Los Enemigos están de vuelta con un nuevo disco bajo el brazo titulado “Vida Inteligente”, su primer trabajo en estudio tras 15 años, pero no para recalentar la comida que dejaron ya de por sí caliente tras su separación en medio de una etapa de éxito, sino para dar otra vuelta de tuerca y ofrecer 14 nuevas canciones al más puro estilo ‘enemigo’, aunque con muchos matices nuevos. Es otra vuelta de tuerca.

Se trata de un disco energético, que suena fresco y sin corsés, quizás porque responde a la demanda del público, que casi lo pedía a gritos durante la serie de conciertos que, bajo el nombre de ‘Revuelta Enemiga’, ofreció el cuarteto en enero de 2012 y porque se ha hecho sin ninguna otra presión. Además, esta “Vida Inteligente” se ha grabado bajo el sello Alkilo Records, propiedad de los propios Enemigos y con el que editaban sus trabajos en vinilo. El resultado es, como ellos mismos podrían decir, el que les ha dado la gana.

Uno por uno, son cortes donde las guitarras del también cantante Josele Santiago y de Manolo Benítez están más que cuidadas, a veces rockeras, a veces más pop, y en los que se despliegan coqueteos con muchos otros estilos más que los habituales. Los Enemigos han sabido sacar también la mejor parte melódica de los discos en solitario de Josele de los últimos años, con un telón de fondo en plena forma: el potente bajo de Fino Oyonarte y la batería, firme como un martillo, de Chema ‘Animal’ Pérez. Y como peculiaridad, la voz rejuvenecida de Josele, que a mitad de grabación tuvo que parar tres meses tras ser intervenido por un pólipo en la garganta. Sigue siendo esa voz castiza, pero con mayor capacidad melódica, algo que el músico ha achacado en algún momento también a sus andanzas en acústico de los últimos años.

Quien tenga el disco en sus manos encontrará una portada con una llave inglesa, la antítesis de todo lo inteligente que Los Enemigos perciben por todas partes y no precisamente como una dichosa evolución. Frente a las casas inteligentes, las lavadoras inteligentes, los teléfonos inteligentes… la primera reflexión satírica en esta vuelta de tuerca.

[pullquote]Los Enemigos no han vuelto para recalentar la comida que dejaron ya de por sí caliente tras su separación en medio de una etapa de éxito, sino para dar otra vuelta de tuerca y ofrecer 14 nuevas canciones al más puro estilo ‘enemigo’, aunque con muchos matices nuevos.[/pullquote]

Una vez puesto el disco para que empiece a sonar, el primer corte, “Vida Inteligente“, arranca con un potente riff de Josele, a la antigua usanza, que parece ser una continuación muy lógica de aquel largo “Nada”, con el que se despidieron de los estudios en 1999. El bajo de Fino está presente con toda su contundencia desde el primer momento. En este tema Josele ya deja caer las primeras reflexiones sobre la dualidad que existe entre los anhelos de cada uno y la vida que logra finalmente llevar. Y uno dice de pronto, ¿esa es la voz de Josele? Lo es, lo es. A continuación suena “Gurú“, el primer single. Una canción con reminiscencias glam que carga contra el misticismo que parece propagarse en estos días por todas partes, pero desde un tono rockero y desenfadado, en el que un cencerro y unas congas le dan un carácter gamberro.

Firme aquí” es una canción de una única dirección que trata el tema de las preferentes de Bankia, en las que quedó atrapada la propia madre de Josele. Pero en el imaginario del cantante y guitarrista no cabía contarlo desde esa perspectiva, sino desde la del banquero. En este corte aparecen unas de las rimas más certeras de todo el disco: “Es un serio compromiso abuelo el que firmó… Fuimos claros y precisos, usted no preguntó… Sin condición, otorgó el permiso“. Y dicho esto, unos coros “uhh la la la” que transportan de alguna manera a los años 60.

[pullquote]”Vida Inteligente” conecta el sonido de Malasaña que protagonizaron Los Enemigos en los años 80 con algunos de los nuevos sonidos del pop y el rock nacional.[/pullquote]

Santos inocentes” saca la vena más punk de Los Enemigos, la que les labró la fama del madrileño barrio de Malasaña y más allá hace casi 30 años. Las historias de culpables sin culpa, de búsqueda de responsables por todo, impregnan esta letra. Todo ello sobre unos guitarreos cabalgantes. Y con “Estrella Fugaz” llega la calma. Encuentros amorosos pero fugaces que se acaban antes de que amanezca, sin aparente desenlace, que dejan una intriga como el sonido de esa guitarra sobre la que se construye la canción. “Al viejo juego de la estrella fugaz“, cantan Los Enemigos.

