Se puede decir que “Undercover”, el álbum que The Rolling Stones publicaban el 7 de noviembre de 1983, era el primer artefacto con composiciones prácticamente originales desde el monumental “Some Girls” que los británicos se habían marcado en 1978. El “Emotional Rescue” de 1980 había quedado formado en su mayoría por tomas falsas de aquel “Some Girls”; y el “Tattoo You” de 1981 se construyó con temas rescatados de la década de los 70, álbum posteriormente reforzado por el doble directo “Still Life” de 1982, un tremendo e hilarante resumen de la gira 1981-82.

Los Rolling Stones no trataron de replicar su sonido clásico como habían hecho tal vez de manera exagerada en “Tattoo You”, y en su lugar optaron por reinventarse a sí mismos de cara a la década de los 80, explorando nuevos y modernos sonidos. Pero el caso es que, enfundado con ese vestido ochentero, “Undercover” ofrece ciertos aspectos que recuerdan vagamente al “Exile On Main St.”, y no, esto no es un sacrilegio, porque no todo lo que hicieron los Rolling Stones en los 80 fue basura. Duro, violento y decadente, “Undercover” es un, de nuevo, excelente álbum.

Los Rolling Stones fueron a los Pathe Marconi de París sin la intención de marcarse un monumental álbum de rock para las masas. En su lugar se marcaron diez temas extraños, lascivos, ochenteros, pseudo punk y pseudo disco absolutamente adictivos e hipnóticos. La producción de Chris Kimsey, en compañía de Richards y Jagger, es tal vez demasiado limpia y pulida, aunque no llega a los niveles de sobreproducción que había alcanzado en “Tattoo You”, siendo cierto que si se le hubiese imprimido una mayor dosis de crudeza el álbum hubiese alcanzado cotas memorables. Sus letras son oscuras y profundas, pero no amedrentan demasiado porque están escritas con sutileza y elegancia.

Percusión afrocubana y texturas de dub dispersas por todo el álbum, un artefacto que podría ser la banda sonora perfecta para una película sobre repúblicas bananeras en la que entran traqueteos de ametralladora, guitarras dobladas que se ensañan o temas como el masoquismo que ya se sienten como una auténtica obsesión. Regan, Rambo, la convulsa situación en Latinoamérica o Mick Jagger y Keith Richards a punto de pegarse, fuese lo que fuese, empaparon de atmósfera “Undercover” y produjeron el último trabajo emocionante de los Rolling Stones.

The Rolling Stones no tenían la intención de marcarse un monumental álbum de rock para las masas. En su lugar se marcaron diez temas extraños, lascivos, ochenteros, pseudo punk y pseudo disco absolutamente adictivos e hipnóticos.

Undercover of the Night” abre el álbum como el ejemplo perfecto de lo que los Rolling Stones pretendieron hacer en “Undercover”. Guitarras en fase, ritmos selváticos y letras que mezclan política y sexo para un tema absolutamente pegadizo y de aroma funky tras el que emerge “She Was Hot“, un pelotazo de rock cachondo y lujurioso, tal vez un punto sobreproducido que daría muestras de su categoría en la versión en directo del “Shine A Light”. “Tie You Up (The Pain of Love)” llegaba demasiado tarde, y es que el sonido disco ya había muerto, pero a pesar de ello mantiene esas notas hipnóticas y adictivas.

Wanna Hold You” es otro trallazo rockero sencillo y de riff excelente, una de esas magníficas composiciones de Keith Richards, a la voz en esta ocasión, ahora con ese toque nuevo y moderno que permite mezclar de un modo extraño el “Rocks Off” con el “Start Me Up”. Luego “Feel On Baby” y su aroma selvático con algunos de los mejores ritmos reggae de la historia de los Rolling Stones, algo que llevaban tratando de conseguir casi desde 1975.

Enfundado con ese vestido ochentero, “Undercover” ofrece ciertos aspectos que recuerdan vagamente al “Exile On Main St.”, y no, esto no es un sacrilegio, porque no todo lo que hicieron los Rolling Stones en los 80 fue basura.

Too Much Blood” es el tema más ochentero del álbum, por supuesto achacable a Mick Jagger en esa leyenda de letras bizarras compuestas cuando estaba bebido, y grabada con un técnico de guitarra tocando el riff principal. Bailable y adictivo es sin duda uno de los mejores cortes del álbum desde su perspectiva mordaz pero elegante de ritmo funky y destacable sección de vientos. Ojo a las diatribas finales de Jagger sobre ‘La Matanza De Texas’. “Pretty Beat Up” es, a pesar de los créditos, un tema de Ron Wood. Un trallazo fresco y funky que aúna swing y rock y que es seguramente una de las grandes composiciones de The Rolling Stones menos valoradas merced a ese sonido malévolo y fangoso que les caracterizó en otros tiempos. Le sigue “Too Tough“, otro de los pelotazos rockeros del álbum, clásico y sencillo de riff excelente que mostraba que los Stones eran quienes eran por si aún quedaba algún despistado.

All the Way Down” es también rock del bueno en la misma línea que el “Neighbours” del “Tattoo You”, con ese aroma a vieja factoría Rolling Stones, algo similar a “It Must Be Hell“, un medio tiempo que desprende rock y que sirve para cerrar “Undercover” de un modo lleno de solidez.

The Rolling Stones – Undercover


7.0

“Undercover” es un álbum olvidado que nunca ha recibido el crédito que merecía, pero es que estamos hartos de comparar cualquier cosa que hagan los Rolling Stones con la trilogía sagrada. “Undercover” fue el último puñezato en la cara que se atrevieron a dar los Stones con ese tipo de rock turbio, arrogante y a menudo cachondo que han manejado como nadie en la historia. Violentos y mezquinos, sí, pero era 1983.

  • La demostración audible de la camaleónica capacidad de The Rolling Stones para adaptarse a los sonidos imperantes.
  • Emoción y energía en un álbum cuya construcción recuerda en muchos aspectos a la del monumental “Some Girls”.
  • Los mejores ritmos de reggae de la carrera de los Rolling Stones.

  • La sobreproducción de algunos cortes que podrían haber sido clásicos con un poquito más de crudeza, como “She Was Hot”.
  • Un álbum injustamente tratado dentro de la discografía de los Rolling Stones.

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