Hablar de la guitarra es hablar de la historia de la música contemporánea. Está ligada directamente al rock, al pop, al blues… es el instrumento que eligen a diario millones de jóvenes en el mundo entero para dar sus primeros pasos en la música. Es también la herramienta natural de tantos y tantos compositores, elevados muchos de ellos a la categoría de leyendas… Y, por todo eso, parece que la guitarra es ya un instrumento excesivamente vulgar como para hablar de él. Sin embargo, hay muchas de ellas que son especiales, que destacan por su origen, diseño, sonido, su construcción o por su excentricidad, y que demuestran que todavía hay mucho camino por recorrer en la exploración de las seis (y más) cuerdas. Veamos un decálogo de algunas guitarras únicas en manos de músicos tan únicos como ellas.

The Cloud (Prince)

La primera aparición de ‘The Cloud’ fue en la película “Purple Rain” (1984), que catapultó la carrera de Prince. La construyó completamente en madera de arce, aunque no expresamente para el artista, el luthier de su Minneapolis natal David Rusan, en 1983. Han pasado más de 30 años desde entonces y sigue pareciendo una guitarra de otro mundo. Al margen de las réplicas, se dice que sólo se fabricaron cuatro de estas guitarras y que Prince fue el único que las usó. La edición original de esta guitarra contaba con incrustaciones con el símbolo de la pica de los naipes en el mástil. Otra de las características que hacen única a esta guitarra es que el mástil atraviesa todo el cuerpo del instrumento para darle mayor consistencia dada la afición de Prince de tirarla al suelo al acabar los conciertos. Es la guitarra perfecta para un auténtico divo.

Heart Guitar (Steve Vai)

La música de Steve Vai es un viaje a otra dimensión, algo espacial, como lo son sus guitarras de siete cuerdas. Sin embargo, durante su participación en el disco “Skyscraper” (1988) del cantante y showman David Lee Roth, Vai quiso dar un paso más y encargó el diseño de esta guitarra con forma de corazón, roja y con tres mástiles. El autor fue el luthier de la firma Ibanez Mace Bailey, quien perdió un dedo durante su construcción en medio por las prisas a las que le sometieron para que la guitarra estuviera lista para el rodaje del vídeoclip de “Just like Paradise”. No obstante, Vai mantiene que la guitarra tenía una finalidad prácticamente estética y de hecho sólo la ha utilizado posteriormente durante su corta producción con Whitesnake. La guitarra fue subastada con fines benéficos en 2001 por 10.000 dólares.

Cigar Box (Bo Diddley)

Bo Didley fue capaz de escribir la transición del blues al rock ‘n’ roll armado con una caja de cigarros y algo de madera reciclada, los materiales que utilizó para fabricar una guitarra inconfundible en 1945, cuando era un adolescente, y muchas otras en los años siguientes como regalo para sus amigos. Era una ‘Cigar Box’. La firma Gresch se encargaría de fabricar la guitarra de Diddley a finales de los años 50 y de popularizar así el modelo. Si bien Diddley es el músico a quien se asocia la Cigar Box, lo cierto es que la construcción de estas guitarras era ya una tradición en el delta del Mississippi desde las últimas décadas del siglo XIX.

The Lazer (Johnny Winter)

Al bluesman albino Johnny Winter le vino a visitar una guitarra al backstage a finales de los años 70 y ahí comenzó el idilio. La portaba el luthier Mark Erlewine, afincado por aquel entonces en Austin (Texas). Se trataba de un diseño propio, una guitarra denominada ‘The Lazer’, negra y con la peculiaridad de apenas tener cuerpo. Erlewine pensó que Winter estaría cansado de soportar el peso de su hasta entonces habitual Gibson Firebird. El bluesman compró la guitarra sin dudarlo y encargó nuevos modelos de Lazer hasta tener uno con su propio nombre. La paseó hasta su muerte el 17 de julio de 2014.