A continuación llega una de las canciones más destacadas del disco, “Café con sal“, en honor a ese supuesto remedio casero contra los comas etílicos, que sirve de percha para criticar los consejos milagrosos que llenan los canales de información. Se trata de uno de los riffs rockeros más trepidantes del disco, que desemboca en un estribillo más pop en el que se aprovecha mucho más la limpieza vocal de Josele: “Soy más de estar regular, no es muy espectacular, ¿no ven que no hay nada que curar?“, “Quisiera oxidarme en paz, no quiero tomar más café con sal“. El mismo sarcasmo y la misma huida de todo lo más ‘mainstream’. “Mare Nostrum” es otra balada, también combativa, en la que Los Enemigos sacan a relucir otra vez esos arpegios cristalinos que han sido hasta ahora una de sus señas de identidad. En este caso, el drama de la inmigración fija la crítica enemiga: “Esplendido país, prospero y civil  gobierno… Nadamos hacia ti metidos en nuestros barreños… Norte de mis sueños“.

[pullquote]Uno por uno, son cortes donde las guitarras están más que cuidadas, a veces rockeras, a veces más pop, y en los que se despliegan coqueteos con muchos otros estilos más que los habituales.[/pullquote]

En “Aflicción” el sonido se torna muy cercano al de los legendarios Pearl Jam, tanto en sus guitarras como en la voz de Josele. Y en este caso, la batería adquiere su punto más potente y sólido del disco. Por su parte, “Hombre que calla“, construida sobre un deliciosa melodía de Fino, es un tema sutil. Tal vez la más amable y delicada sucesión de notas del disco que sustenta nuevas reflexiones, en este caso, casi oníricas: “Hombre que baila, pero no existe, destino en riste por cumplir… Hombre que calla, sangre insiste, a donde vaya, sobrevivir“. Y para vuelta de tuerca, “Ciudad Satélite“, basada en el riff de “Interstellar Overdrive” de Pink Floyd. Los Enemigos vuelven a un sonido más pop en sus guitarras y las voces, a cargo en esta ocasión de Fino, reverberantes, retrotraen a los años 80. Pero el sonido de siempre sigue siendo reconocible en los parones que hace la banda entre estrofa y estrofa.

Ya se está acabando el disco. Es el turno de “Perra Tuerta”, quizás uno de los cortes menos destacables de todo el conjunto, aunque con la peculiaridad de que Josele se estrena con el bottleneck para darle un tono sureño a la canción. Antes de cerrar, Los Enemigos se ríen de sí mismos en “Cementerio de Elefantes“, otra joya rockera, con una entrada instrumental demoledora, heredera de los fondos de musicales de AC/DC. Y la letra, de lo más irónica: “Veteranos como antes, no hay relevo ni hay ná… Cementerio de elefantes… Ya no hay hombres de verdad“. Las últimas dos canciones van pegadas: “Cuatro cuentos / No es igual“. Poca producción para contar dos historias que suenan a final de disco, con un largo fragmento instrumental. Suenan a final, pero… ¿Será esta la última vuelta de tuerca de Los Enemigos?

Los Enemigos – Vida Inteligente

  • Un rock ‘n’ roll a pecho descubierto que ya se echaba de menos en el panorama nacional.
  • La voz de Josele Santiago luce renovada y más melódica que en los discos anteriores.
  • La producción está muy cuidada y hace que Los Enemigos suenen a ellos mismos y al mismo tiempo a algo nuevo.

  • Se trata de un disco quizás con demasiadas canciones, pese a tratarse de un regreso esperado por los fans.
  • Se echan en falta sonidos acústicos en la línea de los últimos discos de Josele Santiago.

PÁGINA DE ARTISTA

7.6

 

Primer trabajo en estudio en 15 años que supone la reanudación de una exitosa carrera de la banda con ingredientes nuevos, un ejemplo de readaptación. Conecta el sonido de Malasaña que protagonizaron Los Enemigos en los años 80 con algunos de los nuevos sonidos del pop y el rock nacional. Además, se trata de un nuevo azote a las conciencias. De esos discos que salen porque tenían que salir.