Los noventa comenzaban fuerte con la caída del Muro de Berlín, la unificación de Alemania, la posterior desintegración de la Unión Soviética, la Guerra del Golfo, Clinton ganando las elecciones en Estados Unidos, se nos iban Freddie Mercury y Kurt Cobain… Y los Bono, The Edge y compañía comenzaban esta década con nuevo rumbo tras el batacazo con “Rattle and Hum” (1988). Y ese rumbo propició la ideación de una de sus obras maestras, “Achtung Baby“.

Y es que en medio de ese convulso contexto, los dublineses se montaron en un avión con destino Berlín para realizar las primeras grabaciones del que sería su séptimo álbum de estudio, y el destino fue los célebres estudios Hansa, donde Bowie a finales de los setenta grabó su insigne “Heroes“, lo que dio pie a que el propio británico se refiriera a ese álbum junto con “Low” y “Lodger” como la Trilogía de Berlín (aunque sólo “Heroes” fuera íntegramente gestado en la capital alemana).

El caso es que U2 siguieron sus pasos y de la mano de Brian Eno (quien también participó extensamente con Bowie) decidieron grabar allí, bien buscando nuevas influencias de música alemana para dar un giro y evolución a su música o bien por comprobar la reunificación alemana, y la cuestión es que inmersos en las grabaciones dentro de una sala de los Hansa Studios (la cual los nazis habían utilizado de dance hall), los conflictos brotaron rápidamente… El bajista Adam Clayton y el baterista Larry opinaban que debían volver a las raíces del rock, influidos por Cream o Jimi Hendrix, a quienes Larry se había enganchado en esos días. The Edge se encontraba sumergido en el rock alemán, y Bono y el productor Daniel Lanois por su parte seguían obsesionados con la progresión de acordes ordenados que llevó a concebir “One”.

Era tiempo de innovación y cambio, pero este prácticamente estéril experimento de grabación en Berlín llevó a la banda a volver a Irlanda, alquilando una enorme casa en el suburbio de Dalkey de Dublín y transformándola en un estudio, al cual se podía llegar andando desde las casas de Bono y de The Ede, mayúsculo acierto porque era en realidad como grabar en casa.

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U2 durante las sesiones de grabación en Berlín

[pullquote]En medio del convulso contexto que rodeaba a U2 en ese momento, viajaron a Berlín con la idea de buscar un nuevo rumbo tras el batacazo de “Rattle and Hum”.[/pullquote]

Ese cambio de directrices que querían plasmar en “Achtung Baby”, enfadados por las malas críticas a su anterior trabajo, nos embriagan desde el primer corte, “Zoo Station“. Toques de rock alternativo, música industrial en las percusiones y electrónica dance desde los primeros segundos. La voz de Bono sintetizada, capas de guitarras distorsionadas y una intro soberbia con una explosión de percusión dando paso a un gancho de guitarra que estaba creada con la clara intención de dar a entender al oyente que era el último disco de U2 el que estaba reproduciéndose y que rompía con todo para crear un nuevo sonido.

The Edge ofrece lo mejor de sí mismo en “Even Better Than the Real Thing“, canción que nace de un riff compuesto por el guitarrista de U2 durante las sesiones de grabación de “Rattle and Hum”. El resto de la banda dijo que ese sonido de riff les recordaba a The Rolling Stones, pero que sonaba demasiado clásico y tradicional, por lo que fue dejado de lado. Pero en este oleaje de experimentación e innovación The Edge se hizo con un pedal de efectos Digitech Whammy, produciendo ese sonido terriblemente acentuado y distintivo. La letra y el título están inspirados, según Bono, en la sociedad del momento y los tiempos que vivía la banda, ya que la gente no buscaba la verdad sino sólo la gratificación instantánea.

[pullquote]Era el momento de soñarlo todo de nuevo y eso hicieron U2 para este séptimo álbum.[/pullquote]

Tras este trago a unos renacidos U2 llegamos a una de las mejores composiciones de la banda en toda su discografía, la que estuvo grabada en Berlín, “One“. Como hemos dicho, esa época en Alemania no fue todo lo gratificante que ellos hubieran querido, pasando frío en un hotel germano y divididos ante las diferencias sobre qué camino seguir, pero se dice que en medio del caos nace la oportunidad. Y así fue. La letra, escrita por Bono, versa sobre la fractura entre las relaciones de los miembros de la banda a la vez que se producía la reunificación alemana. Para The Edge, el momento de su grabación fue especial para todos los miembros de U2, en un salón de baile lleno de fantasmas de la guerra que inspiró a todos. Una pieza increíblemente conmovedora que golpea directamente al corazón.

