Se le ve subir por la calle Bravo Murillo con unos pantalones morados ajustados y unas botas de punta. Su melena, a lo Marc Bolan, entra y sale entre las cabezas de la multitud, mientras un coche de policía baja en dirección contraria inundándolo todo de luces azules y sirenas estridentes. Con 22 años, acaba de sacar su primer disco, “Antes de que esté prohibido”, pero toda esta gente seguramente no lo sabe aún. Isma Romero a lo suyo, con los cascos puestos y la guitarra a la espalda. Nos encontramos por fin, y ya dentro de un comedor con televisión y mesas de menú, entre gente corriente, el músico empieza a quitarse de encima abrigos, pañuelos… hasta quedarse con una escuálida camiseta de Mick Jagger, como si ese fuera siempre el mismo destino, quitarse capas hasta llegar a lo más cercano a uno mismo, algo así como el rock ‘n’ roll.

Isma, lo primero. Sobre el nombre del disco… “Antes de que esté prohibido”. ¿El qué?

Me refiero a por ejemplo un chaval que se quiere dedicar a la música y en su círculo, en su familia, no le apoyan. Un chaval de 15 años que tiene talento y que por culpa de que la gente no le apoya y de que los principios son un poco hijos de puta, porque todo el mundo te echa de lado, le cuesta tener esa autoestima para salir. Me dirijo a toda la gente, para que apoyen a esos chavales, a la cultura, a la música, antes de que esté prohibido porque por culpa de eso se han perdido grandes futuros en la música.

¿Esa falta de apoyo es un tema más social o está relacionado con la política cultural?

Una parte es esa que te he dicho… A mí no me gusta hablar de política, yo hablo de mi vida, pero con la que está cayendo…

¿Te han intentado echar para abajo?

Yo he tenido la suerte de que a mí nadie me ha intentando echar para abajo, que he tenido una familia maravillosa que siempre me ha apoyado, ha confiado en mí, y eso para mí ya es un éxito. Me he sentido cohibido o prohibido en el instituto porque era el más raro, el que se quería dedicar a la música, pero yo tenía claro lo que quería. No sabía lo que iba a hacer, pero tenía claro hasta donde podía llegar con lo que sabía hacer, que era hacer canciones.

[…]

Sé llegar a hacer canciones y a dar lo mejor de mí, luego ya lo que pase no depende de mí. Pero sí me he sentido muchas veces así… También es como en una relación de amor, cuando estás con una chica, acabas con ella, y cuando lo has dejado vuelves a enrollarte… “por favor vayamos al desván y bailaremos el último vals antes de que esté prohibido“… Se puede interpretar así, hay muchas ramas; un chaval, tu novia que te deja y el sistema.

Eres valenciano, ¿qué te trajo a Madrid?

Siempre quise hacer un grupo de música, pero no tuve a los chicos de barrio que tuvieran los mismos gustos y que estuvieran locos, porque yo estoy zumbao…

[Risas]

¡Claro! ¡Tienes que estar loco!

Loco y cuerdo…

Loco en el sentido de soñar. Con los pies en el suelo en el sentido de voy a hacer esto y lo voy a hacer… pero tienes que estar loco porque dedicarte a la música es una locura…

Tienes que estar loco porque dedicarte a la música es una locura.

Entonces…

Esa gente no estaba y tuve que poner anuncios e ir conociendo gente para meterme en el círculo musical de Valencia, hasta que al final di con las personas adecuadas, que han sido grandes amigos de mi vida. Formamos la banda Piso 16, que tuvo diferentes formaciones, no por mal rollo, y me tuve que buscar la vida, más músicos… Y desde pequeño siempre he soñado con venir a Madrid, porque es mi ciudad favorita, llevo aquí tres o cuatro años. Me encanta ir por Gran Vía con mis cascos… estoy enamorado. Me vine tras conocer a Candy Caramelo, el productor del primer disco, para empezar a idear y maquetar este proyecto personal.