‘Pikasso’ (Pat Metheny)

Pat Metheny es un guitarrista de jazz y algo más. Este músico estadounidense es también un artesano de la música interesado tanto por integrar el sintetizador en el jazz como por explorar las posibilidades de una guitarra de 42 cuerdas, una casi obra de ingeniería denominada ‘Pikasso’. Su creadora, la luthier Linda Manzer, la diseñó específicamente para Metheny en 1984 y le dedicó dos años de trabajo. Con cuatro mástiles, dos aberturas en la caja y un cierto parecido a un arpa, no es de extrañar que haya sido comparada con una obra cubista, de ahí que haya sido bautizada con el nombre del pintor Picasso.

JB Hutto Montgomery Airline (Jack White)

La Valco Manufacturing Company se dedicó a construir entre 1958 y 1968 la guitarra con la que Jack White ha venido rompiendo esquemas desde el inicio de este siglo. La inconfundible ‘JB Hutto Montgomery Airline’ que lució con The White Stripes, de color rojo y golpeador blanco, fue construida en 1965 y recibe su nombre del bluesman JB Hutto. Su peculiaridad es que está hecha con una fibra denominada Res-O-Glas que la hace muy resistente al paso del tiempo. No fue una compra, ni un encargo ni nada parecido, sino un regalo que un fan hizo a White en 2003 después de un concierto en Nueva York. El “detalle” costaba 3.000 dólares en eBay.

Hamer Five Neck (Rick Nielsen)

El guitarrista Rick Nielsen, el elemento más extravagante del conjunto Cheap Trick, tenía un “número” en sus conciertos a finales de los 70 en el que se colgaba hasta cinco guitarras a la vez, que se iba quitando de encima a medida que iba realizando un solo. Así fue como se le ocurrió en 1981 encargar a la constructora Hamer una guitarra con seis mástiles a modo de radios anclados en una circunferencia, que podría tocar sucesivamente haciendo rotar el cuerpo. Al final la cosa quedó en “sólo” cinco mástiles y el cuerpo, en una curiosa unión siamesa de diferentes guitarras Hamer de color rojo.

The Fur (Billy Gibbons)

Billy Gibons es conocido mundialmente por sus largas barbas, el 50% de las que lucen los ZZ Top, pero (de pelos va la cosa) también por su guitarras ‘Fur’, especialmente una Gresch que recoge el diseño cuadrado de la ‘Cigar Box’ de Bo Diddley, pero con un cuerpo de madera de caoba y un característico recubrimiento de pelo blanco. El propio Diddley le regaló una de esas guitarras que construía, una de 1959, pero Gibbons prefirió customizar otra de las que fabrica Gresch para evitar romper semejante joya en medio de una gira.

Turner Model 1 (Lindsey Buckingham)

Era el año 1975 y Lindsey Buckingham respondía a la llamada de Fleetwood Mac para incorporarse a la banda. A su llegada, se dio cuenta que la Fender Stratocaster que solía utilizar entonces no se adaptaba al sonido de los Mac, pero al cambiar a una Gibson Les Paul tampoco encontró la solución. Una vez más, recurrió a un luthier, Rick Turner, quien construyó en 1979 una guitarra con un sonido intermedio entre aquellos dos modelos, la Turner Model 1. Buckingham, que además toca salvo excepciones únicamente con sus dedos, sin ayuda de una púa, encontró en este instrumento lo que necesitaba y aún hoy no se ha separado de su Model 1.

The Red Special (Brian May)

Si hay una guitarra única, esa es la Red Special, construida a mano por el guitarrista de Queen Brian May y su padre ante la falta de dinero para comprar una guitarra de fábrica. Tardaron 18 meses en construirla a partir de la madera de una vieja chimenea, muelles de motocicleta y otros materiales como botones del costurero de su madre. Artesanía pura que ha soportado el paso del tiempo desde 1964 y se ha convertido en un icono del rock. Por si fuera poco, May siempre la ha tocado con una moneda de seis peniques para sacarle el sonido deseado. Las cuerdas, eso sí, las ha tenido que comprar. Aunque se ha intentado, como con tantas otras guitarras, la ‘Red Special’ no tiene réplica posible.