La delicada voz de Bono y coros con efectos de eco emergen en “Until the End of the World“, donde de nuevo las guitarras de The Edge cumplen a la perfección y convencen creando una atmósfera oscura para hablar de amor, odio, penas, celos, etc. a través de una conversación entre Jesucristo y Judas. Unos extraños sonidos dignos de una película o clip de David Lynch nos introducen en “Who’s Gonna Ride Your Wild Horses“, una nostálgica canción de amor, de recuerdos que vienen sobre alguien cuyo corazón Bono no pudo domar y pide una segunda oportunidad: “Who’s gonna ride your wild horses? Who’s gonna tame the heart of thee?“.

En la mitad de “Achtung Baby” se sitúa “So Cruel“, tema encargado de cerrar la cara A del disco y que, siendo el más extenso, sigue moviéndose en los derroteros de profundas letras de amor, porque en el amor no hay reglas como dice la chica a la que se refiere Bono. El bajista Clayton y el ingeniero Mark Flood declararon que la tecnología de estudio aplicada en este LP fue crucial en este track para transformarlo de su versión acústica al mix final.

[pullquote]La disputas sobre si volver a las raíces del rock, sumergirse en el rock alemán o seguir con la progresión de acordes ordenados que llevó a concebir “One” llevó a los miembros de U2 a resquebrajar su relación y acabar volviendo a Irlanda.[/pullquote]

The Fly” da nombre también al álter ego creado por Bono para la gira Zoo TV Tour, con aquel look que incorporaba esas enormes gafas negras de ‘mosca’, vestido de cuero y moviéndose por el escenario pavoneándose como una estrella de rock. Este personaje, que se concibió irónicamente para mostrar los excesos del estrellato, ya se cocinaba a finales de los ochenta cuando el líder de U2 dijo durante una actuación en Dublín: “Es el momento de soñarlo todo de nuevo“. En cuanto a esta séptima pista, propone un sonido que ejemplifica esa transformación de U2, de la que Bono dijo que “es como si cuatro hombres estuvieran talando the Joshua Tree“, dando a entender tal ruptura con el sonido ochentero de los irlandeses. Ritmos hip-hop e industriales, distorsión en la voz y un cuidado solo de guitarra lo demuestra. “The Fly” es “Achtung Baby” en su máxima expresión.

Este séptimo largo de los de Bono se mueve de una manera misteriosa, al igual que su chica en “Mysterious Ways“. Ritmo que invita al baile, riff disimuladamente funky sobre el que mientras avanza la canción The Edge juega con su pedal de efectos. A la vez, Bono nos narra su inquietante letra sobre romances, mujeres y la enigmática forma en la que se mueve su amante. Uno de los pelotazos más destacados, señal inequívoca además de su evolución. “Tryin’ to Throw Your Arms Around the World” va situándonos hacia el final del LP, con Bono mostrando un tono más melódico y pausado, hablando de la vuelta a casa borracho tras una larga noche e incorporando a los teclados al productor Brian Eno. Sobre amor y dependencia o interpretaciones religiosas según muchos fans sigue tratando “Ultraviolet (Light My Way)“, que abre con suaves sintetizadores y una base sonora repetitiva marca el ritmo.

Casi al final surge acrobáticamente una pista con texturas sombrías y furiosas; “Acrobat” habla de la hipocresía, de la confusión moral, de la alienación de la sociedad para dar paso, finalmente, al duodécimo corte, “Love Is Blindness“, una balada típica de los dublineses sobre un romance fallido que entremezcla líneas personales con metáforas sobre el terrorismo, escrita en las sesiones de su anterior disco y cerrando una obra maestra de doce piezas fastuosas para arrancar la etapa de los noventa de U2 de forma insuperable.

U2 – Achtung Baby
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  • Es el momento de soñarlo todo de nuevo. Eso hicieron U2 para este séptimo álbum.
  • En la dificultad yace la oportunidad, y los de Bono lograron reponerse de la mejor forma posible a sus problemas previos y durante la grabación de “Achtung Baby”.
  • Evolución de sonido y ruptura con su final ochentero que no tuvo buenas críticas.
  • Ninguna pista flojea. Todas mantienen el nivel.

 

 

 


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9.6 INSTANT CLASSIC

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Séptimo largo de la banda irlandesa convertido en obra maestra, inaugurando los noventa soñando todo de nuevo, evolucionando e incluso rompiendo con su etapa anterior para ofrecer un sonido novedoso y letras sin salirse de lo habitual pero atractivas y profundas.

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