¿Cómo conociste a Candy?

Candy me conoció a través de una maqueta de Piso 16, en MySpace. Él estaba girando y me mandó un mensaje diciendo que le gustaba lo que hacía. Más tarde nos pusimos en contacto tras el último videoclip que grabé con la banda. Los dos queríamos conocernos y ver el material, la película que tenía yo en mente… y surgió una gran amistad, así que además de mi productor es un gran amigo. Me ha aportado mucho musical y personalmente.

Después has podido conocer a mucha gente, como a Jaime Urrutia…

Sí, le conocí por su guitarrista, Juan Carlos Sotos, con el que tengo una banda de versiones. Conocí a José ‘El Niño’ Bruno (su actual baterista)… Soy muy fan de ellos (Candy, Bruno, Diego García ‘El Twanguero’, los músicos del disco), de verles en los conciertos. Todo se unió.

Yo quería esos músicos. Yo quería al ‘Niño’. Podía haber otras posibilidades… Soy muy fan de ellos, de su forma de tocar, de su excelencia musical. Yo tenía muy claros los músicos y el productor, porque me entiende. Hay una conexión que me hace estar ahí, con él. Son mis amigos. Y aparte tocando se nota la energía. Yo doy lo mejor de mí, lo que puedo ofrecerles, y ellos también.

¿Y cuando afrontaste el disco, tuviste que hacer muchos descartes?

Yo compongo mucho, de hecho tengo compuesto el segundo disco. Vine con muchas canciones, pero con chapuzas (se ríe). Mucho material viejo, mil canciones en libretas. Fue al ponernos a grabar el disco cuando tenía claras unas cuantas canciones. ”Gotas Suicidas”, “Veintitantas Promesas”, “La Última Del Baile”, “La Vuelta Al Mundo”… había como cuatro temas que ya estaban claros. Y a raíz del tiempo maquetando compuse “Media Vida Buscándote”, “Hilos Enredados”, “Nueve Años Más” y poco más… ¡Y “Antes De Que Esté Prohibido”!, que era un tema para el segundo disco, pero como estoy loco llegué y le dije a Candy: “Ya tengo canciones para el segundo”, y él me dijo: “Pero cállate hombre…”, le insistí, le enseñé el tema y me dijo: “Venga, adelante”.

Y ahora con promos, bolos…

Estoy con muchísima promo, pero muy agradecido por todo lo que veo. Está gustando, veo cosas buenas. Estoy muy agradecido. Y también sorprendido, porque hoy en día que la gente quiera dedicarse 45 minutos a escuchar canciones… Se ve que hay algo que conecta.

En el disco se nota que bebes de rock argentino de gente como Ariel Rot…

Vengo de ahí, soy de una generación que ha escuchado Pereza, Fito & Fitipaldis… Ellos escucharon a Los Rodríguez, Los Rodríguez a los otros… Esto es una cadena. Es una cosa natural y bonita.

¿Y crees que has encontrado ya tu propia voz?

Nos costó mucho a Candy y a mí que el disco sonara a algo personal, porque está todo inventado. Hace más de 50 años que inventaron todo esto. Pero no pretendo inventar nada. Lo único que puedo ofrecer son mis canciones, soy sincero, no quiero inventar ningún estilo y me da igual todo eso. Yo vengo a hacer canciones y a contar historias, a mí lo de los estilos me dan igual. A mí me preocupa que me salga una canción. Seguramente con el tiempo, si sigo sacando discos, habrá una identidad, pero sé que cuando hago canciones me siento en mi rollo.

¿De qué hablas en tus canciones?

Yo hablo de mi vida, no se me da muy bien de momento inventarme historias. Si sigo y estoy en la música es porque siento la necesidad de cantar canciones y contar historias. Me baso en mi vida a la hora de escribir. En lo que me pasa y en mi forma de ver las cosas. Cada uno tiene que dar lo mejor de sí y aportar lo mejor.

