letras y demuestra desenvolverse con soltura también en las canciones más lentas.