Marc Bolan tenía miedo a los automóviles, nunca los condujo, ni siquiera quiso obtener la licencia para hacerlo. Tenía miedo a tener un accidente y morir joven. Aseguraba que no quería ser una estrella maldita, que nada de bonitos cadáveres. Sin embargo, esa idea parecía ejercer una extraña atracción que le llevó a componer una canción titulada “Cadillac”, a hacer otras referencias a los coches en su discografía o incluso a ser propietario de un Rolls-Royce… O tal vez es que el rock suele hablar de gasolina.

Bolan, cuyo nombre original era Marc Feld, nació en Hackney (Londres), el 30 de septiembre de 1947. En unos primeros años trabajó como modelo, por lo que no es de extrañar que en sus años de madurez musical despuntara por su estética cercana a la de una diva, con vestimentas de colores llamativos y satinados, boas de plumas y poses, por decirlo de alguna manera, ambiguas.

Sus padre, que era camionero de profesión (qué casualidad), le compró su primera guitarra y con ella trató desde el primer momento de emular a los clásicos del rock ‘n’ roll. Sentía predilección, entre otros, por Eddie Cochran, quien le concedió el honor cuando tenía 13 años de dejarle llevar su guitarra a la limusina que le esperaba tras un concierto en el Hackney Empire de su localidad natal.

Cosas de la vida, Cochran, el intérprete de “Sumertime blues”, falleció poco después en un accidente de tráfico tras chocar contra una farola, en 1960. Sin embargo, Bolan comenzó su andadura flirteando más bien con el folk, con el nombre de Toby Tyler, con el que en 1965 logró un contrato con la compañía discográfica Decca. En esta etapa lanza su primer single, titulado “The Wizard”, una buena carta de presentación que le permitió dos años más tarde unirse, ya bajo el nombre de Marc Bolan, al grupo John’s Children, donde conocería al percusionista Steve Peregrine Took, con el que iniciaría más tarde una aventura musical que fue crucial.

Antes, con John’s Children, que logró girar con The Who, Bolan publicó una composición llamada “Desdemona”, que sería censurada por la BBC por su controvertido sentido sexual. Eran años en los que Bolan estaba inmerso en la psicodelia mod. Sin embargo, aquel veinteañero parecía destinado a ser algo más que una pieza más de una banda.

Por eso, acabaría abandonando el grupo para formar junto a Peregrine Took el dúo Tyrannosaurus Rex, el germen de T. Rex, la formación que le consagraría definitivamente. Durante dos años, ambos músicos dieron rienda suelta nuevamente a su raíces folk y también coquetearon con las corrientes del rock que empezaba a despuntar en 1969.

En esas fechas, Bolan ya empezaba a dejar claro que su voz, con un vibrato tan sumamente característico, escondía melodías grandiosas. En esta etapa, Tyrannosaurus Rex firma tres álbumes más: “My People Were Fair and Had Sky in Their Hair But Now They’re Content to Wear Stars on Their Brows” (1968), “Prophets, Seers and Sages – The Angels of the Ages” (1968) y “Unicorn” (1969). Se trata de canciones desprovistas de adornos, en las que ambos músicos desplegaban sonidos minimalistas, únicamente con guitarras acústicas y bongos, sobre los que discurrían letras místicas, mitológicas, cercanas al universo del Señor de los Anillos de Tolkien. Bolan empezaba a mostrar un lado magnéticamente excéntrico.

“Debora” y “One Inch Rock” fueron canciones que despuntaron en esta breve discografía, antes de que a las puertas de grabar un cuarto disco, mucho más sonoro y de talante más rockero, el dúo se separara por diferencias internas.

Bolan no iba a tomarse ningún respiro a esas alturas, así que decidió unir su camino con el percusionista Mickey Finn, con quien publicó su primer disco marcadamente eléctrico, el último de Tyrannosaurius Rex, titulado “A Beard of stars”. Después, el nuevo dúo pasaría a llamarse, ahora sí, T. Rex.

De esta forma, Bolan daba el primer paso para publicar el disco “T. Rex” (1970), que junto a “The Slider” y “Electric Warrior” supone el núcleo del sonido que más le ha encumbrado hasta nuestros días. Con todo, ese último disco de Tyrannosaurus Rex ya apuntaba las maneras, no exentas de psicodelia, que desplegaría Bolan bajo la firma de T. Rex. Al mismo tiempo, cerraba una etapa de su discografía que es tan interesante como poco elogiada.