¿Te sientes tentado en caer en los tópicos del rock: la gasolina, las chicas, los hoteles…?

Me encanta el rock and roll que hace todo el mundo. Cada uno tiene que dar lo mejor de sí y si le sale decir nena u hotel es porque lo tiene que decir. Sería prepotente criticarlo. Cada uno tiene que aportar lo mejor, que haga lo que quiera y que fluya. Yo soy feliz escuchando mensajes que llegan y si el que está cantado lo hace con actitud y dice ”nena te amo”,  adelante.

No voy a estar por encima de mis posibilidades. No me voy a creer una rock star. Soy Isma Romero y hago rock ‘n’ roll.

¿Te ves más como solista que como miembro de una banda?

Es que en la última etapa de Piso 16 llevaba músicos bajo el nombre del grupo, pero era yo el que componía, por proyecto es personal.

¿Te da vértigo ser solista?

No me lo he planteado. Hago lo que me sale y lo mejor que pueda. Que está bien, vale, que no, pues es que soy así. No voy a estar por encima de  mis posibilidades. No me voy a creer una rock star. Soy Isma Romero y hago rock ‘n’ roll.

Por cierto, Fender Telecaster en el vídeo, en la portada del disco…

A esa Telecaster del vídeo la tengo mucho cariño. Es de mi guitarrista favorito, que es Diego García. Le dije que me encantaría tener un videoclip con su guitarra. Y es la que llevo en los directos. Luego tengo otra que es la de la portada del disco. Siempre toco con Telecaster. Soy de Telecaster a tope. Es la guitarra con más personalidad, cuando suena te identificas. La Telecaster me da lo que quiero: las rítmicas y los solos. Además sólo voy con afinador y pedal de distorsión. Nunca me he comprado pedales y el afinador hace dos años.

¿Eres de esos músicos obsesionados con las grabaciones, que se sienta al lado del técnico?

Cuando sacas un disco te puedes saturar con esas cosas, agota hasta al propio productor, pero me gusta aprender y sentarme ahí al lado. Pero al final, yo voy a Candy con mi acústica y mi libreta. Tengo claras mis canciones y Candy es el que sabe de lo demás. Él siempre va a querer lo mejor para mí y tengo que aprender. A veces llega ‘El ‘Niño’ y me dice que ha traído una caja diferente… yo aprendo. Yo estoy para eso, Candy dirige la banda.

Hace poco escuché que el sexo, las drogas y el rock ‘n’ roll, todo junto, no funciona…

No fumo ni me drogo, la verdad. No lo entiendo. Me doy mis fiestas y me encanta salir por la noche. Trasnocho mucho, me gustan las chicas y la música, la otra parte no la trabajo. No necesito un punch en mi vida, estoy bien, me encuentro bien y soy feliz. Me voy a correr, a andar…

¿Y qué tiene esto del rock ‘n’ roll que tanto nos gusta?

Creo que es libertad y sinceridad. A la gente lo que le llega al corazón es eso. Lo que es real y lo que es de verdad. Un tío que intente imitar o ir por encima de sus posibilidades…eso no es rock ‘n’ roll. El que está muriéndose y le duele, el que critica, el que quiere una vida mejor o el que está genial… es rock ‘n’ roll. Si yo mañana hago un disco de vals o de baladas puede ser el disco más rock; es una actitud, no una guitarra distorsionada. Paco de Lucía era muy rock ‘n’ roll y Diego ‘El Cigala’ también me lo parece. Bunbury hace rock ‘n’ roll. No creo que se trate de hacer los compases de blues o los riffs de Chuck Berry, si fuera así se habría acabado hace mucho.

¿Beatles o Rolling Stones?

Depende del rato. Soy muy de Stones y me falta estudiar a los Beatles. Porque a los Beatles no hay que escucharlos, hay que estudiarlos. No te puedo ahora mismo responder, no los he estudiado tan en profundidad. Tengo 22 años y quiero estudiarlos aún mejor.