MAC DEMARCO

Llegamos a final de año y las revistas musicales se han puesto de acuerdo en una cosa: 2014 ha sido aburrido y falto de un foco de impacto que sugiriera algo novedoso. En parte, están equivocados. Puede que ya diera la nota con “2” hará dos años, pero Mac DeMarco tiene una gran virtud, y es que sabe cómo sacarse las castañas del fuego manteniendo su sello de identidad. En el caso de su segundo álbum, “Salad Days”, propone unos sonidos muy parecidos a su anterior trabajo, no obstante, cargados de alto significado que según él nos detalla así: “Joder, he estado año y medio de gira y estoy molido”. Consigue llegar al séptimo cielo con acordes lejos de la agresividad de su guitarra eléctrica, y esta vez se deja guiar por melodías que sugieren, por lo general, momentos de necesaria relajación.

El niño travieso del rock surfero sigue siendo fiel a Captured Tracks, no obstante se lleva el trabajo a casa, y nunca mejor dicho. Los resultados de “Salad Days” surgen del estudio del cantante en Brooklyn. En una entrevista dejó caer que entre sus dos trabajos (sin contar su EP “Rock And Roll Night Club”) establecería un momento de transición en su música, eso sí, sin alterar los sonidos que le han llevado a la gloria en cuanto a la crítica se refiere. Y así lo hace. Su voz melosa sigue sin cobrar protagonismo en sus producciones y compone un disco mucho más hogareño, limpio y descansado. Irrumpe nuevamente en el panorama musical sin apenas mover un dedo, y nunca mejor dicho.

El primer corte da nombre al disco. Con “Salad Days” tararea (o mejor dicho, laralea) con desgana una melodía que de primeras suscita esa tregua pendiente desde el final de su gira. Echa de menos a hippie Jon y aquellos días de goce que por desgracia, llegaron a su fin. Melancolía en apenas dos minutos y medio que nos hace recordar que, como el niño que nunca crece, vive de recuerdos entre pecho, espalda y mente. A continuación nos dejamos llevar por un “Blue Boy” que, con su preocupación constante, nos embelesa en una combinación antitética de problemas y dulces acordes a la guitarra.

Shit”. Así comienza esta pista marcada por toques lo-fi que desconcierta al oyente justo al final de la canción. “Brother”, en resumidas cuentas, es un carpe diem, disfrutar de lo que queda de vida mientras te fumas otro cigarro. Y de la misma manera cuenta, sin tapujos, el verdadero significado del amor. Con “Let Her Go” DeMarco recuerda que para estar enamorado debes autoconvencerte antes. “Tell her that you love her, if you really love her… But when your heart just ain’t sure, let her know“.

Una vez más, los solos de guitarra del canadiense destacan sobre toda la canción. En “Goodbye Weekend” no pierde las maneras e irradia despreocupación como nos tiene acostumbrados. Y para finalizar con la primera cara del disco, nos topamos con la historia de un amor que se marcha tras conseguir la sobriedad. “Let My Baby Stay” manifiesta la necesidad de estar con su amor, acompañado de ligeros toques de pequeña percusión y una voz taciturna.

Eso sí, todo cambia cuando llegamos a la primera canción de la cara B de “Salad Days”. “Passing Out Pieces” ha bebido de una clara influencia jazz y se ha dejado llevar por la ingeniosa técnica de sintetizadores. No hay duda de que consiste en la pista más transgresora del álbum, a pesar de que siga siendo morfina para nuestros oídos. Por otro lado, vuelven los riffs hawaianos a los que nos tenía acostumbrados con “Treat Her Better”. En ella habla de sí mismo, no como artista, sino como un hermano.

Y como colofón a los toques de psicodelia electrónica en su nuevo trabajo, Mac concibe “Chamber Of Reflection” como una dedicatoria a su estudio de grabación, en el que tantas horas ha pasado y donde, sin duda, más cómodo se siente. “Spend some time away… Getting ready for the day…You’re born again“.

Para finalizar con el disco, nos dejamos llevar una vez más por sus peculiares riffs de guitarra y una voz para nada conflictiva en “Go Easy”, que en cierto modo nos recuerda a una versión más juguetona de su acústico “Still Together”. Concluye con un solo de guitarras y sintetizadores del todo disonante en “Jonny’s Odyssey”, en la que, tras unos segundos de silencio, DeMarco agradece a todos por escuchar su nuevo trabajo. Buen compositor, mejor persona.


Mac DeMarco – Salad Days


  • Mac DeMarco sigue sonando innovador sin dejar de lado sus orígenes.
  • Se vuelve juguetón con la utilización de sintetizadores y como resultado consigue canciones espontáneas y pegadizas.
  • Deleita al oyente con un álbum de mayor duración en comparación con su fugaz “2”.

  • Volvemos a la cuestión personal de que puede ser un trabajo ambivalente.
  • La última pista del disco, al ser tan desacorde, puede disgustar a más de un fan del surf rock más conservador.

PÁGINA DE ARTISTA

9.1

Después de dos años de silencio, el niño travieso del surf rock vuelve con “Salad Days”, un proyecto elegante, muy similar a su primer elepé en solitario ya que recicla riffs y acordes de guitarra eléctrica. No obstante, bajo la influencia de una percusión más lenta y desenfadada, crea una atmósfera diferente en comparación. Al mismo tiempo no pierde la costumbre de contar historias y hablar de su vida en ellas.