Si algo funciona, no lo cambies. Sobre esta premisa Izal publican en 2013 su segundo álbum de estudio, “Agujeros de Gusano”, que repite fórmula con el crowdfunding y e insisten en la receta que les llevó a ser aclamados por el público en 2012 con “Magia y Efectos Especiales“.

Y de nuevo, además de la responsabilidad de que los fans que han puesto de su bolsillo lo que han podido para que los madrileños sacaran adelante su siguiente LP se vean agradados, se le suma la tarea de cualquier grupo que afronta su segundo trabajo: disipar las dudas sobre si serán fenómeno de un disco y pasarán al olvido o si seguirán rompiendo barreras perfilándose como una banda a tener en cuenta dentro de la escena de la música española.

Musicalmente han persistido en los constantes crescendos y decrescendos dentro de un mismo tema, como si cada pieza se convirtiera en una montaña rusa, lo cual resultó flamante y ocurrente en “Magia y Efectos Especiales”, y aunque hemos dicho que si algo funciona no lo cambies, puedes caer en el descuido de que el modelo se agote y acabe volviéndose agobiante y soporífero. Por suerte para Izal parece que a sus fans no les aburre esa forma de crear canciones gracias sobre todo porque aunque la forma puede ser la misma son muchos los matices y variables que aplican instrumentalmente o envolviendo sus creaciones con letras complejas y prodigiosas que distinguen a Mikel y compañía del resto de agrupaciones del panorama musical en España.

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[pullquote]Izal han persistido en los constantes crescendos y decrescendos dentro de un mismo tema, como si cada pieza se convirtiera en una montaña rusa, lo cual resultó ocurrente en su debut pero puede acabar volviéndose agobiante.[/pullquote]

Como si de Pulp Fiction o una obra de Christopher Nolan (quien nos ha acostumbrado en varios de sus largometrajes a empezar por el final) se tratara, Izal destapan su segundo largo con “Despedida“. Sonidos orquestales para abrir, un piano que ya aparecía en su anterior larga duración con bastante protagonismo y en definitiva una buena elección como opening track. La banda ha declarado que igual que un director quiere que sus películas tengan introducción, nudo y desenlace, ellos han querido que su segundo disco fuera así, un viaje empezando por el final para despedirse de su ópera prima que tantos buenos recuerdos les trae y que engancha con sus nuevas creaciones. “Asuntos Delicados” coge impulso partiendo de unos sonidos electrónicos de fondo mientras repiten unos “Arrímate, arrímate…” en eco que podrían encajar en una pista de El Columpio Asesino perfectamente. A continuación asoman las guitarras y la batería de Alejandro Jordá se muestra con energía y firmeza, invitando como ellos dicen al baile, a saltar y sudar. Al final juegan de nuevo con el decrescendo para volver a los “Arrímate, arrímate…” y a partir de ahí volver a subir hasta el final.

El salto y el baile de “Asuntos Delicados” nos ha dejado con “Hambre” de más, así que llega el que fue primer single de estos agujeros de gusano, que sigue destripando el núcleo Izal: estribillo atractivo, juego con el efecto montaña rusa, letra currada y además el ritmo que imponen Jordá y las guitarras, sobre todo al final, completan uno de los pelotazos del disco, sin duda. Tres pistas con una tremenda contundencia y empuje con las que llegamos al primer respiro, “Pánico Práctico“, del cual destacamos las estrofas que preceden a los estribillos, donde la voz de Mikel Izal adopta un registro diferente y es acompañada por una dulce melodía que se utiliza como puente para volver a subir, e incluso se añaden efectos como si se bajara el volumen antes de esos estribillos tan Izal que fascinan al público.

[pullquote]En este segundo elepé Izal siguen jugando con las estructuras del primer disco, con estribillos laboriosos y se recrean instrumentalmente, sin dejar de incorporar nuevas texturas y un repertorio más variado que en “Magia y Efectos Especiales”.[/pullquote]

La quinta pista del elepé es para la que da nombre al disco, “Agujeros de Gusano“, probablemente también en la que han intentado plasmar algo de lo que puede ser un periplo a través de un agujero de gusano. Cambiante, variable, un viaje a través del tiempo y el espacio, etc. que se abre con una curiosidad, con ese “One, two, ready, go” grabado por la hija del técnico de sonido de la banda en los estudios NEO (Aranda de Duero). Mezcla de texturas folcróricas con sonidos eléctricos, una combinación que ya han utilizado en su primer LP y que les ha funcionado muy bien. La letra, de las más autobiográficas que han escrito según Mikel. “Palos De Ciego” por su parte es un tema bastante diferente a lo que Izal nos acostumbran. Sin estribillo se construye por dos partes diferentes que se unen a través de una parte instrumental laboriosa y sugestiva. Un constante in crescendo que no sube y baja, sólo aumenta su intensidad para llegar a uno de los finales más agitados de “Agujeros de Gusano”.

En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la correcta. Eso dicta la navaja de Ockham, y es precisamente lo que han logrado los madrileños con “Ockham“. Aprovechan los últimos segundos de “Palos De Ciego” y reducen al máximo la complejidad que suelen tener sus estribillos cocinando algo fácil y sencillo de tocar para lograr un resultado impecable.

[pullquote]Mientras que los tres primeros cortes destacan transmitiendo dinamismo y vivacidad, un track complejo como “Tóxica” puede ser demasiado enredado dejándolo para el final.[/pullquote]

Tampoco puede dudar nadie que Izal son unos currantes y la muestra es el poco tiempo que han tardado en regalarnos su segundo largo tras la publicación de “Magia y Efectos Especiales”. Pues bien, durante la presentación de ese álbum surgió “Jenna Fischer“, una exploración funky divertida con menos fuerza al comienzo que nos va sumergiendo en diferentes variedades estilísticas hasta explotar. Pero en nuestro viaje por el agujero de gusano de Izal también hay tiempo para himnos optimistas como “A Los Que Volveremos“, quizás una pieza similar al “Qué Bien” del anterior disco. Si hubo buenos tiempos, ¿por qué no podemos pensar que estos volverán a nosotros? Seguidamente, “Tóxica” se inicia con una atmósfera industrial, densa. Sintetizador sucio y baterías electrónicas en algunas estrofas, además de una oportuna sección instrumental antes de encarar el último estribillo.

Por último, nos despedimos con un epílogo, pero un epílogo de tres partes, y es que según cuentan ellos un día entró Mikel por el estudio y comentó a sus compañeros que había compuesto un tema de nueve minutos pero que lo consideraba una trilogía, así que de esa forma se ha plasmado. Una misma historia de rabia con connotaciones políticas que se parte en tres cortes bien diferenciados. Tres partes llamativas que demuestran las altas pretensiones creativas que manifiestan tener esta banda.

Izal – Agujeros de Gusano
like

  • Un pequeño paso adelante respecto a “Magia y Efectos Especiales”.
  • Sigue la esencia Izal con estribillos enérgicos y montañas rusas dentro de la misma canción.
  • Los tres primeros cortes destacan transmitiendo dinamismo y vivacidad.

dislike

  • Un track complejo como “Tóxica” puede ser demasiado enredado dejándolo para el final.
  • Si el recurso de usar crescendos y decrescendos dentro de una canción te resultaba repetitivo y agobiante, más de lo mismo.

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6.3

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Segundo elepé de Izal, en el que siguen jugando con las estructuras del primer disco, con estribillos laboriosos y se recrean instrumentalmente, sin dejar de incorporar nuevas texturas y un repertorio más variado que en “Magia y Efectos Especiales”, además de una triada inicial deslumbrante.

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