Los Enemigos están de vuelta con “Vida Inteligente”, su primer disco con canciones nuevas en 15 años, pero para ellos no parece que sea el retorno tras una retirada, sino el punto y seguido tras aquel “Nada” de 1999, después, eso sí, un largo paréntesis.

Algunas cosas han cambiado. Ahora en medio de la promoción del disco presentan sus canciones en directo en la Sala Sol para todos los oyentes de Radio 3; el nick @revueltaenemiga no para de funcionar en Twitter e incluso nuevos fans aparecen en la redes sociales con sus camisetas. Y al comienzo de la entrevista dos vasos de agua y un café… pero Los Enemigos son los mismos.

Josele Santiago (guitarra y voz), Fino Oyonarte (bajo), Chema ‘Animal’ Pérez (batería) y Manolo Benítez (guitarra) —ausente en la entrevista— gustan del Madrid más castizo. En un restaurante cerca de la Gran Vía hablan de su nueva criatura con los ojos encendidos, tanto que al preguntarles por la presentación en el Sol la broma de Josele delata ese entusiasmo: “Bueno, presentación, la presentación ya la haremos en condiciones en el Vicente Calderón”.

Teníamos muchas ganas de tocar las canciones nuevas, porque el disco ya está grabado desde hace un año”, dice Fino. “Para todos nosotros es un subidón”, asegura. Pero no quieren hablar de regreso, más bien de “una situación nueva”, en palabras del bajista.

Según cuentan los músicos, en los conciertos de estos dos últimos años desde la gira de la Revuelta Enemiga “ha habido muy buen ambiente”. “Lo estamos disfrutando mucho”, asegura Fino, quien dice que todas esas emociones y esa energía tenían que tener un testigo. “”Vida Inteligente” es el disco de este momento, había que plasmar este momento”, explica.

Vida Inteligente es el disco de este momento, había que plasmar este momento.

Esas ganas de ver a Los Enemigos llevaron al grupo a girar, a plantearse el volver y a hacerlo con  14 canciones nuevas, que suenan a viento fresco, pero que mantienen la esencia enemiga. Desde aquellos chicos que ganaron el concurso Villa de Madrid en 1985 sólo queda Josele, como puntualizan al preguntarles por ello, pero de todo lo que ocurrió después se mantiene por encima de todo “la ilusión”, según Chema.

Josele lleva la voz cantante desde sus inicios, hace la friolera de casi 30 años, pero asegura que los primeros discos (“Ferpectamente” (1986) y “Un tío cabal” de 1988) fueron de ensayo y error, aprendizaje, pero que el sonido enemigo comienza a partir de la llegada de Chema y las primeras incursiones en las pistas de solo de Benítez en “La vida mata “ (1990).

A pesar de  15 años sin grabar canciones nuevas, el tiempo transcurrido desde entonces no ha hecho que se sientan extraños de nuevo en un estudio de grabación. “Además, hemos estado los últimos años grabando música, aunque no sea juntos”, puntualiza Chema. Josele recuerda, una vez más, que “Vida inteligente” está ahí porque es el fruto de un rodaje previo de dos años, con lo que a la hora de grabar ha sido todo natural.

Fotografía: Pablo Martínez Gadea

Durante unos meses la grabación del disco estuvo interrumpida porque a Josele le operaron de un pólipo en la garganta. “Era como un garbanzo”, dice quitándole hierro, y asegura que si su voz suena más clara ahora ha sido por los conciertos acústicos que ha dado en los últimos años con sus cuatro discos en solitario. “Me di cuenta al tocar solo con una guitarra de que tenía que cantar mejor”, explica. Fino sale al quite: “Josele se lo ha currado y ha cuidado su voz”.

Sea como fuere, si hablamos de sus nuevas canciones, entre ellas destacan títulos como “Firme aquí”, en la que Josele se hace eco del fraude de las acciones preferentes, que afectó de lleno a su propia madre, o “Mare Nostrum”, que habla del drama de los inmigrantes que abandonan su país para intentar entrar en España.

Sin embargo, el grupo no se identifica con una banda de canciones protesta. Fino admite que el lenguaje de Los Enemigos ha sido siempre directo, pero Josele matiza: “Nunca hemos sido panfletarios”, o, como dice Chema: “Hacemos canciones y de paso damos una colleja”.

Insistimos en que es un buen momento para hacer canciones con cierto contenido social, pero Josele insiste también. “Nosotros somos músicos, para protestar está la calle”. ¿Pero ya que tienes un altavoz?  “Yo tengo un micrófono, no un altavoz”, dice Josele, que con frases como ésta bien podría cerrar una nueva canción para el próximo disco en lo que dura una entrevista.

Pero Los Enemigos no hacen planes, ni se plantean hablar de material para un próximo trabajo, ni tampoco hacer formatos acústicos, más allá de un posible set para tocar en televisión o en la radio. “Queremos tocar el disco como lo hemos grabado”, dice Chema.

Los Enemigos han dejado a un lado la raspa del pescado con la que estampaban camisetas hace décadas por una llave inglesa en la portada del nuevo disco. ¿Y qué harían con esa llave? Pues “hay algunos barrotes que habría que apretar bien”, asegura Chema y Josele asiente: “Esa es una buena respuesta”.

Los Enemigos siempre estamos de ida.

Y para acabar, la pregunta, ¿estáis de vuelta o de ida? “De ida de olla”, bromea Josele como al principio. “Los Enemigos siempre estamos de ida”, asegura Fino para terminar.

Y ya en la calle, la última fotografía. Josele, Chema y Fino en una callejuela, la cámara apuntando desde la otra acera y después de que tres señoras mayores pasen a su espalda, un taxi  se detiene a la derecha de los músicos para que podamos hacer la foto. Una pareja también, a su izquierda, y un chico con una cámara, que pasaba por allí, aprovecha para disparar. Los Enemigos sonríen y luego se van dando las gracias al taxi, con esa forma que tienen los músicos de dejar un escenario.

Fotografía: Pablo Martínez Gadea