Así es como el músico londinense publica el single “Ride A White Swan”, que se alza en los primeros puestos de las listas de éxitos, y que sin embargo no se incluiría en el disco “T. Rex”. Con Steve Currie al bajo y Bille Legend a la batería, T. Rex se convertiría en un cuarteto para atender a la gira promocional de este álbum.

Si bien, sería “Hot Love” el que abriría la era del glam. Con el lanzamiento del single, Bolan es invitado al emblemático programa televisivo de la BBC Top Of The Pops y ofrece una actuación vestido con un tallado traje plateado que causa verdadera sensación en la audiencia. Para muchos, el glam rock se inventó ese mismo día.

“Hot Love” llegó al número 1 de las listas en 1971, pero tampoco se incluyó en el lanzamiento inicial ese mismo año del segundo álbum de los T. Rex. “Electric Warrior” contenía, sin embargo, el tema “Get It On”, uno de los himnos de su discografía. Desde la portada el disco supura electricidad, en la que Bolan aparece como una sombra negra con un contorno amarillo, como si despidiera energía, mientras toca una guitarra al pie de un enorme amplificador.

Acompañado por músicos vinculados a los futuros Yes, King Crimson o Los Turtles, Bolan sienta las bases del glam con otros temas como “Cosmic Dancer” o “Jeepster”. Melodías deliciosas que acaricia con su voz entre temblorosa y excéntrica, y riffs que aguantan como los grandes el paso de los años.

Ya en 1972, T. Rex repiten éxito con “The Slider”. Si Los Rolling Stones tienen su lengua, T. Rex tiene esa foto de Bolan con una chistera (mucho antes de que Slash se pusiera la suya). El disco contenía títulos destacados como “Rock on” o “Ballrooms of mars”.

Bolan explotó como icono del momento y su estética adornada ya con pieles de leopardo o zapatos de plataforma le enfrentaron al otro gran ídolo del glam, David Bowie. Sólo uno podría hacerse con el trono. “Children Of The Revolution”, “20th Century Boy” fueron nuevas bombas musicales que le llevaron en volandas por cientos de escenarios, de portadas de revista, hasta 1973, el año en el que empezó el declive. En los años siguientes, entradas y salidas de miembros de la banda, incluido Finney, la nueva denominación del grupo como Marc Bolan & T.Rex, el noviazgo con la cantante Gloria Jones… se sucedían los años y los discos: “Tanx” (1973),” Zinc Alloy and the hidden riders of tomorrow” (1974), “Light Of Love” (1974), “Bolan’s Zip Gun” (1975), “Futuristic Dragon” (1976) y “Dandy In The Underworld” (1977). Todos títulos que no cosecharon los éxitos pasados en los principios de la década.

Entonces, Bolan, animado por su, a pesar de todo, gran amigo Bowie se disponía a grabar un nuevo disco titulado “Jack Daniel’s”. Sin embargo, la noche del 16 de septiembre de 1977 acompañaba a su novia, la cantante Gloria Jones, en un mini color púrpura, cuando el coche se salió de la carretera en el distrito londinense Barnes e impactó con un árbol. Bolan falleció en el acto a pocos días de cumplir los 30 años.

Otra versión, la que ofrece la periodista Lesley-Ann Jones en su libro “Ride a White Swan: The Lives and Death of Marc Bolan”, puntualiza que el músico murió por el impacto contra una barrera defensiva de metal en dicho accidente. Sea como fuere, Bolan dejó un hijo de 20 meses y a una Gloria Jones con las cuerdas vocales dañadas que tuvo que dejar su carrera como cantante, aunque siempre tendrá en su haber el éxito “Tainted Love” (1964), que popularizó el grupo Soft Cell.

El manager de Bolan, Tony Secunda, recordaría entonces en declaraciones a la BBC que Bolan odiaba los coches y que él no era una estrella maldita, que quería vivir. Pero ya era tarde. Se había cumplido la corazonada mortal del músico y se había truncado una de las carreras musicales más importantes del último medio siglo.

Bowie reinaría prácticamente sólo en la constelación del glam en esos años. No obstante, se encargó de costear la educación de Rolan, el hijo de Bolan, por amistad o como quien quiere mantener de alguna manera vivo todo lo que puede quedar de un músico irrepetible para la historia del rock. Fue el propio Rolan quien en el año 2002 erigió un busto de su padre en el lugar exacto del accidente. Hoy es un lugar de peregrinaje.